Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

domingo, 16 de febrero de 2014

CASTRO

 EL DIMAGGIO MEXICANO

AUNQUE Joe DiMaggio bateaba a la derecha y Angel Castro a la zurda tienen varias cosas en común: los dos fueron grandes jonroneros y los dos tenían mucha elegancia para todas sus acciones en el gran deporte rey. No ha habido en Ligas Mayores un jugador más completo  y elegante que DiMaggio y no ha habido en la pelota mexicana un bateador de poder y más elegancia que Castro. DiMaggio jugaba muy bien el jardín central y Castro era igualmente un poema en su posición de primera base.
Con el número 22 que inmortalizó  en la espalda, Angel Castro llegó a la Liga Mexicana con Alijadores de Tampico para mostrar su poder y su bat consistente.  Su swing era de gran elegancia, sus acciones en primera base también.


Los aficionados de la capital tuvimos la surte de verlo jugar bastante y que estuvo en 1952 con los Diablos Rojos como manager-jugador y antes fue parte de los Azules del Veracruz.
Su record de 1951 es único en la historia de nuestro Béisbol ya que con los Azules de Jorge Pasquel ganó la triple corona ofensiva y además fue el manager del equipo campeón. Suena como algo imposible pero así fue.
En esa campaña que fue la despedida de los Azules del Veracruz y Jorge Pasquel en 1951, Castro conectó su cifra más alta en jonrones con 22,  para ser también el número uno en porcentaje con .354 y 79 carreras empujadas. Un año después con Diablos Rojos dio 18 cuadrangulares con 69 impulsadas y .316. En 1953 estuvo con Diablos y Monterrey para ,338 y 10 jonrones. Ya un veterano se pensó que estaba declinando en 1954, la temporada del parque Delta al revés ya que el home estaba en el jardín central mientras se construían las  gradas principales en lo que sería el Parque del Seguro Social, pero Castro tuvo un gran año con el México Azul con .346, 17 jonrones y entonces los cuadrangulares de los bateadores zurdos iban  a lo que ya era el Viaducto  Miguel Alemán y algunos batazos hasta el Panteón Francés.
En  1955 fue parte del primer Tigres en la Liga Mexicana y cuando Castro no tuvo un buen principio lo cambiaron  a Tecolotes de Nueva Laredo donde terminó otro buen año con .312 y 12 jonrones. En  1956 su average bajó mucho, hasta ,231 pero el poder seguía allí, con 14 batazos de vuelta entera.
En 1957 fue nombrado manager-jugador del Aguila de Veracruz y se despidió de la Liga Mexicana con una gran campaña bateadora de 19 jonrones, 71 careras empujadas y .273. Fue en ese 1957 que tuve oportunidad de hacerle una entrevista  en el vestidor de primera base en el Parque del Seguro Social y me dijo que de lo más orgulloso que estaba en su carera es el de haber podido batear bien en la década de los cuarenta cuando tuvimos en la Liga  Mexicana a tantos y formidables jugadores de color, de todas las nacionalidades, y luego los estrellas blancos americanos de Ligas Mayores que contrató Jorge Pasquel para la temporada de 1946.
Igualmente en su última temporada en 1957 se convirtió  en el segundo bateador en la historia de la Liga Mexicana en conectar dos jonrones en una misma entrada en juego contra Sultanes de Monterrey. Castro  terminó con 230 cuadrangulares en la Liga Mexicana y en la mayor parte de su carrera se jugaban solo tres juegos a la semana y luego cuatro. Tuvo porcentaje de .306 en 6249 veces al bat con  1914 hits y 1219 carreras empujadas. Conectó  355 dobletes y 83 triples. Igualmente fue utilizado como pitcher en algunas ocasiones.



En sus primeros 10 años de Liga Mexicana jugó  nueve con Alijadores de Tampico y solo estuvo en otro equipo en 1940 cuando fue parte  del primer Azules del Veracruz que ganó el campeonato y Castro bateó .362.
-o-
El nativo de Empalme, Sonora, se enamoró del puerto de Tampico al jugar tanto tiempo allí y al terminar su carrera se quedó a vivir allí, poniendo un negocio de billares. En 1945 y 46 fue parte de un poderoso Alijadores de Tampico que ganó campeonatos seguidos en la Liga Mexicana con el cubano Armando Marsans como manager. Sus marcas más altas en jonrones fueron la de 22 en 1951, la de 19 en 1957, de 18 en 1952 y 17 en 1954.
En una ocasión fue a jugar a la fuerte Liga Cubana con los Tigres de Marianao que al principio los llamaban los Monjes Grises, pero no tuvo el éxito esperado como el que lograron otros jugadores mexicanos en la perla de las antillas como Beto Avila que estuvo a punto de  ganar la corona de bateo con el mismo Marianao o Chanquilòn Díaz que fue  campeón jonronero en 1947-48, también con ese club.
En aquellos años con Alijadores de Tampico varios aficionados llegábamos temprano al Parque Delta para ver a Angel Castro en la práctica  de bateo con su swing tan elegante y tan poderoso. Parecía que cuando terminaba su swing perfecto el bat acariciaba la pelota antes de salir disparada por algún rumbo del parque o a las gradas derechas. Igualmente en la defensiva fue también muy elegante y efectivo, levantando los tiros bajos de los compañeros del infield. Todos sus movimientos eran muy elegantes, como lo fue Joe DiMaggio, o como lo era al jugar la segunda base el igualmente mexicano “Chile” Gómez.
Por un tiempo solía ir a las afueras del Hotel Galveston con mi libro de autógrafos y logré  en una ocasión que Angel Castro me diera su firma para hacerme un adolescente muy feliz.
-o-
Aquel Tampico era un gran equipo con “Grillo” Serrell en la segunda base, el americano Murray Franklin en las paradas cortas y el formidable cubano Héctor Rodríguez en la tercera base. Santos Amaro estaba en uno de los jardines y. en el pitcheo destacaban los mexicanos Cochihuila Valenzuela, Tomás Arroyo y el cubano Cocaína García así como el americano  Paul Calvert de pitchers, teniendo al antillano Gilberto Valdivia como receptor.
Su momento inolvidable fue en 1945 en un juego celebrado en Tampico en que Pericos  de Puebla, donde jugaba Beto Avila, y Alijadores en  que llegaron a la décima entrada sin anotar carreras. Fue un duelazo entre “Cochihuila” Valenzuela, considerado invencible en Tampico, y el boricua Tomás  ”Planchardón” Quiñones. Lo mejor de este partido es que Quiñones estaba lanzando sin hit ni carrera pero en el cierre de la décima entrada, Angel Castro vino a batear y conectó un largo jonrón al río Pánuco para decidir la batalla. Quiñones terminó  tan decepcionado del partido que se le vio llorando en la caseta del  Pericos  al terminar la inolvidable batalla.
-o-
Angel Castro vino a la capital para jugar cuatro años seguidos con los Azules del Veracruz y en 1948 había muchas expectaciones en ese tim que manejó el famoso Adolfo Luque, ya que tenían un infield con Castro en primera,  Heberto Blanco en segunda, Ray Dandridge en el short y Carlos Blanco en la tercera. Aunque al principio hubo muy buenas entradas en el Parque Delta  no fue lo mismo en otros parques de la liga y después de media temporada decidieron jugar en la capital todos los juegos, con Tampico y San Luis saliendo de la liga y quedando cuatro tims que jugaron como lo hacían en La Habana con tanto éxito, con los cuatro equipos jugando en la capital. Los equipos que quedaron se reforzaron con los jugadores de los dos equipos que salieron pero la gente no fue al parque y decidieron terminar la temporada antes de acabar el rol con Monterrey siendo el campeón.
Con los Azules del Veracruz en esos cuatro años, de 1948 a 1951, Castro bateó .291, ,324,  .347 y .354, con 51 jonrones en esas temporadas.
Después de terminada su carrera estuvo como manager e instructor con equipos de la Liga Central como el León donde todavía tomó algunos turnos y luego trabajó de instructor de bateo con los mismos Alijadores de Tampico en los tiempos de Max Stein y Segio  Kreimerman.

Procopio Herrera
Procopio Herrera
En la vieja liga de la Costa del Pacífico fue igualmente un super estrella con los Venados de Mazatlán, aunque al final jugó con el equipo de Culiacán. Nunca olvidaré un jonrón que le vi batear en la serie por el título invernal de todo México en febrero de 1955 cuando en Poza Rica y contra  Memo López, bateó un largo jonrón sobre la barda derecha en el Parque Merino para que Venados de Mazatlán ganara 2-1 teniendo a Procopio Herrera en la lomita. Y al día siguiente los Venados ganaron  la serie al vencer por blanqueada de 1-0 con pitcheo y jonrón de Daniel Ríos en un juego en que Mitchell Garber, pitcher de Poza Rica, llevaba un partido sin hit ni carrera hasta que Daniel Ríos le bateó el cuadrangular sobre la barda del jardín izquierdo. Por varios inviernos, Angel Castro y Daniel Ríos fueron los grandes ídolos de un equipo Venados de Mazatlán que con Memo Garibay de manager ganó tres campeonatos seguidos.
Angel Castro falleció en el Tampico de sus amores.


1 comentario:

  1. Fantàstica reseña de Angel Castro, tu me platicaste que Angel le llego a batear a Martin Dihigo, un super hombre que gano una triple corona, dos de pitcheo y una de bateo, pero Angel Castro, le batea con singular elegancia; es muy hermoso ver tu cronica junto a la coleccion fotografica que tienes acceso, de alguna forma son los pilares de nuestro beisbol que hoy disfrutamos, no te perdonare que no te perdonare que claudiques en esta nueva hazaña que es convertirte en Blog sport writer. Te queremos inmensamente

    ResponderEliminar