Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

viernes, 21 de febrero de 2014

El Super Manager
CANANEA REYES
Segunda Parte

NO hay duda que Cananea Reyes vivió  intensamente y exitosamente sus años en la pelota amateur de la capital y afortunadamente para él, en esos tiempos  las competencias internacionales eran exclusivamente para jugadores aficionados. Fueron los directivos del comité olímpico los que hace ya bastantes años decidieron suprimir el amateurismo después que se pasaron tanto tiempo prohibiendo el profesionalismo.
Cananea Reyes
Llegaron los momentos en que pensaron  en lograr contratos millonarios de televisión y en el mundo de los anuncios en caso de que dejaran entrar a los profesionales y todo esto se vio con la llegada de aquel famoso “Dream Team” de Basquetbol de Estados Unidos que incluyó al muy famoso  Michael Jordan y los otros grandes profesionales de ese tiempo en la NBA. Antes de eso los Estados Unidos llevaban jugadores destacados de las universidades.
Y se abrió la puerta para los profesionales en todos los deportes por lo que el Beisbol Amateur prácticamente murió a nivel internacional, ya que las Selecciones han sido integradas con jugadores de la Liga Mexicana o de mexicanos que actúan en la pelota americana y hasta llaman a peloteros americanos pero de padres mexicanos o de ascendencia nuestra.
En 1958, cuando la Liga Invernal Veracruzana dejó de funcionar en la capital, gente importante de la pelota amateur se juntó  para tratar de organizar una nueva Liga Metropolitana que ya había funcionado jugando en el Parque Delta en la década  de los cuarenta cada vez que venía un nuevo invierno y equipos famosos en ese medio como el Juárez Loreto de Miguel Oropeza, el Rajojú del doctor Bravo, el equipo de Pemex y varios más.
Migue Oropeza, “Brujo” Rosell y el Licenciado Tránsito López hablaron con el Ingeniero Alejo Peralta que intervino con el patronato del Parque del Seguro Social para que pudieran jugar y formarse la Liga Metropolitana. Ese mismo invierno el mismo  Alejo Peralta decidió patrocinar una escuela de Beisbol en la capital para que su equipo Tigres le ofreciera contratos a los jóvenes que más habilidades mostraban
Y en la nueva Liga Metropolitana uno de los equipos fue el de la escuela del Tigres que tuvo a Memo Garibay de manager y Oscar Martínez con Pulga Robles de ayudantes. En ese equipo llegaron a jugar prospectos que luego fueron muy buenos profesionales como el veloz jardinero Pancho García, el pitcher Enrique Castillo y varios más.
Aurelio Rodríguez
Por varios años y hasta por décadas, la Liga Metropolitana funcionó jugando los inviernos en el Parque del Seguro, aunque en ocasiones, cuando se presentaba algún espectáculo en el parque de pelota como el de los “Hell Drivers”, tenían que refugiarse en el diamante del Parque Hacienda de la colonia Roma o el campo beisbolero del Plan Sexenal. El caso es que Cananea Reyes como jugador amateur tuvo la oportunidad de jugar muchos encuentros en el pasto sagrado del Parque del Seguro Social en donde antes había estado el Parque Delta y las temporadas de oro de Jorge Pasquel.
Tuve la oportunidad  de estar muy unido a esta Liga Metropolitana ya que además de hacer las crónicas de los partidos de todos los días, con dobles juegos sábado y domingo, llegué a ser el anotador oficial, compilador y el encargado del sonido local en cada una de las jornadas. Llevaba discos para poner por el sonido entre innings a esos juegos en que había poca concurrencia. 
Por esas razones tuve oportunidad de ver varias veces jugando a Cananea Reyes y no me cabía la menor duda que era uno de los mejores de la liga, el más completo. Si bien no tenía altos averages como Lalo Ruiz, un formidable primera base que dejó records en ese circuito como Héctor Espino lo hizo en nuestros profesionales, si mostraba gran habilidad defensiva en el jardin central ya que con la gran velocidad  que tenía le llegaba a muchos batazos. Y si lo necesitaban  de cátcher o de pitcher, estaba dispuesto. Bateaba sobre los .300, la cifra mágica y luego sería como manager el  “pelón mágico”.
Uno de los grandes momentos que presencié en ese circuito fue en un juego que Cananea jugaba con el Monte de Piedad de Miguel Oropeza y estaba en el jardín central en un juego clave para el campeonato en esa temporada contra el Jueves de Excelsior de Alfonso Díaz, otro enamorado del Beisbol que luego fue buscador del Broncos de Reynosa y llevó a jugadores como aquel pitcher zurdo Salvador Sánchez que tuvo  sus momentos de grandeza.
En la novena entrada ganaba el Monte de Piedad por una carrera y ya con dos outs, el Excélsior llenó la casa. Miguel Oropeza pidió tiempo y cuando pensábamos que iba a cambiar de pitcher, hizo el movimiento de traer a Cananea del center para ponerlo en tercera base en lugar de Jacinto Cárdenas, un buen bateador pero  muy lento en la defensiva. Mandó otro jardinero y al reanudarse el partido el bateador dio un fuerte batazo que el nuevo antesalista, Cananea Reyes, atrapó hacia su derecha, pisando la colchoneta para terminar el juego sensacional con la victoria del Monte.
Ya en la caseta el feliz Miguel Oropeza, posiblemente en el mejor momento de su larga carrera de manager, me dijo que hizo el cambio porque sus ptchers tiraban curvas y el bateador derecho contrario podría jalar la pelota por la tercera base Y  eso es exactamente lo que sucedió. Nunca he vuelto a ver un movimiento parecido en los miles (¿o serán millones?) y pico de juegos de Beisbol que he presenciado.
Algo parecido a aquel cambio famoso de Walter Alston como manager de los Dodgers de Brooklyn en la Serie Mundial de 1955 cuando para abrir la última parte del juego final y decisivo  quitó a Junior Gilliam del jardín izquierdo para poner en su lugar al veloz cubano Sandy Amorós. Algunos bateadores después, en la séptima entrada, Amorós salvó la serie para los Dodgers al robarle un extra base a Yogi Berra con dos en base y los Dodgers ganando 2-0 con una gran carrera hacia la esquina del izquierdo y atrapar estirando la manopla. Es una de las grandes jugadas que se han visto en Serie Mundial. Amorós era zurdo y se le facilitó al momento de estirar el guante para la atrapada salvadora.
Doctor Alvaro Lebrija
Llegó el momento que Cananea se hizo profesional en la Liga del Sureste recomendado por Tránsito López, campechano, y con la promesa de costearle  los estudios en la universidad de la ciudad amurallada. Y Cananea tuvo un gran principio al ser campeón robador  de bases con los Piratas.
-o-

EL Doctor Alvaro Lebrija, el gran jefe de los Charros de Jalisco cuando en 1964 regresaron a la Liga Mexicana quedando en último lugar para que el nuevo tim pagara el noviciado, me comentó que el cambio  hecho con los Piratas de Campeche de la Liga del Sureste en el invierno de 1964 había  sido con la intención principal de obtener a Manuelillo López, al que los buscadores de la organización tapatía lo habían  visto jugar y lo consideraban muy versátil y con mucha consistencia en el bateo. Igualmente los mismos buscadores se entusiasmaron con la  velocidad  del novato Benjamín “Cananea” Reyes que en su primer año de profesional había sido el campeón de bases robadas  en el   Sureste.
Hilario Peña, al que los Charros dieron en la transacción, era un buen tercera base que se hizo de fama al jugar con los Tigres antes de pasar a los Charros. En aquel entonces los jugadores más conocidos eran los que actuaban en la capital con Diablos Rojos o con los Tigres.
Entonces los periódicos le daban muy buena publicidad a los juegos de los equipos del DF y la mayoría de los reportajes en las revistas beisboleras como Hit y Super Hit eran los que jugaban con esos dos tims.
Por ello Hilario Peña tenía su cartel y los Piratas de Campeche de la Liga del Sureste se in interesaron en él. Lo llamaoon “el cuadrado” Peña y fue parte de aquel gran Tigres de 1960 en que no solamente fue el campeón con Memo Garibay de manager sino que tuvo al gran Beto Avila en la segunda base en su temporada de despedida del Beisbol profesional y cuando regresó  a la Liga Mexicana tras 11 años en Ligas Mayores, 10 con los Indios de Cleveland. Hilario Peña bateó .243 en 177 veces al bat con ese club. En 1963 estuvo en cinco juegos con Diablos Rojos y en 1964 tuvo su mejor temporada con Jalisco al dar para .343 con cuatro jonrones y 74 carreras  empujadas. Esa gran  temporada convenció al Campeche que tenía  que hacer el cambio, aunque los Charros querían deshacerse de él después de haberse llevado peloteros bastante veteranos en el draft de expansión. Por ello se llevaron a Manuelillo López y Cananea Reyes. Nativo de Guamuchil, Sinaloa, Manuelillo López tuvo su mejor campaña en 1966 con los Charros al batear para .361, siendo luego enviado en un cambio al Pericos de Puebla al llegar un gran novato llamado Aurelio Rodríguez.
-o-
Tuvo Cananea su primer año de Liga Mexicana en  1965 con los Charros y lo hizo bastante bien para un joven, para un novato, al lograr un porcentaje de .264 con tres jonrones y 26 carreras empujadas. Logró robarse 20 bases y en siete ocasiones lo atraparon robando.
Parque  del  Seguro Social 
Ya el doctor Alvaro Lebrija había puesto a funcionar la que sería una muy buena organización, con entrenamientos en Tehuacán, Puebla, en  donde tenía uno de sus negocios, la empresa Peñafiel cuya agua  y refrescos se elaboraban allí en un gran complejo industrial.
Los primeros años entrenaron en el  campo de Golf y comenzaron a venir instructores de Ligas Mayores como el que fuera gran pitcher y luego  manager ganador, Bob  Lemon, también muy buen bateador. Entonces comenzó la construcción de un campo de Beisbol en las afueras de la localidad, con la carretera que corría por afuera de las bardas que eran de alambre duro, así que los que pasaban en sus carros o  camiones podían ver por un rato a los jugadores entrenando.
Los peloteros de la organización eran acomodados en el Hotel Peñafiel, el mejor que había en el lugar y frecuentado por turistas que buscaban unas apacibles vacaciones. El clima en las llamadas prácticas primaverales era benigno, ni mucho calor ni mucho frío. Allí en Tehuacán, Puebla, Cananea Reyes y muchos otros jóvenes, soñaban con un día triunfar en la pelota mexicana.
Cananea tuvo otras dos temporadas como jugador de los Charros, pero se fracturó una pierna y fue cuando comenzó a pensar en hacer carrera como manager. En 1966 tuvo solo .226 de average por la lesión con un jonrón y 16  carreras empujadas. En 1967, en que Charros ganó el campeonato con Memo Garibay de manager, Benjamín tuvo solo 98 veces al bat con .137 de promedio y siete carreras empujadas. Sería prácticamente  su despedida como pelotero, aunque ya como manager en 1971 con el mismo Jalisco se dio 27 veces al bat con siete hits y cuatro veces sin hit en 1972. En 1973 como manager de los Indios de Ciudad Juárez bateó 14 veces y dio cuatro hits, incluyendo un jonrón, el quinto y último en la Liga Mexicana. En total tuvo .234 de porcentaje con los cinco cuadrangulares y 54 impulsadas, así como 31 robos. Se dijo por aquel tiempo que el problema principal de Cananea al batear era cuando los pitchers le tiraban curva. Y es lo que más le tiraban al correrse la voz.
Continuará.   


















No hay comentarios:

Publicar un comentario