Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

miércoles, 19 de febrero de 2014

SALVENT

SALVENT VENCIO A GIBSON Y PERRY

EN la temporada de 1957 eL gigante Alonso Perry con los Diablos Rojos del México estaba buscando su segundo título  de bateo en forma consecutiva ya que un año antes con el equipo capitalino conquistó no solo el primer campeonato ofensivo sino que había logrado la triple corona. Obviamente la mayoría  estaba a favor del primera base escarlata pero resultó que un jugador cubano, poco conocido hasta entonces estaba nariz con nariz peleando  por el mejor porcentaje. Este cubano llamado Aldo Salvent fue parte del Aguila de Veracruz  en ese 1957, la mayor parte de las veces en la segunda base, y no era muy conocido todavía  en la pelota mexicana. Había llegado un año antes con los Leones de Yucatán que lo cambiaron al Aguila al tener un promedio de bateo de .245 con cuatro jonrones, pero un año   después estaba demostrando que era mucho mejor bateador que eso.
Perry y los Diablos estuvieron hasta el último día en la pelea por el primer lugar de la Liga Mexicana y el Aguila ya estaba fuera de una oportunidad. El caso es que cuando llegó al final de la temporada, Aldo Salvent le había ganado la batalla a Perry con un promedio final de .359 contra el .352 de Alonso. En la mayoría  de los escritos beisboleros, que entonces eran profusos en los páginas deportivas de los diarios de la capital a diferencia de ahora  que todo se lo dan al Futbol, los cronistas comentaban que Perry merecía más el título de bateo de un Salvent que había conectado seis cuadrangulares, pero en el deporte no hay campeón por merecimientos, y el que tuvo el mejor average lo fue el cubano nacido en Guantánamo, provincia de Oriente,  en el año de 1929, precisamente cuando “explotó” la bolsa  de valores en Wall Street.
La mayoría catalogaron a Salvent como un jugador que no debería haber  sido el mejor bateador pero con el tiempo demostraría  a todos  que se trataba de un muy buen cañonero ya que tuvo logros que la mayoría  de los peloteros no han tenido en sus carreras.
En lo particular y en mis escritos del periódico, comenté que si bien todos estábamos a favor  de Perry en la lucha por la corona ofensiva, Salvent había ganado muy merecidamente al demostrar que era un bateador importante al superar a ese gran estrella de los Diablos Rojos. Los demás colegas hicieron trizas  a Salvent.
Fue por esos días  que Salvent me contactó  para agradecer lo que había comentado sobre su campeonato de bateo y me invitó para ser el padrino de un niño que acababa de nacer de su nuevo matrimonio con una muy guapa joven del  estado de Guanajuato. Fue primera ocasión  que fui compadre de una gente del Béisbol y más adelante al famoso gerente de los Diablos, Arnulfo Rodríguez, le pedí  que fuera el padrino  en el bautismo de uno de mis siete hijos. Tenía muy buena amistad con Arnulfo aun cuando un cronista nunca se escapa de ser criticado cuando no está de acuerdo con las operaciones de un equipo de Béisbol.
Aldo Salvent
Después del bautismo en la Iglesia, Salvent dio una gran cena en su lujoso apartamento de la colonia del Valle en que el gran Basilio “Brujo” Rosell cocinó un “tasajo brujo” para chuparse los dedos. Mi esposa Dulce María fue la madrina del hijo de Salvent que  desgraciadamente murió joven en un accidente  de carretera en Nueva York.
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Salvent había sido firmado originalmente para el profesionalismo por aquel célebre buscador Joe Cambria  que viviendo en la isla de Cuba firmó a decenas y decenas de peloteros cubanos para la organización de los Senadores de Washington. En 1952 tuvo unos juegos en la Liga Internacional de la Florida, con los equipos de Fort Lauderdale y de Cayo Hueso. Florida era difícil para un jugador de color ya que había mucho racismo y fue por eso que al jugar en La Habana el equipo de los Havana-Cubans en la Liga Internacional de la Florida, clase B, solamente tuvo en sus filas a jugadores blancos, todos antillanos,  porque sabían que al ir los jugadores negros a la jira iban a sufrir demasiadas vejaciones con las leyes de entonces en ese estado de las palmeras.
Por cierto ese equipo de los Havana-Cubans    ganó cuatro campeonatos seguidos  al tener muy buenos jugadores como el legendario pitcher Conrado Marrero y en realidad era un equipo de clase triple A en case B. En 1947 se hizo el esfuerzo de jugar una serie después del campeonato entre esos Havana-Cubans y el New York Cubans que había  ganado la Serie Mundial de las Ligas Negras en Estados Unidos y sin duda iban a ser juegos formidables, de blancos contra negros, pero el arreglo se cayó al final. Ya para 1954 los Sugar Kings habían tomado el lugar de los Havana-Cubans para entrar como equipo a la Liga Internacional de clase triple  A, a un paso de las Ligas Mayores.
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Alonso Perry
En 1958 Salvent fue cambiado a los Petroleros de Poza Rica y al paso de los años, por consejos y prácticas, el cubano que bateaba a la derecha había aumentado su poder y tuvo un  año de 20 cuadrangulares y .283 con un equipo que todavía jugaba en el Parque Jaime J. Merino de  la ciudad  petrolera.
En 1959 los Petroleros conquistaron su primer y único campeonato en su paso por la Liga Mexicana y Salvent fue uno de los mejores  bateadores con .317 y una buena cantidad de 29 cuadrangulares con 105 carreras empujadas y no había duda lo mucho que había progresado como jugador. Era un equipo con peloteros muy fuertes, de tonelaje,  como Salvent, el tercera base Camaleón García, Lotario Rodríguez. Y un equipo que tuvo como pitchers principales a los zurdos Guayubín Olivo, dominicano,  y Roberto Vargas, de Puerto Rico, los dos llegando a Ligas Mayores.
Joshua Gibson (derecha) y Satchell Paige
La temporada más recordada del “Compadre” Salvent fue la de 1960 ya que finalmente un jugador pudo romper la marca de 33 jonrones establecida en 1941 por el tremendo Joshua  Gibson al jugar con los Azules del Veracruz  de Jorge Pasquel.  Gibson dio sus 33 jonrones de aquel año en 358 veces al bat y 90 juegos, con un promedio muy alto de .374. Gibson fue sin duda el bateador más formidable en la historia de las Ligas  Negras de Estados  Unidos.
Ya en 1959, un año antes, el norteamericano Eddie Moore de los Sultanes de Monterrey estuvo a un tris de empatar el record  de Gibson ya que se quedó en 32 cuadrangulares. Pero Salvent no solo empató la marca en 1960 sino que la superó al terminar con un total de 36 batazos de vuelta entera. Fue un gran momento para la Liga Mexicana cuando Salvent llegó al jonrón  33 y el 34. Ese año tuvo Salvent 517 veces a bat y terminó con average de .315.
Fueron pues 159 veces al bat más las de Salvent en 1960 que las que tuvo Gibson en 1941 y es que en la década de los cuarenta se jugaban tres juegos a la semana, luego cuatro, de jueves a domingo, y ya en 1960 con la Liga Mexicana en el Béisbol Organizado, se jugaba de martes a domingo. Eran temporadas más largas.
Cuando Babe Ruth conectó sus 60 jonrones en 1927 eran temporadas de 154 juegos en Grandes Ligas, aunque como hubo un juego empatado, fueron 155 los que tuvo el bambino en ese gran año. Y cuando Roger Maris dio 61 jonrones era una temporada de 162 juegos, que en realidad fueron 163 para Maris ya que curiosamente también hubo un empate que tuvo que volverse a jugar.
Fue por ello que el entonces  Comisionado Ford Frick dictaminó que para que Maris fuera reconocido como nuevo rey del jonrón en un año tendría que hacerlo en sus primeros 154 juegos, que en realidad fue en el 155  por lo de un empate. Y cuando Maris terminó el decisivo 154 con el Yanquis en 1961 estaba en 59 jonrones. En los otros ocho partidos dio los números 60 y 61. Al principio le pusieron un asterisco para indicar la diferencia en los juegos  de cada uno, pero luego la quitaron. En lo particular me gustó la decisión  de Frick y no me molestaba que estuvieran los dos records, uno en temporada de 162 juegos y el otro en una de 154.
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El gran record de Salvent con 36 voladas no duró mucho tiempo ya que Ronnie Camacho dio 39 jonrones para los Pericos de Puebla en 1963 y un año después vinieron los 46 del gran Héctor  Espino. Y ya en la época de la pelota Comando llegaron los 54 jonrones de Jack Pierce que es el record  actualmente en la Liga Mexicana.
Un año después, Salvent tuvo otra muy buena temporada aunque fue cambiado al Sultanes de Monterrey donde  bateó  para ,310 con 16 batazos  de vuelta entera. Y ya con Pericos de Puebla en 1962 tuvo Salvent tuvo su último año de verano mexicano y terminó con siete años de .304 en promedio con 112 cuadrangulares.
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Salvent tuvo otros momentos con los que sueña  un  pelotero y uno de ellos cuando al jugar con los Tigres del Marianao de la Liga Cubana, uno de los últimos años de estos torneos eliminados  por el comunismo antillano, dio el hit que empujó la carrera con la que el equipo manejado por Napoleón Reyes ganó  su primer campeonato en la nueva era. Salvent estuvo en dos Series del Caribe.
Un invierno fue a jugar a la  Liga de Nicaragua que patrocinaba el Somoza que le tocaba estar en la presidencia, ya que era como una  monarquía  en que el hijo reemplazaba  al padre. Hoy Nicaragua está en el poder el  comunista Daniel Ortega y se ha mantenido al poder para tratar de igualar la marca de los  hermanos Castro.
Me contó  Salvent que una noche después de un juego varios jugadores se pusieron a jugar al poker y un americano de color que acababa de llegar ese día terminó ganando varios miles de dólares y les dijo que al día siguiente se regresaba a su casa porque en una noche ganó lo que iba a ganar en todo el invierno jugando. Y cumplió la palabra. Eso es lo que se llama retirarse a tiempo en la jugada.
Me dijo Salvent que el meior pitcher al que se enfrentó en su vida lo fue a Bob Gibson en la Liga Venezolana, cuando el luego super estrella de Ligas Mayores con Cardenales, era un gran prospecto  como joven lanzador. “Ese si que tiraba duro”.
Salvent se la pasó varios años en México  después de retirado, estando como manager en el Ingenio San Cristóbal en Veracruz y en donde descubrió a un infielder llamado “Abulón” Hernández, muy famoso después. También tuvo con su esposa una tienda deportiva por el estado de Guanajuato. Y en otros años vivió en Union City, una localidad en el estado de Nueva  York donde hay mucha comunidad cubana. Nos dijo una vez a Silverio Pérez y a mi en un tarde en las carreras de caballos que el pitcher Ron Guidry “le construyó su casa” ya que apostando a los juegos de Ligas Mayores siempre puso su dinero en Guidry cuando lanzaba por Yanquis y ese año el zurdo ganó 25 juegos: “Guidry me hizo mi casa”.

Fue precisamente en Union City donde hace algunos años falleció  y el que me informó  de la mala noticia fue el llamado “hombre tigre”, Arturo Cordero, tras un juego nocturno en el Foro Sol. Ello se debió por un problema de cáncer en la próstata. Fue un gran amigo y un gran bateador  que posiblemente su problema es que no tenía  una posición definida y le hubiera quedado muy bien la época  del Bateador Designado. Era una persona de voz potente y con buena educación y conocimientos. El querido compadre jonronero. 

2 comentarios:

  1. Felicidades por tu nuevo Blog. Excelente.

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  2. De las cosas que uno nunca termina de aprender, evidentemente por mi edad no me tocó conocer el parque Jaime Merino, muy mencionado en Poza Rica por sus años 60. Sin embargo, los pocos que sueñan con ese retorno que se ve muy lejano por parte de la afición del Norte de Veracruz, aún recuerdan ese título de 1959 pero jamás había escuchado de este peculiar jugador cubano. Muchas gracias don Tommy, un placer haber leído este artículo

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