Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

viernes, 2 de mayo de 2014

El Libro de Cananea

EL SUPER MANAGER
CANANEA REYES
Capítulo 16

EL campeonato obtenido por los Diablos Rojos en 1976 iba a ser el último para Cananea Reyes en la era de Angel Vázquez, aunque el equipo escarlata fue a la final de 1977 pero perdió con los Tecolotes de Nuevo Laredo en una gran sorpresa beisbolera.
CANANEA Y RAPIDO ESQUIVEL
Para 1977 ya no estuvo Enrique Romo, quien fue obtenido por los Marineros  de Seattle para que comenzara su  exitosa carrera en las Ligas Mayores, pero la directiva hizo un cambio de suma importancia al obtener de los Dorados de Chihuahua a un René Chávez quien iba a ser hasta  1980 un gran estrella en la lomita del club rojo.

RENE CHAVEZ
La era de René Chávez no duró  mucho pero en ese tiempo fue el nombre el “ticket para comer”, el pitcher importante, debutando en esa temporada con 18 victorias, mientras Aurelio López, también con destino a la gran carpa, ganó 19. Otra contratación importante y recomendada por Cananea fue la del zurdo americano Rich Hinton que ganó 14 partidos. Hinton había  lanzado muy bien para Benjamín en invierno con los Naranjeros de Hermosillo. Luis Meré  dio el estirón para convertirse del rey del mango al rey de los ceros,  ganando 17 juegos y recetando hasta 10 blanqueadas que es record para una temporada de Liga Mexicana. En su último año por un tiempo el zurdo de oro, Alfredo Ortiz, ganó nueve juegos y un año después  fue manager-jugador de los Plataneros e Tabasco, volviendo hasta 1983 con el equipo rojo.

ALFREDO ORTIZ
No hay duda que los Diablos tenían en 1977 gran pitcheo y por eso terminaron en primer lugar de la zona Sureste con siete juegos y medio de ventaja sobre el gran rival Cafeteros de Córdoba. Ganaron los dos primeros play offs pero de repente estas  series cortas se convierten en una auténtica ruleta en que el equipo debe tener suerte.
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Enrique Romo debutó bien con los Marineros en 1977 al tener record de 8-10 y 2.83 con 105 ponches en 114 innings, abriendo tres de los 58 juegos en que estuvo. Fueron esos sus únicos tres partidos iniciados ya que el resto de su carrera tuvo solamente apariciones de relevista donde hizo muy bueno trabajo.
ENRIQUE ROMO
En 1978 tuvo 11-7 con 3.69, una temporada ganadora con un equipo de segunda división que jugaba en un parque totalmente techado, el Kingdome, que era un paraíso para los bateadores.
En 1979 los Piratas de Pittsburgh lo obtuvieron en un cambio importante para las dos partes ya que los bucaneros no solamente ganaron el campeonato sino lograron llevarse la Serie Mundial sobre los Orioles  de Baltimore a pesar de ir perdiendo el clásico por tres juegos a uno. Romo ayudó en la Serie Mundial y tuvo un anillo ganaría la máxima ambición para un pelotero.
En 1978 tuvo 5-5, 1-3 en 1981 y estando saludable otra vez en 1982 logró 9-3 con 4.36. Ganó 39 juegos en la gran carpa.
Romo ya no volvió en 1983 con los Piratas y luego se le vio en algunos partidos en la nueva liga de la Anabe que no duró muchos años.
En Los Angeles por ese tiempo me encontré con aquel legendario buscador Howie Haak del Piratas y del que era buen amigo desde años atrás. Cuando le pregunté el por qué Romo no había vuelto con los bucaneros, Howie  Haak me comentó que estaban muy interesados en Enrique y él mismo viajó hasta su casa en territorio mexicano para ofrecerle un millón de dólares por dos temporadas, el cual era muy buen sueldo para un relevista en aquel entonces.

El buscador me dijo que Romo le contó que no era aconsejable regresar a Pittsburgh porque un mafioso lo había  amenazado con matarlo si regresaba. La historia de Howie me decía que Enrique tuvo un “affair” con la novia de un tipo importante de la mafia y de allí vino la amenaza.    
Cuando lo vi en aquella Serie Mundial de 1979 fue muy amable conmigo y le dio gusto que nos saludáramos para una breve plática. Recuerdo que en una ocasión viajamos a Houston con la excursión  de Pepe Rodríguez con Astros  jugando contra los Piratas en esos días y el buen amigo Carlos Buenrostro y su hermano le ofrecieron un banquete a Enrique Romo en un buen restaurante en que todos pasamos momentos muy agradables. Enrique vivió muy enamorado de su esposa por muchos años, no podía estar lejos de ella, aunque allá por 1990 la señora Romo estaba con Paquín Estrada y su esposa con los que tenía una gran amistad durante la final que los Bravos de León le ganaron al Algodoneros de Unión Laguna. Ya no supimos en qué terminó ese gran amor.
Howie Haak fue buscador importante de los Piratas por mucho tiempo  hasta morir a los 87 años de edad y fue factor importante para que los bucaneros de Pittsburgh le quitaran a Roberto Clemente a los Dodgers de Brooklyn para donde lo había  firmado Alex Campanis. Dodgers tenía  mucho talento y no lo pudieron proteger en la lista de los 40 por lo que en el draft de la regla V de 1954 los Piratas lo reclamaron en solamente cuatro mil dólares. Lo demás es historia.
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NELSON BARRERA
En 1977 llegaron algunos novatos de las sucursales del Diablos Rojos  uno de ellos lo fue Nelson Barrera, un joven nacido en Ciudad del Carmen, Campeche, y que había sido firmado por el que fuera segunda base Armando Barajas. Un año antes había jugado Nelson en la sucursal de Fresnillo en la Liga Central manejado por  Mario “Toche” Peláez y fue el lider en carreras empujadas con 63, dando sus jonrones. Su posición era la tercera base en donde Abelardo Vega era el titular.
Decíamos que los Diablos tuvieron una gran temporada en el rol regular y eran favoritos para un nuevo campeonato. CInco bateadores quedaron sobre los .300, con el tremendo Miguelito Suárez siendo el mejor con un alto 370, seguido por el americano Alex Johnson, Carlos Navarrete con .319, Pat Bourque .318, Baudel López .310. Después Abulón Hernández con .297, el joven Dagoberto Román con .286, David Villagómez con .286, el venezolano Ossie Blanco con .285, Vega con .263 y Antonio Villaescusa con .255.
MIGUELITO SUAREZ
Uno de los jugadores favoritos de Canaea Reyes lo fue el pitcher Luis Meré, siempre alegre, con gran valor en la lomita y de los jugadores que no daba ningún problema. El destacado y populuar narrador Rápido Esquivel, le puso el “rey del mango” porque en la provincia veracruzana tenía su rancho en que plantaba mangos para venderlos.
Cuando en 1980 llegó la huelga de jugadores tenía una gran admiración  y amistad con Luis Meré, siendo su mejor publicista al alabar en todo lo que se merecía por esta gran temporada de 1977 y su cifra record de 10 blanqueadas. Recuerdo que había un aficionado, me imagino partidario, del Tigres, que lo llegué a conocer al saludarlo algunas veces en el parque pero que en ese año cada vez que me encontraba saliendo del estadio me criticaba, aunque en forma tranquila, los elogios que le daba a Meré. ¿Qúe otra cosa se podía  hacer con un pitcher de 17 victorias y 10 de los triunfos por blanqueada más que alabarlo en cada una de sus actuaciones?. Como dicen en los toros  cuando se vuelven aficionados a un torero: “¡Meré y yá!.”

De los jugadores que se fueron con la huelga  de la Liga Mexicana para formar una nueva liga los que tenía  más amistad lo eran Meré, el torpedero Houston Jiménez al que había visto desde la Liga Metropolitana y los pitchers Nicolás García que lanzó sobre todo con los Tigres. A través de los años volví a tener amistad con Houston y Nicolás, teniendo la oportunidad también de hablar unos ratos con Meré cuando fue firmado como coach de pitcheo del Aguila de Veracruz por un tiempo.
La huelga trajo una gran división, terminó siendo una guerra beisbolera y unos estábamos a favor de la Liga Mexicana, de la institución que nació en 1925,  y otros a favor de los jugadores rebeldes. Con René Chávez tuve luego algunas pláticas pero simplemente las cosas eran diferentes y el que fuera pitcher estrella de los Diablos estaba siendo perseguido ya por una complicada enfermedad.
Nuevos pitchers en el equipo rojo lo fueron también Pablo Franco y el americano derecho Joseph Decker.
AL PINKSTON
Fue este de 1977 en el que Miguelito Suárez impuso record de hits en la Liga Mexicana con un gran total de 227. No hay duda, un auténtico fabricante de hits, Suárez rompió la marca de Al Pinkston que jugando con los Diablos en 1960 conectó 225 hits. El día que Suárez rompió la marca hubo felicidad en el parque del Seguro Social. Han pasado los años y la marca de Miguel Suárez parece que va a durar para siempre.
Al hablar con Miguelito durante el primer apoyo económico que otorgó  en el 2012 don Alfredo Harp a los jugadores destacados del Diablos en años pasados, me dijo que al principio de su carrera lo ayudó mucho el que fuera cátcher Beto Palafox, también de los Diablos un buen tiempo, para mejorar en su bateo. Era Suárez de esos bateadores que podía dar un hit por cualquier lado, de los que se dice que utilizan todo el terreno de juego para que cayera otro nuevo imparable. Al estilo de lo que dijo aquel muy famoso Wee Willie Keeler, quien manifestaba que para batear bien “hay que poner la pelota en donde no hay nadie”.

De Cananea Reyes me dijo: “Sin duda fue el mejor manager con el que llegué a jugar. Tenía magia, tenía audacia, impacto, estaba listo para hacer cualquier cosa que no esperaba el contrario. Y también trabajó mucho conmigo para que mejorara como bateador y fildeador. Es imposible que pueda haber otro Cananea.”
Diablos Rojos de 1977 era un gran equipo, un trabuco, y así lució en los dos primeros play offs en que ganó ocho juegos y perdiò solamente uno. Cananea Reyes y sus infernales se enfrentaron primero a los Alacranes de Durango que manejaba Benjamín Cerda, también tercera base y buen  bateador, y que los capitalinos ganaron en cinco juegos.

PAT BOURQUE
Lo más comentado que hubo en esta serie fue un pleito entre las dos novenas ya cer
LUIS MERE
ca del final del quinto juego que se celebró en Durango y en que se vaciaron las  bancas y hubo  bastantes golpes. Durante los empujones el gran bateador Pat Bourque cayó al suelo  y sintió que alguien le daba una fuerte patada.
A la mañana siguiente estaban desayunando cuando se apareció  en el mismo restaurante del hotel donde se hospedaban los Rojos ni más ni menos  el mismo Benjamín Cerda y Pat Bourque, que había descubierto que fue él quien le dio la patada, se lanzó sobre el manager alacrán  para iniciar un nuevo pleito en que fue llamada una patrulla para poner orden. La cosa  no  pasó a mayores, pero se habló de que Bourque se había desquitado de Benjamín Cerda que lo había confundido con un balòn de futbol y le tiró una patada.
Los Alacranes, antes Charros de Jalisco, comenzaban a tener problemas con los  medios informativos criticando constantemente que la organización mandara jugadores a Ligas Mayores en lugar de tenerlos cn el equipo de la Liga Mexicana. Fue con este equipo de Durango que el doc Lebrija hizo una contratación  que lucía espectacular al firmar al pitcher Jim Bouton que estaba tratando de realizar un retorno a la gran carpa.
Bouton fue por un tiempo estrella de los Yanquis, estando en las Series Mundiales de 1963 y 64 con una victoria sobre Cardenales de San Luis en el segundo de esos clásicos y perdiendo un gran duelo de 1-0 ante Don Drysdale en el tercer juego del clásico de 1963 contra Dodgers. Después de eso Bouton se lastimó  y dio tumbos hasta que se anotó un gran éxito pero no  en la lomita, sino escribiendo y contando en un libro que llamó “Bola Cuatro” todo   lo que había visto en las casetas, en los vestidores, en los viajes.
Entonces el jugador era totalmente respetado por la prensa en su vida privada pero Bouton abrió  las puertas a la intimidad y Mickey  Mantle, su compañero con los Yanquis, no lo quiso volver a saludar por haber revelado cosas que debían haber quedado entre amigos, como lo que odiaba el jonronero en firmar pelotas y dar su autógrafo. El encargado del vestidor del Yanquis,  Pete Shehy, se aprendió la firma de Mantle y autografiaba las que le tocaban al ambidextro. Años después, cuando Fernando Valenzuela era el rey del Beisbol en 1981 me contó que lo que más lo molestaba era firmar tantos autógrafos.
Bouton hizo su dinero con ese libro que se vendió  nuy bien, aunque al hacer una secuela, un libro más pequeño, ya no tuvo éxito y decidió tratar de volver a Ligas Mayores  después de aprender a tirar el lanzamiento de nudillos.
Aceptó venir a la Liga Mexicana con Durango pero no hizo un buen trabajo, aunque de cualquier manera tuvo su chance de regresar al mejor Béisbol del mundo. En 1978 lo tuvieron los Bravos de Atlanta pero después que en cinco juegos  puso record de 1-3 y 4.57 lo dieron de baja y abandonó el deporte. Actualmente tiene 75 años de edad y después del libro de Bouton todo se valía, con los escritores hablando de amoríos y cuestiones de la vida íntima.
Fue hasta el 2012 que un pitcher nudillero, RA Dickey de los Mets de Nueva York, ganó el trofeo Cy Young.
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Por tercer año seguido tuvimos la batalla de los grandes rivales Diablos y Cafeteros en los play offs y para este  año,  Chara Mansur y sus hijos Roberto y José Antonio  habían contratado a Wilfredo Calviño como manager.  Ante la sorpresa de bastantes, los Diablos ganaron por barrida esta serie, los dos primeros juegos en el Parque del Seguro y los dos siguientes en el Beisborama de Córdoba.
Los Diablos quedaron listos para enfrentarse a los Tecolotes de Nuevo Laredo en la serie final y que tenían  a Tomás Herrera de gerente, a Chito Rodríguez  de subgerente y a Jorge Fitch como manager. Los Diablos eran muy favoritos para coronarse pero bien dicen que el Béisbol está lleno de sorpresas.
Los dos primeros juegos se iban a celebrar en el Parque del Seguro y los tres siguientes en el viejo parque La Junta de Nuevo Laredo,
Continuará.






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