Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

miércoles, 14 de mayo de 2014

MIGUEL OROPEZA

MIGUEL OROPEZA
MR. BEISBOL

LA HISTORIA DEL SARAPE
DE REGALO A ROGER MARIS

FUE durante la Serie Mundial, la primera que tuve la suerte de ir del total de 40 que me daría el gran Dios en mi vida de cronista de Beisbol, que me encontré en la caseta de los Yanquis de Nueva York, en el Yanqui Stadium original, a  don Miguel Oropeza, ni más ni menos que Mr. Beisbol Amateur. Me dio mucho gusto encontrar a un amigo en este primer clásico y estaba cargando una caja  grande. Después de saludar con su amabilidad de siempre, me dijo que si lo podía ayudar para regalarle un sarape que había traído de México para obsequiarlo a Roger Maris. Era Maris el hombre del momento en el Beisbol al batear 61 jonrones en la temporada, con lo cual, de una manera, rompió la marca sagrada de Babe Ruth y sus 60 cuadrangulares que dio en 1927.

ROGER MARIS
Acababa de decirme don Miguel que traía ese regalo para Roger Maris cuando venía  directo hacia la misma caseta del Yanquis el Comisionado, Ford Frick, precisamente el hombre que había  decretado que el record de Ruth seguía vigente ya que fue en una temporada de 154 juegos y el de Maris y sus 61 cuadrangulares quedaban como record pero en una campaña de 162 juegos.
Ese 1961 había sido precisamente el primer año que se jugaron 162 encuentros en la Liga Americana ya que entraron dos equipos nuevos para totalizar 10, el Angeles de Los Angeles y el nuevo equipo Senadores de Washington ya que el otro que estaba en la capital se había marchado se había marchado a Minneapolis.
Ya estaba por terminar la práctica de bateo del equipo visitante y por ello Ford Frick se iba retirando del terreno. Cuando ya estaba en la caseta cerca del túnel, me presenté con él y le pedí permiso  para que el señor  Oropeza le entregara un obsequio a Roger Maris, pero rápidamente y en forma tajante me dijo que estaba prohibido regalar cualquier cosa a los jugadores.

MIGUEL OROPEZA Y MARIO VAZQUEZ RAÑA
Esta negativa nos dejó fríos y don Miguel se puso triste ante la negativa. Cuando parecía que todo estaba perdido se nos acercó el policía que cuidaba el vestidor del Yanquis y que había escuchado la conversación con Frick y me dijo: “Miren, Roger está por salir del vestidor al campo y cuando pasé por el túnel ustedes le pueden entregar el regalo porque yo voy a mirar hacia otro lado si ustedes lo hacen.”
Se lo comuniqué a don Miguel y efectivamente cuando Maris venía  ya cerca del final del túnel para llegar a la caseta y al terreno, le dije que teníamos un obsequio  por su hazaña bateadora, por su gran temporada. Don Migue le entregó la caja pero lo ayudó a sacar de ella un precioso sarape de Saltillo, típicamente mexicano. Nunca había visto ni he visto un sarape más hermoso que ese. Maris lo extendió con ayuda de don Miguel quien ya tenía un fotógrafo apalabrado por si había  oportunidad y fue una foto que luego publiqué en el diario donde trabajaba.

MIGUEL OROPEZA. 24 CAMPEONATOS
Don Miguel había conseguido su propósito y obviamente estaba muy contento,  algo que se pudo lograr gracias al cuidador del vestidor yanqui a quien también le debe haber parecido una tontería la prohibición del señor Frick. Precisamente le dijo Maris al hombre de la seguridad que se lo guardara en su locker ya que tenía que estar en el terreno. Logramos vencer al enojón y aguafiestas de Ford Frick.

Un año después, en la Serie Mundial en San Francisco con los Yanquis otra vez en el clásico, le pregunté a Maris sobre el sarape que le había regalado don Miguel y me dijo muy contento que lo habían puesto adornando la chimenea de la casa donde vivía con su familia. Maris quedó  muy contento con el regalo y Oropeza aún más  por haber podido haberlo entregado al llevarlo desde México.
Curiosamente a esa Serie Mundial de 1962 asistió don Miguel y su hijo Víctor Oropeza y compartimos el mismo hotel, primero en Los Angeles, donde hubo el play off de Dodgers y Gigantes, y luego en la hermosa ciudad de San Francisco.
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CANANEA REYES Y DON MIGUEL
Don Miguel Oropeza fue llamado Mr. Beisbol Amateur ya que dedicó toda su vida a nuestro querido Beisbol, sobre tdo como manager, presidente de ligas amateurs y por un buen rato como presidente de la Federación Mexicana de Beisbol Amateur.
En lo particular lo vi por primera vez manejando a los camioneros de Juárez Loreto en la Liga Metropolitana que se jugó en la década de los cuarenta en el Parque Delta. Después, en 1959, fue el fundador de la Liga Metropolitana que se jugaría por varias temporadas en el Parque del Seguro Social al desaparecer de la capital los equipos de la Liga Invernal Veracruzana.
Pero ya para 1959 había sido un manager de gran éxito en las principales ligas amateurs de la capital, tanto así que cuando se retiró había acumulado hasta 24 campeonatos.
MONTE DE PIEDAD ZOCALO

Y para celebrar cada uno de esos títulos reunía a sus jugadores en restaurante  “El Taquito”, de mucha fama por varios años, allá por la zona del centro histórico conocida como El Carmen.  Después de la gran comida y  las palabras de agradecimiento a sus peloteros  venía el regalo de un nuevo reloj de pulsera para cada uno. La historia se repitió varias veces con tantos campeonatos.
Naturalmente don Miguel no vivía del Beisbol y fue por muchas décadas  el evaluador más famoso del Monte de Piedad en el Zócalo de la capital mexicana. Recuerdo que cuando quería hacerle algunas entrevistas para el periódico iba a su lugar de siempre, atendiendo a los clientes que deseaban empeñar algo porque las cosas no les iban bien.

HOMENAJE  A DON MIGUEL  
Don Miguel tenía fama de ser el prestamista que más daba por los objetos que llevaba la gente por lo que siempre había  una larga fila en el lugar donde despachaba. Con el tiempo fue directivo del Monte de Piedad y con el trabajo de enseñarle a jóvenes para que lograran madurar en este negocio.

PEDRO INFANTE
En una ocasión hizo un folleto muy interesante con sus experiencias principales y recordaba don Miguel como en una ocasión salvó a Pedro Infante que era asediado por sus admiradoras. Se subió a su coche y lo dejó  unas cuantas cuadras adelante. Otra vez se le presentó la guapa artista Irma Serrano, la Tigresa, en la fila de los que iban a empeñar algo y llevaba un abrigo de mink y después de comentar que hacía mucho calor, se abrió el abrigo y don Miguel se encontró con la mirada en los senos de la tigresa.
Oropeza ya trabajaba en el Monte de Piedad en 1934 cuando el equipo de esa institución  conquistó el campeonato de la Liga Mexicana con Ernesto Carmona de manager. Recuerda como el pitcher estrella, el gran  cubano Ramón Bragraña, también trabajaba en esa institución los días que no había juego de pelota.
Nacido en Guadalajara, Jalisco, Miguel Oropeza jugaba la segunda base en sus tiempos de amateur y tuvo una ocasión  de aparecer en la Liga Mexicana pero después  de conectar un hit en su primer turno se fracturó una pierna y ya no volvió a jugar. Decía bromeando, pero era realidad, que se había retirado de pelotero con un porcentaje de mil. Un hit en una vez al bat.
TIRANDO PRIMERA BOLA

Aprendió mucho de Ernesto Carmona y de otros managers para comenzar al final de los treinta su  carrera de timonel en los amateurs. Ya con el equipo de Juárez Loreto se hizo un timonel de nombre.   
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Su gran amistad con el Ingeniero Alejo Peralta hizo posible la creación de la Liga Metropolitana donde se hizo un circuito amateur de categoría al jugarse en el diamante del Parque del Seguro Social. Oropeza, Brujo Rosell y Tránsito López fueron los fundadores de esa liga en su segunda etapa. Y como en 1959 el Ingeniero  Peralta había comenzado su escuela de Beisbol del Tigres en el mismo estadio, el equipo escolapio  fue uno de los equipos de la Liga Metropolitana por lo que los jóvenes, entre ellos Enrique Castillo y Pancho García tuvieron que verse con pitchers amateurs veteranos como el gran Mauro Ruiz que tenían un colmillo largo y que tiraban muchas curvas.

MIGUEL OROPEZA
Más adelante los equipos de la Academia de Pastejé también jugaron contra los tims de la Metropolitana, pasando por allí peloteros que luego serían estrellas como Daniel Fernández, Juan Manuel Palafox, Cornelio García, Narciso Elvira y muchos más.
Carlos Islava, que había sido buen jugador con el equipo “Del Salto” que manejado por Mario Saldaña fue campeón dos veces, fue el brazo derecho de Miguel Oropeza como presidente de la Liga Metropolitana segunda y Víctor Ortega otro de sus principales ayudantes y amigos. Los dos jugaron buena pelota en la Metro.
BRUJO ROSELL
Hizo don Miguel otras amistades en el Beisbol de las Ligas Mayores, como Pretson Gómez que le tenía una gran admiración al hombre importante del Monte de Piedad. Cuando don Miguel fue a ver unos juegos en Anaheim, Preston le puso la alfombra roja con lugares especiales en el estadio y le regaló una preciosa chamarra del equipo angelino. Preston y don Miguel se habían hecho muy buenos amigos cuando el manager cubano venía los inviernos a México por varios días y se escapaba para ver algunos juegos de la Liga Metropolitana en el Parque del Seguro Social.

Una vez fallecido don Filemón Manrique, quien se había eternizado como presidente de la Federación Mexicana de Beisbol Amateur, don Miguel fue la selección obligada y estuvo al frente por bastantes años también dirigiendo a la pelota de aficionados de toda la República Mexicana. Era de esas personas que cosechaba amigos.
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Uno de los grandes orgullos de don Miguel lo fue su hijo Vícto Oropeza que por varios años fue un buen pitcher en los amateurs y un extraordinario valuador de joyas igual que su papá. Víctor llegó a tener buenos años como lanzador y en una ocasión fue elegido al equipo de la Selección Mexicana en una competencia internacional. Víctor siempre tenía un carácter alegre y juvenil, demostraba lo feliz que se sentía por estar viviendo. Sin embargo su fallecimiento cuando todavía estaba en una edad joven, entrado en los cuarenta, fue un durísimo golpe para don Miguel, quien tuvo otros otros dos hijos que se dedicaron igualmente a la joyería y dos hijas que se casaron. Víctor dejó muchos amigos en su entorno beisbolero y fuera del diamante. En una ocasión fue asaltado y golpeado por los maleantes y nunca se recuperó totalmente.
DON MIGUEL, TOMMY MORALES Y GUAPA MADRINA
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Como manager le vi a don Miguel sobre todo dos momentos inolvidables que seguramente llevó para siempre en la mente. Uno fue en un juego de la Liga Metropolitana dirigiendo al Monte de Piedad y en el juego crucial contra el Jueves de Excélsior de Alfonso Díaz. Ganando por una sola carrera el Monte, en la novena entrada el equipo Excélsior puso dos a bordo con dos outs y fue entonces que entró Oropeza  no a cambiar de pitcher sino a mover a Benjamín “Cananea” Reyes que estaba como jardinero central, a la tercera base, poniendo a otro outfielder. El siguiente bateador dio una rola fuerte por la raya de tercera que Cananea fildeó hacia su derecha y pisando la antesala se consumó el último out del partido. Oropeza había  quitado a su anterior tercera base, Jacinto Cárdenas, que era buen bateador. pero sin mucha movilidad en la defensa.
Me dijo Oropeza que tenía lanzando a un zurdo que tiraba muchas curvas y pensó que el bateador derecho podría jalar la pelota por la tercera base y por ello hizo el cambio.

FABULOSOS. CANANEA Y OROPEZA
Es única vez en un juego que he visto esta situación, con un manager cambiando a un jugador a la defensiva para que el que viniera hiciera una gran jugada y terminara el partido.
Algo parecido al de la jugada de Sandy Amorós en el séptimo juego de la Serie Mundial de 1955 cuando el manager Walter Alston lo puso para los últimos innings en el jardín izquierdo en lugar de Junior Gilliam y al poco rato realizó la formidable atrapada que le dio al Dodgers la Serie Mundial, la única ganada cuando los Dodgers estuvieron en Brooklyn.
Pero el cambio de Oropeza llegó de inmediato. en la bateada que vino a continuación.
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Otro momento inolvidable que recuerdo de don Miguel fue cuando tomó el mando del equipo Universidad del Valle de México en uno de los años que la Metropolitana se jugó  en el Plan Sexenal. Ya en la segunda mitad del juego se quedó por lesiones con solo ocho jugadores y se puso a jugar la primera base cuando ya tenía, por lo menos, arriba de los sesenta años. Con gran entusiasmo y maestría manejó todos los tiros que le fueron a la inicial y fue muy ovacionado por el público que iba en buen número al Sexenal. Y con el bat puso la pelota en juego. Su equipo ganó el juego y no hay duda que fue otra de las grandes satisfacciones que le dio su querido Beisbol. Posiblemente fue su día más feliz en los diamantes.
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YANQUI STADIUM 1961
Muchos peloteros amateurs jugaron para él y otros que luego brillaron en los profesionales también estuvieron en sus equipos, como el gran Cananea Reyes, el pitcher Eduardo Acosta y una vez tuvo en la lomita al famoso “Viejito” García, el mejor pitcher amateur mexicano de su tiempo y nativo de Baja California, para una serie internacional contra los “Gatos Salvajes” de la Universidad de Arizona en el Parque del Seguro.
Cuando Cananea Reyes ya fue famoso como manager de los Diablos Rojos del México invitó a don Miguel Oropeza  para ponerse el uniforme del club escarlata y estar varios juegos en la caseta del club siguiendo las peripecias de los partidos.  Fueron momentos muy agradables para don Miguel y Cananea siempre fue un pupilo agradecido, “al maestro con cariño”.
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En los años que la Liga Metropolitana se jugó en el Plan Sexenal, mismo que aparece en la película de Resortes del “Beisbolista Fenómeno”, jugaron dos jóvenes peloteros que luego fueron estrellas de Liga Mexicana, Juan Navarrete y Gener Rivero. Navarrete estuvo con los Popeyes de Marina dirigidos por Tránsito López y jugaba las paradas cortas en forma excelente mientras Gener jugó la misma posición de short con el equipo “Viajes Marvy” de Genaro Baños.

BJ SURHOFF CON OROPEZA Y VAZQUEZ RAÑA
Incluso Juan Navarrete fue firmado por  Jorge Calvo, que manejó al equipo Comercial Mueblera del “Halcón”  Olivares, en el asiento  de atrás del coche  que tenía por aquel tiempo, un Falcon que había comprado usado. Allí lo convenció Calvo mientras los llevaba por donde estaba el Caballito, por el periódico donde trabajé por 44 años. Lo entusiasmó para hacerse profesional con Saraperos de Saltillo, teniendo  una carrera de Salón de la Fama y me dio mucho gusto que llegara a los profesionales firmado en mi carro.
Y al fildear bien en un infield que no tenía pasto y estaba lleno de piedritas como lo era el del Plan Sexenal demostraron que eran unos artistas de la defensa.
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Su familia organizó una gran comida en el famoso restaurante Arroyo cuando cumplió don Miguel Oropeza los 90 años de edad y en la cual estuve a su lado. Cuando llegó un trío, cantó muy bien entonado las canciones románticas de Agustín Lara. Un gran compositor y un gran hombre de Beisbol.
El gran Dios le dio una larga vida a don Miguel Oropeza, todo un personaje en la pelota mexicana y en el mundo del Monte de Piedad fue el valuador número uno.
Un hombre inolvidable. 





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