Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

miércoles, 19 de noviembre de 2014

BILLY HUNTER

EL MEJOR SHORTSTOP QUE
HE VISTO EN TODA MI VIDA



JUGO CON AZTECAS PARA
HACER GRAN PAREJA CON
EL GRAN "BOBBY" AVILA 



¿Cuál es el mejor shortstop que he visto jugar en diamantes mexicanos?. Desde el invierno de 1953 he pensado que el americano Billy Hunter ha sido el mejor torpedero que ha pisado diamantes mexicanos en lo que se refiere a defensa. No hablo de jonrones y de ofensiva, sino de gran fildeo, un super Guante de Oro. Hunter jugó en Ligas Mayores y no fue gran estrella porque nunca pudo mejorar lo suficiente su bateo para considerarlo un grande de la pelota, pero en cuestión defensiva no creo que ni Ozzie Smith haya sido mejor que él. Posiblement lo empató, pero dudo que pueda haber existido otro short de tal magnitud  con el guante y con el brazo.
Cuando Billy Hunter vino a jugar con el Aztecas del Ingeniero Alejo Peralta en el invierno de 1953-54 ya había  estado una temporada en Grandes Ligas, con lo Cafés de San Luis en su último año en la Liga Americana ya que una temporada después se mudaron a Baltimore para nacer el nuevo Orioles que ha durado hasta nuestros días.


BETO AVILA Y ALEJO PERALTA
A Hunter no lo contrató Alejo Perata sino que él hizo que lo firmara el Ingeniero. Una tarde de juegos en el todavía  Parque Delta, Hunter se presentó en el Delta, lo llevaron a donde estaba Peralta y le dijo que había  venido a jugar en la pelota mexicana para tratar de mejorar su bateo. Le contó que venía de Ligas Mayores y enseguida, con Beto Avila a su favor, llegaron a un acuerdo con don Alejo.
Billy Hunter tuvo una gran invierno y se pasó  el tiempo maravillando a los aficionados que íbamos al Delta, formando parte de la que seguramente haya sido el mejor infield en la historia de Beisbol mexicano en lo que a defensa se refiere.
Valdemar Carmona, un joven pelotero mexicano que había estado en clase C, en la Liga Longhorn, era el tercera base y era un estupendo fildeador y con un brazo de misil que luego le vimos  a Aurelio Rodríguez  y a  Celerino Sánchez. Carmona lo hizo bien con el bat también, jugando más adelante en la Liga Mexicana. En la primera base estaba con ese Aztecas el veterano Carlos Galina que fue tan bueno como el mejor primera base mexicano a la hora defensiva, un auténtico Guante de Oro puro. Carlos Galina tenía su poder también y un año fue campeón jonronero en la Liga Mexicana, aunque con una cifra baja. Pero defensivamente no le pedía nada a nadie, era un natural para esa posición y fue por varios inviernos el manager favorito del Ingeniero Alejo Peralta.


VALDEMAR CARMONA
La parte fuerte de ese infield maravilloso del Aztecas de 1953-54 estaba alrededor de la segunda base, con el ya citado Billy Hunter en el short y nuestro formidable Beto Avila en la segunda colchoneta. Entre los dos nos dieron dobles matanzas de canela pura. Por cierto que cuando Hunter se presentó en el Parque Delta el short titular del Aztecas lo era un jovencito cubano llamado Ossie Alvarez que fildeaba bien pero no bateaba casi nada. Ossie llegaría también a Ligas Mayores y mejoró mucho en su bateo.  Luego fue parte muy importante en nuestro Beisbol como jugador, manager, instructor, buscador y de todo. Un gran hombre Ossie por el que yo votaría  para el Salón de la Fama si pusieran el reglón de instructores.
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BILLY HUNTER
Cuando vino Hunter a la ciudad de México ya lo llamaban en Estados Unidos el shortstop de los 100,000 dólares ya que firmado originalmente por los Dodgers de Brooklyn como posible sucesor de Pee Wee Reese en solo dos mil dólares, lo cambiaron al Cafés de San Luis por 96,000 dólares y tres jugadores. Así de bueno era a la defensa. En su año de novato hizo grandes lances defensivos con los Cafés pero solo bateó .219 y el pitcher Bob Holloman siempre recordó que fue Billy Hubter el que le salvó el juego sin hit ni carrera de 1953 con un batazo que se iba de hit al central, pero el torpedero se tiró de cabeza por la pelota, la logró parar, y se levantó  para hacer out al catcher Joe Astroth que no corría mucho. Dijo Holloman: “Cuando vi ese batazo sabía que iba a ser hit y Hunter me asombró con haber hecho esa formidable jugada.”
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Tratando de mejorar en su bateo, Hunter vino a México para jugaren uno de los dos equipos de la capital, el Aztecas o los Diablos Rojos, pero el torpedero americano vio primero a Peralta cuando llegó. Hunter bateó bastante bien en la Liga Veracruzana, que naturalmente no eran las Grandes Ligas, un porcentaje por los .345. Pero fue fildeando que nos dejó huella a todos los que lo vimos actuar.

HUNTER CON YANQUIS
Como entonces había siempre práctica de infield antes de comenzar el juego, llegábamos muy temprano mi hermano y yo al Parque Delta para ver en ese entrenamiento del cuadro las maravillas que hacían Carmona con su gran brazo y buen guante, Hunter y Avila. Lo de Hunter era asombroso y Mario Saldaña, que pitcheaba con ese Aztecas, me dijo lo mismo:
“Cuando venía la práctica de infield todos nos quedábamos viendo lo que iba a hacer Hunter, quien tenía también una gran alegría para jugar. Su facilidad defensiva era pasmosa. El fongueador le daba machucones de botes altos y los atacaba para encontrarse sobre la carrera el bote adecuado para atrapar de bote pronto y tirar a primera.”
Es único vez que he visto a fanáticos aplaudiendo en jugadas de práctica de infield. Hunter no solo tuvo unas manos fantásticas para fildear sino que lo acompañaba un brazo de gran potencia. Aunque le gustaba más jugar hacia el hoyo de tercera y short, ya que para la izquierda es la mano del torpedero y se hacen más fáciles las jugadas. Y desde el hoyo lograba esos tiros formidables que levantaban al público.

BETO AVILA
Wenceslao “Tingo” Ortiz, que también pitcheó con ese Aztecas, igualmente lo tiene en un lugar muy especial: “Viéndolo jugar todos los días al lado de Beto Avila era como estar en las Ligas Mayores. Hunter nos dejó impresionados y nunca olvidaré una jugada que le hizo al bateador Gallina Peña en una  rola  al hoyo. También lo considero el mejor short defensivo que vi en mi vida.”
 Hunter llegó  cuando la temporada llevaba algunas semanas de haber comenzado y  ya habíamos tenido en el miso Parque Delta la visita de Jackie Robinson y sus Estrellas, a los que el Aztecas les ganó dos de tres juegos con Ossie Alvarez en el short.


UN MAGO DE LA DEFENSA
Hunter y Beto Avila fueron la sensación de la Liga Veracruzana ese invierno de 1953-54, con Beto Avila siendo el campeón bateador con .408 y con Hunter realizando sus formidables lances. Con el Aztecas había otro jugador de Grandes Ligas, el pitcher derecho Sonny Dixon, de los Senadores de Washington, que lo hizo muy bien en ese invierno y que estuvo algunos años en la gran carpa.
Día tras día, Hunter nos regalaba sus maravillosas jugadas en el shortstop y lo mejor venía en las jugadas que lograba metido en el hoyo o en los machucones de canguro en que iba por la bola hacia adelante. Era un mago, un artista de la defensa.
Desgraciadamente para el Aztecas los jugadores de Ligas Mayores tenían permiso para jugar hasta determinado día de febrero y tuvieron que dejar al equipo Dixon, Hunter y Avila. Recuerdo que en la despedida de Dixon un domingo, Peralta se quitó  el reloj y se lo regaló a Sonny. Ojalá para Dixon que haya sido un Rolex, si es que entonces existía.


Los equipos de la Liga Veracruzana se reforzaron con jugadores de la Liga de la Costa Mexicana que ya había terminado su temporada y tuvimos un final electrizante en que Chileros de Jalapa con Martín  Dihigo de manager, ganó el título sobre el Aztecas. Sin embargo fue un campeonato ganado con asterisco ya que en su última serie el sotanero  Rojos del México, con un Ché Ramírez de propietario que tenía mucho pique con Peralta, vendió la serie final por jugarse en la capital para que se celebrara en Jalapa y allí los Chileros limpiaron al México para coronarse.
Los Diablos estaban dando zancadillas por esos días, lo único que le queda a un club de último lugar, y ya al Aztecas le habían ganado un juego dominical con un jonrón del joven Héctor  Lara. Y posiblemente jugando la serie de Rojos y Jalapa en el Delta, el equipo de la capital hubiera podido ganarle uno o dos partidos a los Chileros. Pero nuestra organización beisbolera estaba en pañales. Jalapa ganó el campeonato con un juego de ventaja sobre Aztecas.
Por cierto que después de esa gran temporada invernal con el Aztecas, Beto Avila regresó a Ligas Mayores para ganar con Indios de Cleveland el campeonato de bateo. Estaba sin duda en el mejor momento de su carrera.
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HUNTER CON EL ULTIMO CAFES 1953


Nos dejó pues Hunter, un gran sabor de boca y luego lo seguimos a través de los periódicos de su trabajo con los Orioles de Baltimore. En realidad nunca pudo mejorar mucho su bateo en las Mayores pero se sostuvo algunos  años debido al fildeo.
Para 1970 ya había terminado su carrera de pelotero y estaba de coach de tercera base con los Orioles de Baltimore que manejaba Earl Weaver. Fue allí donde lo conocí ya que en 1953 estaba apenas iniciando una carrera en los medios informativos. Antes del tercer  juego de la Serie Mundial, en Baltimore, que estaba enfrentándose al Rojos, pude hablar con él y le comenté lo mucho que lo admiraba como jugador al tener la fortuna de verlo en aquella Liga Invernal Veracruzana. Se entusiasmó y me dijo que la pasó muy bien aquellos meses en México. Mostró la alegría de sus tiempos juveniles aunque ya aparecía  algo de color blanco en su cabellera.
Hunter ganó ese año el anillo de la Serie Mundial al ganar Orioles a Rojos en cinco juegos, pero ya como pelotero había ganado otro anillo de clásico ganado al ser parte del Yanquis de Nueva York de Casey Stengel en 1956, en que se pasó los siete juegos en la banca ya que el timonel no lo llamó ni siquiera para una entrada como protección al infield que tenía a Gil McDougald en el shorstop,  bueno a la defensiva, aunque no mejor que Hunter, pero buen bateador y con poder.

De cualquier manera Hunter tuvo uno de los mejores asientos de la casa el ocho de octubre de 1956  cuando Don Larsen lanzó su juego perfecto contra los Dodgers en el Yanqui Stadium ante más de 60,000 aficionados. Aun sin jugar, Hunter dijo haberse emocionado mucho al ver desde el doug out como un compañero  lanzaba un perfecto en la Serie Mundial, el único de la historia en los clásicos.  Estuvo dos años con los Yanquis, en 1955 y pasó al equipo de Nueva York en un cambio en que se involucró a 17 peloteros, record en la historia de Grandes Ligas. Hunter pasó  al Yanquis del Orioles al mismo tiempo que llegaron  Bob Turley y Don Larsen. Los tres eran compañeros en Baltimore y el equipo de Stengel cambió a varios de sus jugadores famosos para obteneros, uno de ellos el jardinero Gene Woodling, quien tuvo varios años buenos todavía en las Mayores.
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NUNCA PUDO BATEAR BIEN 
En 1954 mejoró Hunter con Orioles al  batear para .243, pasando entonces al Yanquis donde en dos años tuvo .227 y .280, pero en este último con pocas veces al bat. Fue cambiado al Kansas City donde su ofensiva empeoró al batear .191 y .181, terminando con los Indios de Cleveland en donde se decidió seguir en el Beisbol como buscador, ya que se convenció que nunca más iba a poder batear bien. Ganó seis mil dólares en su primer año con Cafés, nueve mil con  los Orioles, subió  a 11,000 en cada uno de los cuatro años restantes, con la tajada de la Serie Mundial con Yanquis en 1955 y 1956.
En 1964 el manager Earl Weaver lo llamó como coach de tercera base de los Orioles de Baltimore en donde estuvo por 13 años y medio.
En 1977 aceptó una oferta para manejar en Ligas Mayores con los Rangers de Texas y tuvo una muy buena temporada al quedar en segundo lugar de su división. El equipo fue la sorpresa del año. En su segunda campaña  como timonel de Rangers llevaba record de 86-75 cuando fue despedido un día antes de terminar la campaña y se molestó  tanto que dijo que no iba a volver al Beisbol Organizado.  


Se pasó el resto de sus años de trabajador como instructor de Beisbol en diferentes Universidades. Eligió a Baltimore para poner allí su casa y donde vive  actualmente con 86 años de edad así que cuando lo vimos en México en 1953 tenía 25 años. Tuvo seis  temporadas en Grandes Ligas con porcentaje final de .219 y 16 jonrones, por cierto ocho de ellos fueron  en una misma campaña con Kansas City. Nunca pudo ser buen bateador pero le sobraba calidad en su gran defensa. Nunca lo olvidaremos los que lo vimos en aquel invierno mágico de 1953-54.     

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