Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

sábado, 1 de noviembre de 2014

DON JORGE PASQUEL VISTO

POR EL GRAN “FRAY” NANO

POR

FRAY NANO

(Del libro sobre la vida de Jorge Pasquel editado en 1955 y en que el gran cronista deportivo mexicano, Fray Nano, escribió un capítulo).

SEXTA Y ULTIMA PARTE

ENBRIAGUEZ DE TRIUNFO



EL TRIUNFO SUELE SER MAL CONSEJERO, y peor aún tenía que serlo en ese caso apasionante, que interesó a todo el país y en el cual fue más sonada la victoria del grupo en que se contaba don Jorge Pasquel, por hecho del que el otro siempre estuvo cantando victoria, pensando no podía perder, el ambiente que reinaba y la forma de ser de don Jorge, a la cual nos hemos referido y el que, por razón de tener bajo su dominio el parque capitalino mejor y ya prestigiado, era la persona más importante en el movimiento, sobre el cual tenía que girar todo.
La victoria de ese grupo quedó afirmada totalmente cuando se presentó el México en la metrópoli.


El club, formado y dirigido por Carmona, encantó al público. Jugaba un beisbol de garra, como hacía años no se veía aquí, y sus agarrones con el Veracruz de don Jorge se convirtieron inmediatamente en clásicos capitalinos, que abarrotaban el parque.
Pero se obró en don Jorge el mismo fenómeno que habíamos observado años antes en los generales que patrocinaban equipos y que se opera en todos aquellos que entran a un deporte el cual no jugaron establemente por tiempo prolongado: que no aguantaba la derrota, que deseaba el triunfo como fuese.
Teniendo el pandero en la mano, al ver que el México le ganaba casi indefectiblemente a su equipo, decidió hacer a un lado las leyes de límites de nómina y cuota de extranjeros por equipo.
JOSHUA GIBSON


Iba a terminar un fuerte campeonato que efectuaron en Venezuela, en el que actuaban varios de los más grandiosos players norteamericanos de color, entre ellos el inconmensurable Josuah Gibson, cátcher que muchos opinan y probablemente tengan razón, es el bateador más tremendo que ha existido, inclusive Babe Ruth, y don Jorge envió a Nueva York a una persona, con plenos poderes y chequera en blanco, para contratar a Josuah Gibson y tres o cuatro jugadores más.
Al mismo tiempo el grupo cismático decidió acortar su temporada, pues ya no podían con las pérdidas, y don Jorge contrató a los mejores que quedaron sueltos, entre ellos Lázaro Salazar, que el año anterior había llevado al Córdoba al gallardete y que era el mejor jugador cubano, después de Martín Dihigo, al que, como hemos dicho, tenía en su club el magnate jarocho.


BABE RUTH
No creemos haya habido equipo en México con un personal bueno más abundante, que ese Veracruz de don Jorge Pasquel que terminó la temporada de 1940, su primera en el beisbol y la siguiente.
Por supuesto, obtuvo el gallardete, quedando el México subcampeón y en 1941 el asunto fue peor: por vez primera en la historia de la Liga, el calendario no pudo completarse; se acortó a causa de que faltando un mes, no sólo la delantera del Veracruz era enorme, algo así como catorce juegos, sino ya no perdía ni de casualidad.


MOLINERO
En tiempo debido, cuando don Jorge pugnaba por conseguir la tercera base veracruzano Luis Montes de Oca, mejor conocido por Molinero, que había actuado con Córdoba, servidor le dijo si ese jugador ingresaba a su club, lo redondearía en tal forma que nadie le podría ganar y la temporada sería un fracaso.
Don Jorge creyó posiblemente lo primero, y se refociló, pues era lo que anhelaba, no perder; más no lo segundo: era su idea el público iría a ver un gran club, sin importarle otra cosa, pese a que ya en su nativo puerto de Veracruz había tenido la demostración de que no era así.
Contrató a dicho jugador, ya su club no perdió y la temporada tuvo que acortarse, habiendo sufrido fuerte pérdidas todos los equipos.


DIHIGO CON EL CAMPEON LAGUNA 1942
Un hecho muy digno de mencionarse y que es otra muestra de cómo era don Jorge: en la primera temporada abrió teniendo a Dihigo como manager; antes de mucho el grandioso player renunció al cargo, quedando sólo como jugador; entregó el timón a otro, quitándoselo a las dos semanas tras otro ensayo, don Jorge decidió ponerse él mismo al frente del equipo, por cierto que entonces fue mejor, pues su potencia era tanta que todo lo que necesitaba era que no estorbaran su funcionamiento.


ROBERTO ORTIZ Y BRUJO ROSELL
Pero en cualquiera forma, se necesita un gran temple para ponerse al frente de un gran club, pletórico de Jugadores ases, sin haber tenido experiencia anterior en la faena ni conocimientos técnicos.

 CRASOS ERRORES

EN ESA EMBRIAGUEZ DE TRIUNFO, al terminarse la temporada de 1940, primera de don Jorge en el beisbol, embriaguez que fue doble: vencimiento del otro grupo y obtención del gallardete, se marcó el derrotero que seguiría el circuito.


MAX LANIER 
Aparte del citado desconocimiento a las leyes básicas que prevalecían, que tal eran las de límites de nómina y extranjeros, don Jorge exigió que la Directiva fuese integrada por personas de su confianza absoluta, no sólo haciéndose público que lo eran, sino que don Jorge lo pregonaba y ufanábase de ello.
Más todavía faltaba lo peor: al conocer que don Salvador Lutteroth no estaba muy contento por cómo iban las cosas, obró en forma que el equipo rojo capitalino fuese adquirido por gente de él y así principió el movimiento que llevó a que a final de cuentas, don Jorge tuviese que respaldar financieramente todos los equipos, sin preocuparse mucho de que ello no trascendiese al público y lo que a la larga llevó a que tuviese que dejar el beisbol.


GRAN BRONCA ENTRE EL CATCHER OWEN Y CLARO DUANY. A LA DERECHA EL PAPA DE FERNANDO REMES
Don Jorge no quiso ir a la junta en que se votaría la terminación de la Liga antes de completar su calendario; tampoco quiso que fueran los directivos, que como hemos dicho, él había puesto; solicitó que servidor fuese a ella, en su carácter de Comisionado, que, con franqueza, distábamos mucho de haber desempeñado, concretándonos a ver el desarrollo de acontecimientos y hacer alguna que otra advertencia, que nunca fue tomada en cuenta, pues para entonces don Jorge había cometido otro grave error: aceptar a su lado a aquellos cronistas que más habían apoyado al grupo cismático y que en lo rudo de la batalla lo habían insultado a más y mejor.
MICKEY OWEN CON AZULES


Bien se sabe que cuando un barco empieza a hundirse, las ratas son las que primero lo abandonan.
Eso habían hecho esos individuos y su aceptación por parte de don Jorge, le iba a resultar fatal a su régimen y al beisbol, pues  –otro error — el asunto fue derivando a que el espectáculo que presentaba se fue quedando sin crítica.
Todo lo que hacía estaba bien. . . por el dinero que les daba. Y no hay nada que pueda prevalecer sin crítica.
Pero a don Jorge no le agradaba en lo más mínimo. Además, de haberla habido no le habría hecho caso. Él tenía sus propias ideas, su modo de ser, y si había triunfado, sólo era lógico que no pensara en guiarse por consejos, ni hacer caso a críticas, por bien intencionadas que ellas fuesen.
PASQUEL COMO MANAGER EN 1940



Más para esa trascendental junta en Tampico, servidor solicitó de él amplias facultades; en otra forma, no hubiese concurrido.
Y esas facultades no eran para la liquidación de esa temporada, que todo estaba hecho, sino para que la Liga no muriese ahí, es decir, que se organizara la del año siguiente.

CONTRASTE



TOMAS DE LA CRUZ
EL ASUNTO ERA FÁCIL; el desastre financiero venía de no haberse respetado los tantas veces citados límites de nóminas y jugadores extranjeros.
En esa junta en Tampico en que se liquidó la temporada de 1941, un mes antes de su término, quedó establecido para la del año siguiente se respetarían estrictamente ambos límites, quedando el de extranjeros en siete por equipo y que servidor se encargaría de la conducción de la temporada.
No podemos decir la suerte nos acompañó, pues sería mentir; simplemente mostramos era básico eso de los límites. Por contraste con la anterior, la temporada de 1942 arrojó ganancia para todos los equipos participantes, lo que constituyó un record, pues nunca había sido, ni ha vuelto a ser.
Pero de nuevo el éxito fue mal consejero. Cuando el torneo entraba a su última cuarta parte, con los parques llenándose y de hecho teniendo todos los equipos opción al cetro, el ingeniero José F. Ortiz, jefe del equipo de Torreón y que fungía como Tesorero de la Liga, citó a una junta en su ciudad, haciendo caso omiso de servidor, único que legalmente tenía derecho a convocar juntas.

FRAY NANO
El que escribe no tenía para qué ir; más aún, no debía haber ido; pero de nuevo don Jorge no pudo o no creyó conveniente ir y nos rogó asistiéramos, acompañando a su hermano, don Bernardo.
Nos dijo don Jorge los tres equipos norteños habían formado un bloque y amenazaban con retirarse si no se efectuaba esa junta.
No sólo certificamos don Bernardo y el que escribe la existencia de ese bloque, sino que hubimos de hacer lo que exigían, pues claramente indicaron de no hacerse, dejarían la Liga en el momento.
Los tres equipos surianos, para contrarrestar, también habían formado bloque; por tanto la situación legal era que el voto u opinión del que escribe, como jefe de la Liga, decidiría lo que debía hacerse: si se aceptaban las cosas que solicitaban los norteños o no; sin saber lo que opinaríamos, los norteños indicaron su actitud, de aceptar lo que querían, o se marchaban.


MEMO LUNA
Pero servidor indicó ahí mismo, que en ese momento presentaba su renuncia, sólo que para no perjudicar la marcha del torneo, que tan bien iba, se haría pública hasta su cierre, concretándose ya servidor sólo a manejar las cosas de cajón.
Por quién sabe qué motivos, no tomaron ahí en serio la renuncia; pero lo era y lo fue.
Al entregar el que escribe, les hizo una sola recomendación: Si quieren que esto siga como ha ido, respeten siempre los límites de nóminas y jugadores extranjeros que aprueben antes de abrirse el torneo, y si deciden mover el de siete extranjeros que hubo en el campeonato de este año, que sea para abajo; por ningún motivo más.
También hicimos una predicación que, como muchas otras, desgraciadamente se cumplió: que muy pronto pelearía don Jorge Pasquel y el ingeniero Ortiz.
Las exigencias a que hubo de acceder, llevaron a que el equipo lagunero se coronase.
LAZARO SALAZAR


Para la siguiente temporada, 1943, ya servidor segregado del circuito, antes de mucho empezaron las dificultades entre don Jorge y el ingeniero Ortiz, culminando en que al terminarse el torneo, el equipo de Torreón anunció se retiraba de la Liga.
Diremos, aun cuando no viene al caso para el objetivo de estas líneas, Torreón regresó dos años después ambos movimientos una vez más.
Es de indicarse, aun cuando servidor se había separado de la Liga, quedó como un consejero extraoficial, a instancias de don Jorge.

FRENESI

LAS COSAS FUERON BIEN, por algún tiempo. Mucho han oído hablar los gentiles lectores de las víctimas de las guerras.
Bien podemos decir el beisbol mexicano fue víctima de la paz.
Los buenos fans beisboleros saben que durante la guerra los equipos de las Ligas Mayores de los Estados Unidos tuvieron que ingeniarse para continuar en actividad, jugando en ellas inclusive un manco.

LOS AZULES DEL VERACRUZ DE 1951 APARECIERON CON RESORTES EN LA PELICULA EL BEISBOLISTA FENOMENO
Por razón lógica, los jugadores latinoamericanos se tornaron abundantes en los grandes circuitos y ligas menores de mejor categoría, ya que las leyes vigentes entonces no los incluían en el servicio militar obligatorio.
Terminada la guerra en 1945 en Europa cuando apenas se iniciaba la temporada beisbolera de los Estados Unidos, pues la rendición de Alemania fue en mayo, para ese año la Liga Mexicana pudo contratar en Cuba algunos jugadores de ese país que habían actuado en los grandes circuitos norteamericanos o ligas menores de mejor categoría, entre ellos Tomás de la Cruz, Roberto Ortiz y el Mosquito  Ordeñana.

MICKEY OWEN 

La inyección dio buen resultado, en cuanto a taquilla y deportivamente, pues hizo subir la calidad de juego; pero todo bien trae un mal tras él.
La traída de esos jugadores trajo consigo el informe que por el dinero que se pagaba aquí en la Liga Mexicana, se podrían conseguir no sólo jugadores latinoamericanos que actuaban en las Mayores, sino también norteamericanos, que debemos decir, entonces eran blancos, pues fue hasta después de la guerra que de los de color tuvieron entrada en el que denominan beisbol organizado.
Se desató entonces la etapa en que más ruido ha hecho el beisbol de México y más se escribió y conoció el nombre de Jorge Pasquel; pero que llamando las cosas por su nombre, tenemos que calificar de locura desenfrenada.
BABE RUTH Y PASQUEL


Se vieron jugadores de la Liga Mexicana como no se habían visto nunca y que pasarán muchísimos años antes de que vuelvan a verse; pero ahí se fincó la limitación de la permanencia de los señores Pasquel en la promoción beisbolera y que nuestro beisbol profesional tuviese que caer bajo la férula del Beisbol Organizado de los Estados Unidos para subsistir, lo que podrá ser por bien o por mal; pero que servidor, cofundador de la Liga Mexicana y que muchos años luchó por ella, lo lamenta profundamente.
Por unos meses don Jorge Pasquel fue el hombre más feliz del mundo.
El público aplaudía rabiosamente cada vez que se anunciaba que iba a debutar otro jugador arrebatado a las ligas Mayores de los Estados Unidos.


LA MALA TORRES TOMAS ARROYO Y ANGELCASTRO
En el país del dólar, nos consta, se desató un histerismo por el arrebatamiento de jugadores que la Liga Mexicana hacía a los grandes circuitos, no sólo primera vez que un país extranjero les quitaba jugadores, sino que ni siquiera se soñaba ello podría suceder.
Pero el beisbol mexicano no podía sostener eso, menos aún que el arrebatamiento de jugadores se lograba en la única forma que es factible: pagando más. Casi siempre precio de oro.
Los jugadores recibían por dar el brinco, un dinero que no valían y, sobre todo, que México no podía pagar. Desde luego, hubo furor. Los parques se abarrotaron de fanáticos.


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FRAY NANO CON SU ESPOSA ERNESTO CARMONA Y HUMBERTO MARILES
odo habría salido bien, si se hubiese puesto freno a tiempo; pero hubo desbocamiento absoluto, provocado por el éxito momentáneo de taquilla y esas ovaciones estruendosas que recibía don Jorge a las cuales nos hemos referido antes.
Bien podemos decir que vino a jugar en la Liga Mexicana todo player norteamericano que estuviera o hubiese estado en las Ligas Mayores y que quisiera venir.
Vimos algunos magníficos, como el lanzador Max Lanier, del Cardenales, que era el mejor pitcher zurdo de las Mayores en esa época; también al cátcher Mickey Owen, que lo consideraban el mejor cátcher mecánico del momento, y a varios otros buenos; pero también presenciamos el desfile de algunos que nada valían y lo que es peor, que algunos como el pitcher relevista Ace Adams, que vino, aparte de a llevarse dinero, a ingerir la mayor cantidad posible de cerveza.


Pasada la euforia de la curiosidad y el entusiasmo del arrebatamiento, el público dejó de abarrotar los parques, que, por otra parte, ni abarrotándose rendían lo suficiente para el pago de dichos peloteros.
La temporada de 1946, que había empezado en forma que parecía se iban a caer los parques, terminó lánguidamente y para la del año siguiente ya cesó el arrebatamiento y fueron traídos mucho menos extranjeros.
El público se había acostumbrado a ver jugadores que no podían pagarse y fue palpable se hacía necesario un reajuste. No era posible hacerlo otra vez de una temporada a otra, dado que ahora al ascenso había sido más alto y tenido repercusiones el asunto en el extranjero; además; el compromiso con varios de los jugadores quitados a los grandes circuitos, era por dos y a un más temporadas.
En fin, la Liga estaba en un berenjenal. Hubo de hacer la temporada de 1947 bajo la misma maqueta que la anterior; sólo que con menos euforia por parte del público.

DESAPROVECHAMIENTO



VERNON STEPHENS CON PASQUEL Y JAMES STEINER
LOS JUGADORES EXTRANJEROS DE CALIDAD, dándose cuenta que sus días estaban contados en el circuito, salían al campo de mala gana, en una actitud como si hicieran el favor de actuar, e importándoles un comino el triunfo o la derrota; el hacerlo bien o mal; el ser aplaudidos o chillados.
Por otra parte, se había acrecentado otra de las normas erróneas que fueron cavando el fin del régimen: los cambios de jugadores.
Ningún jugador estaba seguro en su equipo; al día siguiente, aun cuando estuviese jugando en gran forma, podía llegarle inopinadamente la orden de traslado a otro club.
Fue otra cosa de la cual se abusó en demasía, provocando los jugadores no se encariñaran con sus equipos y los fans perdiesen cariño por éstos.


LLENAZOS EN EL DELTA
Pero hubo una ocasión en esa temporada de 1947, que los jugadores extranjeros buenos jugaron mostrando lo que podían hacer: el juego de Estrellas, que se enfrentaron a la Selección de Mexicanos. Jugaron los extranjeros esplendorosamente, ganando el encuentro por 5 carreras a 3.
En los comentarios que escribió servidor de dicho encuentro, señaló sin ambajes que los extranjeros distaban mucho de jugar así en los encuentros regulares.
Y una vez más recalcó el grave error que se estaba haciendo de menospreciar al jugador mexicano, que el exceso de extranjeros era indebido y debía buscarse la forma de establecer sistemas para desarrollo del jugador nacional.


A raíz de ese escrito, nos vino a ver don Bernardo Pasquel, por el que, como se dijo antes, servidor siempre tuvo y tiene gran estima y que siempre en sus actos nos mostró mesura.
Tuvimos largas pláticas con él a propósito de la situación beisbolera, terminando en que, por bien o mal, un día aceptamos volver al cargo de Comisionado, buscando encarrilar de nuevo el circuito por mejores senderos.


Nada se habló de dinero, que por él nunca habríamos aceptado; era sólo nuestro viejo amor al beisbol y al circuito que habíamos fundado, cuya existencia se veía en peligro.
Puso servidor una sola condición para retomar al cargo, que no hay por qué puntualizar cuál era: pero que se refería a don Jorge y él tenía que decir la última palabra.
Lo aceptó y empezamos a operar.
Como lo esencial era el desarrollo del jugador mexicano, procedimos a fundar una liga de invierno a tal objeto; después planteamos la fundación de una liga juvenil y al mismo tiempo procedimos a dar los pasos para que el beisbol mexicano sacase algún provecho de la situación que existía respecto al Beisbol Organizado de los Estados Unidos, del mucho dinero que se había perdido en esa empresa de quitar jugadores a los circuitos máximos de allende el Bravo.


SERRELL Y ALIJADORES DE TAMPICO
Ese arrebatamiento había producido una cuarteadura en esa fuerte organización y sabíamos estaban dispuestos a otorgar bastante, con tal de terminar la amenaza de otra incursión por el estilo.
Servidor fue invitado a la asamblea de las ligas menores de los Estados Unidos para ver si se arreglaba algo, y nos negamos a ir, indicando mientras no hubiese un tratado escrito, no nos arriesgaríamos a asistir a una asamblea, pues a alguien se le podría ocurrir que nada teníamos que hacer ahí. La negativa trajo como consecuencia que el Sr. Walter Mulbry, Tesorero-Secretario de la Comisión de Beisbol, viniese a México para sostener una plática con el que escribe y plantear las bases de un arreglo.
No tiene objeto mencionar en detalles cuáles eran esas bases; mas sí mencionaremos, la Liga Mexicana quedaría con plena independencia y respecto a su relación con las Ligas Mayores, en plan igual a como ahora se encuentra la Liga de la Costa del Pacífico Americana.


DIHIGO
Por desgracia, esos mismos individuos a los cuales nos hemos referido, que abandonaron el barco del cisma cuando se estaba hundiendo y que erróneamente habían sido aceptados por don Jorge, y los cuales, por lógica y propia conveniencia, eran enemigos del que escribe, se dedicaron a envenenarle, diciéndole servidor trataba de echarlo del beisbol, como si ello hubiese sido tan fácil.
La única forma que don Jorge podía salir del beisbol, es como ello fue, por propia voluntad; por no querer seguir, o estar aburrido o decepcionado de él.
Pero es el caso que escuchó esos malévolos conceptos, rompió el acuerdo que habíamos tenido, lo que es peor, haciendo en Nueva York unas declaraciones que ponían fin forzoso a las pláticas que estábamos teniendo aquí con Mr. Mulbry, y como sin ese tratado juzgábamos imposible poder desarrollar el plan que nos habíamos trazado, pusimos nuestra renuncia, que si alguna esperanza había de retirarla, se hizo imposible ante la sarta de insultos de que fuimos objeto por parte de esos individuos, que para entonces laboraban en el diario Novedades, a cuyo frente estaba don Jorge.

MEMO LUNA

La liga invernal para el desarrollo de jugadores mexicanos, que ya estaba en desarrollo, tuvo que dejar la metrópoli; mas pese a ello, pudo llegar a su término y produjo lo que se buscaba; muchos de los jugadores que actuaron en ella fueron contratados por la Liga Mexicana de 1948; entre los desarrollados citaremos al pitcher Memo Luna, que llegó a lanzar en las Mayores de los Estados Unidos.

OTRO MAL PASO

TODO LO PLANEADO VINO POR TIERRA  y  la temporada de 1948 la hicieron sobre las mismas bases que las anteriores, cosa que era insostenible y estando en Londres, durante la Olimpíada, nos enteramos por incosteabilidad se había liquidado dos de los seis equipos y los cuatro restantes terminarían la temporada jugando sólo en la metrópoli y absorbiendo a los mejores players de los dos equipos que se desbandaban.


PARQUE DEL CERRO EN LA HABANA DE ANTES
 por cómo se hace el Campeonato Cubano, que actúan cuatro equipos jugándose sólo en la Habana.
Ya alguna ocasión don Jorge nos había comunicado su idea de emular ese sistema, encontrando nuestra reprobación. Fue un fracaso sonado. Las circunstancias son muy diversas.
Para 1949, se hizo el reajuste, que era absolutamente necesario.
El que escribe se mantuvo alejado en lo absoluto de la Liga Mexicana desde el rompimiento, el cual fue en el invierno 1947-48, inclusive absteniéndose de concurrir a sus juegos.


MAQUINA DE ESCRIBIR DE FRAY NANO
Nos enterábamos las cosas no iban muy bien y que cada día la carga era más pesada a don Jorge, cuyos negocios se habían multiplicado y lo absorbían cada vez más.
Al fin al terminarse la temporada de 1951, o sea tras doce de operar en la Liga, anunció disolvía su Veracruz y abandonaba el beisbol.
Una pedrada que recibió en la cabeza, tal vez no dirigida a él, cuando abandonaba el parque de San Luis Potosí, tras un juego vital para que su equipo amarrase el gallardete, el cual ganó, fue la causa determinante.
Declaró tristemente don Jorge que el público no había comprendido sus esfuerzos.
En efecto, no los comprendió.


No es posible comprender a un torrente. Y repetimos que tal fue don Jorge y no sólo era imposible que en el beisbol fuese diverso, sino tal vez ahí mostró su carácter con mayor fuerza, pues en los deportes domina la pasión. Por ella existen.
Repetimos que sólo el tiempo podrá decir con certeza si la larga actuación de doce años que tuvo don Jorge en el beisbol, fue perjudicial o benéfica.
Y tal vez ni el tiempo, pues no es posible decir qué desarrollo habría tenido, cómo habrían sido las cosas, sin la aparición de don Jorge Paquel en el beisbol.
Ya se fijó claramente, su entrada en el beisbol, se derivó de la actitud de los que operaban en él.
Sí diremos, servidor nunca podrá lamentar lo suficiente, que nuestros puntos de vista fueran tan diversos y buscando el mismo fin, que unidos, estamos seguros, habríamos podido obtener sin duda de ninguna especie; pero el hecho es que no pudimos entendernos. Bien; había muchos empeñados en que no nos entendiésemos.
Sí, para finalizar, queremos repetir lo dicho en un principio: que el fondo de la labor de don Jorge en el beisbol, era buscando el engrandecimiento del deporte; podríamos meter la mano en el fuego por esa afirmación.
Ese mismo deseo, dada su carácter, fue el que motivó durante su gestión se dieran tantos pasos en falso.
Y en cualquiera forma, su paso por el deporte de los bats, dejó una honda huella.
Nadie había tenido en el beisbol mexicano un predominio tan grande y prolongado como lo tuvo él y es nuestra creencia, nadie volverá a tenerlo.
Como en todas sus actividades, don Jorge Pasquel dejó en el beisbol buenos y malos recuerdos; amigos incondicionales y enemigos tremendos.
¡Era tremendo! Personaje desconcertante, que no podía pasar inadvertido!


En el beisbol mexicano, su nombre tendrá que ser recordado, como los de Chano Lozano, primer empresario que tuvo este deporte, Homobono Márquez, Ernesto Carmona, etc.
Por último: don Jorge y el que firma tuvimos hondas diferencias, pero todas por cuestiones beisboleras; fuera de ellas, fue para nosotros un fino y delicado amigo, al cual tuvimos que agradecerle infinidad de atenciones, y la noticia de la tremenda tragedia en que perdió la vida nos causó una hondísima impresión.
Nunca hubiésemos aceptado la gentil invitación de don Bernardo Pasquel y el estimado doctor Teódulo Manuel Agundis, hermano político de los Pasquel, para escribir este capítulo en el libro, sin haber profesado para don Jorge esa estimación.

FIN DEL CAPITULO Y DE LA SERIE






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