Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

miércoles, 5 de noviembre de 2014

JORGE PASQUEL VISTO
POR ELADIO SECADES

(El más famoso cronista deportivo de Cuba por tantos años y quien trabajaba en el “Diario de la Marina” escribió un capítulo en el libro de la vida de Jorge Pasquel al fallecer el año de 1955 en un accidente cuando piloteaba su propio avión. Estamos reproduciendo lo que el formidable Eladio Secades escribió sobre la guerra del Beisbol.)


Por ELADIO SECADES

SEGUNDA PARTE





Contra lo que suponían algunos, difiriendo de lo pregonado por sus detractores, la actitud de Jorge Pasquel al enfrentarse a los magnates poderosos del beisbol norteamericano no era simple capricho de millonario joven e inclinado a las proyecciones sensacionales y audaces, Procedía con sinceridad íntegra y estaba inspirado en una causa que sentía profundamente. Antes de esa predilección suya por los elementos aislados y preteridos, ya los historiadores del beisbol que estaban atentos al desarrollo de los campeonatos libres que se celebraban en algunas ciudades de los Estados Unidos y en no pocas capitales de la América Española, habían aventurado especulaciones en torno a un equipo de estrellas negras de todos los tiempos con Charleston, 


DIHIGO
Oms y Torriente en los jardines, Dihigo, Warfield, Sam Lloyd y Marcelle en el cuadro, Gibson en la receptoría y Raymond Brown y José de la Caridad Méndez en el cuerpo de lanzadores. . . Todos esos hombres hubieran triunfado en las ligas grandes en sus épocas respectivas, como triunfaron después Robinson, Newcombe, Campanella, Miñoso, Willie Mays. . .
Los hermanos Pasquel estaban haciendo un esfuerzo fuera de lo corriente por poner el beisbol a la altura de la capacidad económica que en aquellos días tenía México.


CRISTOBAL TORRIENTE
Las entradas aumentaron. Los parques resultaban pequeños y acaso ahora se comprenda el gravísimo error en que se incurrió al no incluir en la empresa gigantesca en la construcción en la bellísima Ciudad de los Palacios de un estadio a tono con las contratas que se habían llevado a cabo. El problema de ese deporte en México era aumentar la afición, llevar estrellas de primerísima magnitud, revolucionar la publicidad. . . En balompié, que se jugaba los domingos por la mañana, y en corridas de toros, México ya se había colocado a la cabeza del mundo entero.

ALEJANDRO OMS

El precio de la cruzada beisbolera fue muy alto y el objetivo tenía muchísimo riesgo, pero no había otro camino que el de los desembolsos desmesurados y sin precedentes.
UN DÍA, EL MANAGER de los Gigantes, Melvin Ott, denunció que representantes de Jorge Pasquel rondaban el dugout del equipo de Polo Grounds ‘’con un puñado de ofertas y un maletín lleno de miles de dólares’’. . . Por otra parte los críticos más competentes le advertían al Comisionado Chandler que no bastaban las anunciadas suspensiones por término de cinco años para los que cruzaran la frontera; que era necesario, que era imperioso que fuesen eliminados de los circuitos organizados durante toda la vida. . . Pedían que se alzara un patíbulo para los desertores.


SALVATORE MAGLIE
Antes de decidirse a abandonar la novena de los Gigantes, Salvatore Maglie hizo declaraciones a un reportero del periódico Sun, justificando su actitud y la de los otros profesionales del diamante que eran tildados de infractores de las famosas listas de reserva:
Si se publicaran sin inflaciones, sin tintes de propaganda, los sueldos que de verdad se pagan en las grandes ligas, la revelación iba a ser motivo de asombro. Los dueños de los clubs hablan de las fortunas que ganan los Greenberg, los DiMaggio, los Bob Feller, pero nada se dice de los salarios menos todavía que discretos que perciben los otros. . .
Y añadió que le puso la firma al histórico contrato que le remitieron de México, porque le garantizaban trece mil dólares durante tres temporadas, porque le hicieron un regalo generoso a la hora de formalizar el documento, y porque le pagaban todos los gastos de estancia, y porque no tenía que afrontar el menor desembolso por concepto de impuestos.
¿Quién podía esgrimir un argumento honorable para censurar su conducta?. . .


BRANCH RICKEY FIRMANDO A JACKIE ROBINSON
CUANDO COMENZÓ LA GUERRA con el beisbol organizado nada permitía la sospecha de que llegase a alcanzar la violencia que alcanzó algunos meses más tarde.
La chispa que rozó la pólvora fue la fuga del famoso short-stop Vernon Stephens después de haber aceptado los términos de un contrato para dar el salto al campeonato de México e incorporarse al equipo de Veracruz.


VERNON STEPHENS CON JORGE PASQUEL Y JAMES STEINER

La genuina historia del caso Stephens jamás se ha escrito en toda su verdad y en todos sus extremos. Vernon Stephens fue a México por iniciativa propia, solo, y por sorpresa se presentó un día en las oficinas de los hermanas Pasquel en la calle de Ramón Guzmán y prometió seguir la misma ruta de los otros astros de las Grandes Ligas que estaban pasando la frontera. Stephens explicó que él no tenía compromiso para jugar la temporada próxima con los Carmelitas de San Luis y su cooperación por la causa del pasatiempo en México fue aceptada con beneplácito.


ELADIO SECADES A LA IZQUIERDA CON JORGE PASQUEL
Claro que al publicarse en los diarios de los Estados Unidos la noticia de que un atleta de los records, de la popularidad y del renombre de Vernon Stephens también había sido contratado por Jorge Pasquel, se produjo en el mundo beisbolero la lógica conmoción y se temió que la actitud suya provocase un fenómeno de contagio y fuese imitada por otros ídolos del juego.
Emisarios secretos hicieron el viaje a México, se entrevistaron con el gran jugador calificado de revoltoso y un día Vernon Stephens regresó a su patria sin previo aviso, de manera misteriosa, sin que experimentara la menor intención de justificar su conducta.


HAPPY CHANDLER 
Así empezó el fuego. Un fuego ---a declaración de Bernardo Pasquel a un periodista cubano--- ‘’que sólo podrá ser extinguido por una verdadera guerra entre nuestro beisbol y el beisbol de ellos, entre nuestros intereses y los intereses de ellos. ’’
La inesperada entrevista de Vernon Stephens con Jorge Pasquel se celebró el mismo sábado de la llegada del gran jugador de pelota a México.
La primera y única presentación de Stephens con el uniforme del Veracruz tuvo lugar al día siguiente. Ese memorable desafío de domingo fue decidido precisamente por un hit del atleta a quien los críticos deportivos de Norteamérica llamaban desertor de las sagradas listas de reservas. . . En seguida el equipo debía dirigirse a la ciudad de Monterrey para emprender una serie corta, y el manager del Veracruz y los otros peloteros de ese conjunto notaron de pronto la desaparición misteriosa de Stephens. . . Se había ido. 

Había escapado a través de la frontera y la próxima noticia que se tuvo de él, fue una carta muy breve y muy fina firmada por su joven esposa, en la que le devolvía a Jorge Pasquel el cheque de cinco mil dólares que se le había entregado al llegar a un entendimiento con los funcionarios de la Liga Mexicana.
Stephens personalmente jamás justificó su actitud y en la huida ponía en manos de su compañera la penosa misión de regresar el dinero recibido en calidad de adelanto, al contraer el compromiso verbal y moral del que luego hubo de arrepentirse.
Cuando sonó para los magnates del beisbol organizado y para el Comisionado Albert Chandler la hora de imponer sanciones y de redactar las listas negras, se advirtió en relación con Vernon Stephens un sentimiento de piedad, de indulgencia y de perdón, que sospechosamente no alcanzó a los otros que en definitiva, y de acuerdo con las reglamentaciones del deporte en Estados Unidos, incurrieron en la misma infracción y que cometieron el mismo pecado cometido por él. Stephens fue aceptado y reintegrado a la nómina de los Carmelitas de San Luis, como si nada hubiera sucedido, como si nada hubiera hecho. .
Continuará.
      

                  

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