Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

sábado, 8 de noviembre de 2014

JORGE PASQUEL VISTO
POR ELADIO SECADES

Esta es la parte final del capítulo escrito por el formidable Eladio Secades respecto a Jorge Pasquel que aparece en el libro sobre la vida del magnate veracruzano elaborado en 1955, el año de su fallecimiento. Eladio Secades fue el mejor cronista deportivo cubano de su tiempo y conoció mucho a Jorge Pasquel en tanto viaje que hizo a la Cuba de antes por su amor al Beisbol.

Por ELADIO SECADES

Cuarta y Ultima Parte





LAS LIGAS MAYORES
A LOS MAGNATES NORTEAMERICANOS no les preocupaba tan sólo la pérdida de los jugadores que habían marchado y que estaban marchando a México, sino también la realidad de que se volvía a poner en juego el gravísimo problema de las cláusulas de reservas del beisbol organizado.
Jorge Pasquel había arrojado un guante blanco al rostro de la tan discutida ley que permite que un club pueda disponer de los servicios de un atleta por tiempo que sólo el contratante puede determinar, sin que en ello nada tengan que ver la voluntad ni los intereses del contratado.


EL JUEZ LANDIS
Puede asegurarse que en el mundo moderno no existe otro tipo de pacto de trabajo tan unilateral, tan drástico, que con tanta fuerza y por tan largo tiempo sujete al elemento humano tomado a servicio. . .
El jugador de pelota que ingresa en el vasto concierto de los circuitos organizados, ya tiene que aceptar el destino que sus superiores le señalen. . .
Si algún día se arrepiente del camino emprendido, o si se le presenta la oportunidad de sacarle más provecho a su carrera en otros campeonatos, entonces tendrá que comprar la propia libertad, como han tenido que hacerlo no pocos profesionales del diamante. . .


CHANDLER CON ROBINSON Y NEWCOMBE
En lo tocante a la vulnerabilidad de las listas de reservas, nadie tuvo la visión clara y profética del Juez Landis.
El Patriarca convertido en Comisionado hizo cuanto estuvo al alcance de sus manos para que ningún litigio en torno a la legislación interior del espectáculo fuese llevado a los tribunales de justicia de la nación.
Landis comprendía el riesgo ilimitado que significaba el someter a debate público los preceptos hechos tan a la medida de los intereses de los propietarios de equipos. . .


JACKIE ROBINSON
Con menos personalidad y con menos talento que Landis, inclinado a servir a los dueños del negocio en la defensa de sus propias finanzas, Albert Chandler intentó en vano llevar hasta el final el castigo de irradiación con que amenazó a los peloteros que desertaron cuando la histórica guerra. . .
Al regresar a la patria, aquellos ídolos encontraron cerradas las puertas del espectáculo. El propósito no era otro que el de someterlos al exilio perpetuo.
Aconsejado por un abogado llamado Frederick Johnson, el excéntrico Danny Gardella, que fue el primer pelotero que dio el salto, se dispuso a dar la pelea hasta el agotamiento absoluto de recursos.

DANNY GARDELLA

Aislado del beisbol y viviendo del salario muy humilde que percibía en calidad de empleado de un hospital, Gardella confió en su letrado. . .
Es notorio que cobró una indemnización cuya magnitud no fue conocida nunca, e incluso regresó al juego activo.
Producto de aquella cruzada de Jorge Pasquel, no puede negarse que los profesionales del pasatiempo recibieron grandes beneficios, tanto en lo moral como en lo económico.
El regreso sirvió para demostrar que el pelotero era tratado de forma nada equitativa en lo que se refería a las listas de reservas. . .
Por lo mismo que el espíritu de esas reglamentaciones era y sigue siendo muy discutible, los padrecitos del beisbol organizado decidieron olvidar cuando había sucedido y les abrieron los brazos amorosos a las ovejas descarriadas. . .



GARDELLA
El jugador de grandes ligas, hasta entonces silencioso, obediente, incapaz de plantear cuestiones jurídicas, no olvidó el camino que había abierto la rebeldía de Gardella, y después de la guerra que produjo tanta conmoción y que significó pérdidas de tantísimos miles de dólares, fueron enmendados los convenios de trabajo y ahora los atletas hablan y son escuchados. . .
Todo eso era desconocido; todo eso hubiera sido imposible antes de la conflagración beisbolera iniciada en 1946. . .
LA INVERSIÓN FANTÁSTICA realizada por Jorge Pasquel asombró y desconcertó a los magnates norteamericanos. . .
Puede tomarse como ejemplo la adquisición del pitcher Max Lanier, quien recibió al firmar su contrato para vestir el uniforme del Veracruz una regalía de veinte mil dólares y la garantía de un salario de veinticinco mil para una temporada corta.
La presentación del Monstruo Max Lanier en México se produjo de modo inesperado y muy a tono con el temperamento febril y combativo de Pasquel. Llegó al parque durante un desafío entre los eternos rivales de Veracruz y México.

MAX LANIER

Cuando le dijeron al público que entre los espectadores se encontraba el excepcional lanzador que procedía de los Cardenales de San Luis, el aludido se puso de pie para responder a los aplausos. . .
Claro que Max Lanier estaba en traje de calle, pero Jorge Pasquel le pidió que se vistiera y para vestirlo de pelotero a él, hubo que pedirle el uniforme a otro jugador.
Cuando Max Lanier salió al diamante en aquella contienda, celebrada el día primero de junio de 1946, su nuevo equipo, el Veracruz, estaba perdiendo con anotación de nueve por ocho.
Quiso el destino que el propio Max Lanier convirtiera la aparente derrota en victoria inolvidable, al batear un tubey con compañeros en bases. . .
No tuvo que transcurrir mucho tiempo para que se demostrara que Sam Breadon, al dirigirse a México en condición de mensajero voluntario de la cordialidad, no era un timorato, sino un visionario que previó lo que inevitablemente iba a suceder.
Llegó un momento en que emisarios de Jorge Pasquel trataban de firmar peloteros del beisbol organizado en Venezuela, en Puerto Rico, en Cuba, en Panamá. . .


RIZZUTO Y DIIMAGGIO
Los Yankees estaban entrenando en el istmo en la primavera de 1947 cuando el entonces coronel y hoy general Rueda Magro fue a esa República con poderes ilimitados para contratar a cuantos jugadores del gran equipo quisieran dar el salto a México.  
ENTONCES SE SUSCITÓ en la guerra beisbolera el gran capítulo que jamás trascendió por completo a la opinión pública y que nunca fue publicado en los periódicos de Estados Unidos.
Es rigurosamente histórico que el torpedero Phil Rizzuto aceptó un extraño documento mediante el cual se comprometía a quitarse el uniforme laureado de los Yankees para irse a México en calidad de jugador y manager del Club Veracruz. Cuando al coronel Rueda Magro le fue posible celebrar la entrevista secreta con Phil Rizzuto para plantearle el problema, no había elementos disponibles para redactar un contrato formal y el pelotero estaba tan satisfecho de lo que el amigo y representante de Jorge Pasquel le había prometido, que le pidió al emisario mexicano que le entregara una constancia escrita de lo que ya se había convenido bajo palabra de honor.


MAESTRI Y EL PARQUE DEL CERRO
Las condiciones en que Rizzuto iría al campeonato de México fueron detalladas en un billete mexicano de a peso.
Rueda Magro escribió en una de las caras de la moneda: ‘’Me comprometo a darle a Phil Rizzuto una regalía de quince mil dólares y sueldo de veinte mil dólares por temporada, por la dirección del Club Veracruz.’’
En esa misma conferencia, celebrada en un café de Panamá, se comprometieron también para actuar en el torneo azteca Henry Majeski, defensor de la segunda base, que después fue adquirido por los Atléticos de Connie Mack y el jardinero e inicialista Stephen Souchock, que más tarde pasó a los Medias Blancas de Chicago y a los Tigres de Detroit.

JOE MCCARTHY Y DIMAGGIO
Tan pronto como el manager Joe MacCarthy tuvo conocimiento de lo que había sucedido, apenas el piloto de los Yankees supo que uno de sus peloteros más populares y valiosos estaba decidido a seguir el camino abierto por la fortuna y por el espíritu de pelea de Jorge Pasquel, reunió a sus subalternos y después de dirigirse a ellos en tono más de imploración que de autoridad, ya no fue posible que un atleta de los Yankees abandonase el campamento de training sin que sus pasos fuesen vigilados y reportados a los funcionarios de la rica organización.
NO SE PIERDA DE VISTA un detalle de extraordinaria importancia. En aquellos días los dos principales diarios de Panamá publicaban a gruesos titulares la sensacional noticia de que Ted Williams había recibido de manos de los hermanos Pasquel la más tentadora oferta que se le haya hecho a un profesional del diamante en las memorias del deporte.  
El primer jugador de los Yankees que recibió permiso especial para ir a la ciudad luego de la oración de Joe McCarthy, fue el propio Phil Rizzuto.  


LA HABANA
Solo, se encaminó al Hotel Internacional, donde estaba hospedado Rueda Magro, y al tiempo que le devolvía el billete de a peso con el breve texto manuscrito, le decía sin atreverse a levantar la mirada:
---Coronel, vamos a olvidar este asunto. . .
LA ETAPA MÁS TRÁGICA en la historia del beisbol en México y quizá en las memorias de todos los deportes en la nación, se consumó en la temporada de 1948, cuando de por sí era abrumador el peso de las nóminas recargadas de figuras extraordinarias del pasatiempo y se dio el caso increíble de que apenas dejara de llover en el transcurso de dieciséis semanas.
Los aguaceros en forma de torrentes hicieron estragos inenarrables en la economía de los seis equipos que figuraban en el concierto de aquella campaña inolvidable.
Llegó un momento en que los propietarios de las novenas de Tampico, Puebla, Torreón y Monterrey no podían afrontar las pérdidas cuantiosas y fue ante la catástrofe inminente que Jorge Pasquel tuvo uno de esos gestos que lo distinguían y tenían que constituir el orgullo de sus amigos.
Llevó a la capital a los cuatro conjuntos en precario y con los excelentes jugadores que ellos poseían y con las estrellas del México y del Veracruz, se formaron cuatro teams que terminaron jugando todos los días en la capital.
Las pérdidas inferidas en aquel año pasado por agua ascendieron a ochocientos mil pesos mexicanos, y Jorge Pasquel las absorbió sin un gesto de contrariedad, sin una palabra de protesta, con esa altivez que distinguió las horas adversas y las horas pródigas de su vida extraordinaria.


ROBERTO ORTIZ
DISIPADAS AQUELLAS PASIONES, casi olvidadas las pugnas que conmovieron las entrañas del más grande y mejor organizado de todos los espectáculos deportivos del mundo, en homenaje a la memoria de Jorge Pasquel se impone el reconocimiento de los grandes beneficios que a través de su arrojo y de las pérdidas sufridas por él recibieron los jugadores de pelota de todas las categorías, de todas las razas y de todos los países en que el pasatiempo ha echado raíces y cobrado adeptos.
Y muy preferentemente el beisbol independiente, por el que Jorge Pasquel ---como ya hemos dicho repetidas veces--- sentía un afecto devoto.


RAY DANDRIDGE 
Después de iniciada la guerra beisbolera, por primera vez en la historia de ese deporte fue admitido un pelotero de la raza de color en los circuitos organizados.
No puede atribuirse a mera coincidencia el hecho de que mientras se jugaba en México el riquísimo campeonato de 1947 con una verdadera constelación en cada novena nacional, el mismo Jackie Robinson se convirtiera en el primer negro exaltado a los círculos hasta entonces sagrados y exclusivos de las Ligas Mayores.
Desde las postrimerías del siglo pasado y en la mitad del siglo presente en Estados Unidos se habían movilizado fuerzas poderosas, se habían puesto en juego campañas de ciertos sectores de la prensa y de instituciones cívicas, para que desaparecieran esos prejuicios étnicos, para que fuese abolida la discriminación que el Juez Landis llamó ‘’ley inviolable, aunque no escrita, ‘’ Después del viaje de Danny Gardella, que inició la dispersión rumbo a las fronteras de México, para los atletas negros cuya actividad artística y cuyo provecho económico  quedaban limitados al pasatiempo libre, se abrieron las puertas del beisbol blanco, y hoy día se busca y se cotiza el material humano que antes se perseguía y se repudiaba.


JACKIE ROBINSON, por ser el primer atleta de su raza admitido en el Bing-Show, constituía el más poderoso imán de taquilla.
Movilizó millones de nuevos aficionados, llenó los parques de parroquianos y las arcas de plata.
La transición fue una de las consecuencias directas de la gran guerra de empresas iniciada en 1946.
Con anterioridad al conflicto el sueldo mínimo en las Ligas Mayores era de cuatro mil dólares por temporada, que en medio de la competencia fue aumentado a cinco mil y después a seis mil, que es el tipo que está ahora en vigencia.
Después de la cruzada de 1946 fue posible crear la Asociación de Peloteros de la Liga Nacional y de la Liga Americana y fue posible también que esas asociaciones, que en cierto modo opera con espíritu de sindicato, estableciesen su Ley de Pensiones y Retiro, cuyos fondos robustece un tanto por ciento generoso tomado de los derechos de radio y televisión en las Series Mundiales y en el clásico Desafío de las Estrellas. . .


ELADIO SECADES Y JORGE PASQUEL
ES MUY DUDOSO QUE LOS PACTOS de reciprocidad y de buena vecindad que favorecen a la Confederación del Caribe con los campeonatos invernales de Cuba, Venezuela, Panamá, Puerto Rico y México, se hubiesen firmado o siquiera se hubiesen concebido, si los magnates del beisbol organizado hubiesen mantenido el control férreo, absoluto, omnipotente que se sintió amenazado y resquebrajado por la conflagración deportiva que sólo podía promover un espíritu de perenne inquietud y de necesidad de pelea como el espíritu de Jorge Pasquel, cuya vida fue siempre un vórtice de actividad de empeños difíciles, de aprobaciones y de censuras, como si dijéramos de penas y de glorias, de aciertos audaces y de errores humanos, pero una vida prodigada por entero al esfuerzo cotidiano, con un concepto apasionado y casi fanático de cualquier propósito que persiguiera o de cualquier meta que la inspirara.
No queda duda que el beisbol latino no podría ser hoy la institución que es, ni hubiera podido alcanzar los reconocimientos y las ventajas que ha alcanzado, si Jorge Pasquel no hubiera hecho lo que hizo en 1946, año que señala en la historia del gran deporte un ciclo de discordias y hasta de rencores, pero que traza también el inicio de una política de rectificaciones, que reivindicaron al pelotero negro y que le proporcionaron al beisbol libre, tan defendido por Pasquel, autoridad y voz propia que nunca antes había tenido.
FIN DEL CAPITULO DE ELADIO SECADES


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