Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

viernes, 14 de noviembre de 2014

LEO RODRIGUEZ 

EL MEJOR GUANTE DE
LOS TERCERAS BASES

¡UN FENOMENO DEFENSIVO!

POR 10 AÑOS FUE EL LIDER
DE FILDEO DE LOS TERCERAS
BASES EN LA LIGA MEXICANA
-o-


LEO RODRIGUEZ 
Cuando Brooks Robinson asombraba al mundo del beisbol con su gran fildeo en la tercera base de los Orioles de Baltimore, en la década de los setenta, el muy conocido americano George “Chuck” Genovese manifestaba a quien se lo preguntara, que en México había un antesalista tan bueno o mejor que Brooks: “Lo que le vi a Leo Rodríguez en México no se lo he visto a nadie, ni a Robinson. Jugó para mí dos años en el Tigres, cuando manejé ese tim de la Liga Mexicana, pero me impresionó aún más al fildear en su forma asombrosa y perfecta en la Liga de la Costa de México, donde los infields no tenían pasto.


CAMPEON BATEADOR EN 1955
“Recuerdo el cuadro del campo de Guaymas, lleno de piedras, de hoyos, pero Leo no perdía un solo batazo. Fue un fenómeno”.
Leo Rodríguez nació el uno de julio de 1929 en Tlahualilo, estado de Durango, y fue elegido para el Salón de la Fama en la campaña de 1979. Al final de su gran carrera en la Liga Mexicana que incluyó actuaciones con Unión Laguna, Tigres y Diablos Rojos del México, logró un porcentaje de bateo de .317. Fue campeón bateador de la mexicana en 1955 con los Tigres, al lograr un porcentaje de .385 y un año antes había sido el monarca de bateo con el Cananea de la Liga Arizona-México al terminar con un fabuloso .430.
Fue precisamente al ganar la corona de bateo con el Cananea que dirigió Memo Garibay, que los Piratas de Pittsburgh se interesaron en él y lo firmaron para la organización bucanera.


DE DIABLO ROJO
En 1955 había comenzado con los Estrellas de Hollywood de la Liga de la Costa del Pacífico, clasificación abierta, pero cuando los Tigres de la Liga Mexicana necesitaron ayuda, por el acuerdo de trabajo que tenían con los Piratas, estos enviaron a Leo a la capital azteca.
Y Leo ayudó con su gran bateo y tremendo fildeo a que los Tigres ganaran el campeonato, venciendo al Nuevo Laredo en un play off.
También jugó Leo con los Tigres en la campaña de 1956 y tuvo otro gran verano con .349 y tres jonrones, por lo que para la primavera de 1957 le dieron oportunidad los Piratas en los entrenamientos del equipo grande, con el que vio acción en juegos de práctica.
Sin embargo, poco antes de iniciar la campaña lo regresaron a las sucursales, ya que pensaban contar con los servicios del hast entonces jardinero Frank Thomas, un jonronero, en la esquina caliente del equipo.


LEO CON ROLANDO HERRERA, PEPE BACHE Y CHUCK GENOVESE 
En 1957 Leo tuvo una buena temporada con él Estrellas de Hollywood de la Costa del Pacífico, al promediar de .287 con un buen total de 154 hits. Entre los imparables hubo cinco jonrones, tres triples y 31 dobles.
Seguía alentando esperanzas de alcanzar las Grandes Ligas algún día, y en 1958 lo mandaron a la sucursal de Columbus en la Liga Internacional de clase triple A, donde bateó para .277 con siete jonrones. En esos años, los Piratas lo probaron en sucursales de Hollywood y Columbus como shortstop y realizó igualmente un gran trabajo.
Es una lástima que en aquellos años no hubiera llegado la expansión y había muy pocos tims en las Mayores, sólo 16.


LEO CON ZACATILLO EN 1970
En 1959 regresó a la tercera base con el Columbus y fue el mejor en su posición en fildeo, bateando .268. En 1960 estaba otra vez con el Columbus cuando en una barrida en la segunda base contra Bisontes de Buffalo se rompió el tobillo izquierdo y la lesión fue tan grave que se pensó que nunca podría volver a jugar.
“Mi compañero Román Mejías se asustó tanto al ver la lesión que tenía, que se puso a llorar
--me contó Leo Rodríguez--. Sin embargo tuve la suerte de sanar y jugar varios años más”.

Con Diablos Rojos



FUE DIABLO ESTRELLA
Y vaya si le quedaban grandes años después de esa lesión. Para 1961 lo contrató el destacado gerente Arnulfo Rodríguez para los Diablos Rojos del México y la firma fue un éxito total.
Leo se recuperó totalmente y por cinco años estuvo tan formidable a la defensiva como siempre lo había sido, bateando siempre sobre los .300.
De 1961 a 1965, año en que se retiró, estas fueron sus cifras con Diablos: .301 con 9 jonrones; .316 con 7; .340 con 10; .320 con 9 y .323 con 4.
A pesar de su porcentaje de .323 decidió retirarse del beisbol en 1965 y se le hizo una gran despedida en el Parque del Seguro Social, con lágrimas en los ojos de su esposa e hijos.
Su hijo Carlos Rodríguez estuvo jugando con los  Yanquis de Nueva York y luego con Medias Rojas. Es curioso de verdad que haya jugado dos años seguidos en el mismo Tim donde estuvo su papá en la Liga Internacional de clase triple A: el Columbus. Otro de sus hijos, Leonardo de nombre, jugó buena pelota en la Liga Mexicana y luego ha sido manager y coach.


LEO CON ABELARDO VEGA Y NELSON BARRERA


En 1971, cuando Leo actuaba como instructor de los Diablos Rojos del México, se unió al club como coach durante una difícil recta final en que luchaban por el primer lugar.
Lo activaron como jugador y en un partido que el Águila celebró en la ciudad de Córdoba para lograr una mejor asistencia que en su casa del puerto de Veracruz, Leo vivió sus últimos momentos de jugador al batear una ocasión y dar de hit.
Se le vio también en la tercera base, su posición.
En lo particular no he visto una tercera base mexicano tan buen fildeador como Leo Rodríguez, un auténtico “Guante de Oro”.


Su manager en los Diablos Rojos, Tomás Herrera, lo llamaba “la mano que aprieta”, ya que donde ponía la manopla, ahí estaba la pelota.
Verlo jugar cada día fue un gran espectáculo, realizando atrapada tras atrapada en su posición.

Novato del año

Leo llegó a la Liga Mexicana en año de 1949 con Algodoneros de Unión Laguna, que manejó Memo Garibay, y fue elegido Novato del Año al tener una gran campaña de .303. En los dos años siguientes bateó para .281 y .289, siendo compañero de otros jugadores tan notables que aparecen en este libro como Chanquilón
Díaz, Moi Camacho, así como el gran bateador zurdo americano, Buck Leonard.
En 1950 ese Unión Laguna fue el campeón de la Liga Mexicana al superar al Charros de Jalisco en la serie final de playoffs.
En 1952 dio sus dos primero jonrones en Liga Mexicana al batear .256. En 1953 bateó .321 y de ahí se marchó a Cananea en la Liga Arizona-México.
Al decir adiós a la Liga Mexicana dejó el récord que perdura de ser líder de fildeo entre los terceras base, durante cinco campañas seguidas.
Al regresar después a la mexicana, fue líder de su posición otros cinco años, para completar la cifra increíble en 10 temporadas de ser el campeón.
Eso es lo que se llama un auténtico Guante de Oro.
En 1955, cuando ganó la corona de bateo en la Liga Mexicana con los Tigres, bateó para .385 con 15 dobles ocho triples y un jonrón.

Liga Mexicana del Pacífico



CON HERMOSILLO
Llegó a la vieja Liga de la Costa del Pacífico Mexicana en el invierno de 1949-1950, para jugar con Ostioneros de Guaymas, donde Chuck Genovese lo vio en acción. En tres años con Guaymas bateó .243, .275 y .311.
Pasó a los Naranjeros de Hermosillo donde logró campañas de .305, .315, .279, .320 y .305.

GUANTE DE ORO PURO
Al desaparecer la Liga de la Costa jugó en la Liga Invernal Veracruzana con los Pericos de Puebla que tuvieron un tim formidable al ganar el campeonato. Regresó con Naranjeros de Hermosillo a la nueva Liga Mexicana del Pacífico y en el invierno de 1963-1964 fue manager también y llevó al equipo al campeonato.
Estaba ya en el final de su carrera como jugador.
Una vez retirado, Leo Rodríguez fue instructor de Diablos Rojos, Sultanes de Monterrey y Tabasco, anotándose grandes éxitos con jugadores jóvenes a los que ayudó a convertirse en estrellas. Algunos hasta los cambió de posición, como el pitcher Arturo González y el cátcher Alejandro Treviño. Con los Diablos convirtió a Abelardo Vega de pitcher a un formidable antesalista, su heredero en el club rojo.
Igualmente fue por muchos años instructor en la Liga Pequeña Petrolera de la ciudad de México.

Estadísticas

Estas son las cifras totales de Leo Rodríguez en Liga Mexicana:
Porcentaje, .317
Veces al bat, 4,737
Hits, 1,500
Jonrones, 46
Carreras producidas, 615.
Vamos a recordar ahora uno de los grandes partidos de Leo Rodríguez:

Leo Rodríguez y el Unión Laguna
Ocho jonrones en un juego


El jueves 7 de agosto de 1952 los pitchers bien pudieron haber asegurado sus vidas antes de llegar a la lomita para tomar parte en el juego entre Unión Laguna y Águila, en el puerto de Veracruz.
Fue un día precioso para los bateadores y al final de la jornada el Unión Laguna ganó por anotación de 16-14, conectando hasta ocho jonrones, una marca que perduró en la Liga Mexicana hasta que Braos de León dio 10 en un partido.
Por su parte, René González, el cubano primera base de Águila, bateó dos cuadrangulares para que el total de bambinazos en el partido fuera de 10.
Leonardo Rodríguez y el cubano Villa Cabrera encabezaron el ataque lagunero con dos jonrones por cabeza. Y dieron uno por piocha: Charolito Orta, Balazos Martínez, Zacatillo Guerrero, Buck Leonard.


LEO RODRIGUEZ JUNIOR
Leo “Negro” Rodríguez fue el bateador estrella del partido con cuatro hits en cinco viajes, tres carreras anotadas y tres carreras producidas.
Leo recordaba aquel partido de la siguiente manera:
“Esa tarde había un viento muy fuerte a favor de los bateadores. Solamente había que elevar la pelota para que se fuera del otro lado de la cerca. Los pitchers tuvieron un “ciclón”en contra”.
El famoso zurdo Lino Donoso comenzó lanzando por el Águila y nunca en su distinguida carrera le dieron tantos jonrones como en este encuentro.
Porque Donoso, el jacarandoso antillano, aceptó seis de los ocho jonrones del Torreón.

PRESTON GOMEZ 

De los ocho hits que aceptó en cinco entradas de trabajo, seis fueron cuadrangulares. Los otros dos bambinazos llegaron contra Marín Moreno.
Desde la primera entrada comenzó el “picadillo a la Donoso” con jonrones seguidos de Leo Rodríguez y Villa Cabrera, un  jardinero cubano muy veloz. Y la fanaticada jarocha bendijo y maldijo con tanto carreraje.
A fin de cuentas el jonrón de Buck Leonard fue el más importante, el que proporcionó la carrera de la ventaja final.
¿Buck Leonard?
Posiblemente usted lo recuerde. Muchos lo consideran como el mejor primera base de color que surgió en la época de aquellos inmortales de la talla de Satchel Paige, Joshua Gibson, Roy Campanella. Bateaba y fildeaba a la zurda.
Grande y fuerte hacía viajar lejos la pelota. Y con el mascotín era una garantía, dinero en el banco.
Prodigio de fildeador.
Pero nadie es perfecto y Leonard era más feo que un bulldog enojado a la hora de la levantada.
Meno Garibay, manager de aquel Unión Laguna, recuerda que dos de los mayores sustos de su vida los recibió al conocer a Buck Leonard y al ver a su hija por primera vez.
Mientras su hija se compuso y se puso más bonita cada día, Leonard se puso más feo.
Cuando Leonard vino a México ya estaba un poco en desuso, pero todavía conservaba grandeza para levantar a los fanáticos con sus largos jonrones.
Con Leonard no había problemas. Con ciclón o sin él, ponía la pelota detrás de la barda.
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Cuando lo vio Preston Gómez, que estaba manejando al Sugar Kings de La Habana en la Liga Internacional en 1959, lo consideró como el mejor guante que había visto en la tercera base: “El y Héctor Rodriguez son formidables.”
Sus hijos Carlos y Leo heredaron su habilidad fildeadora y el primero de ellos fue firmado por Fred Ferreira para los Yanquis, donde llegó a jugar, pasando luego a Boston donde tenía  mucho futuro como utility pero desgraciadamente se lesionó el brazo y al operarlo el famoso doctor Frank Jobe no quedó bien. Jugó también en la Liga del Pacífico, con el mismo equipo que su papá, Hermosillo, asombrando por su genial defensiva.


Estuvo  cuatro años en la Liga Mexicana, del 2000 al 2003, y tuvo .304 de porcentaje y realizando lances sensacionales en la segunda base, Uno inolvidable en el Foro Sol. Jugó dos años con Reynosa y dos con Torreón, el mismo equipo que su papá. Carlos encontró el amor de su vida al jugar en Columbus y ha vivido allí.

Desgraciadamente, Leo Rodríguez Senior, el número uno en la antesala, falleció en el 2011 a la edad de 82 años. Un amigo inolvidable también. 

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