Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

miércoles, 12 de noviembre de 2014

PANCHO BARRIOS

UN JUEGO SIN HIT COMBINADO EN LA
INFORTUNADA CARRERA DEL PITCHER
MEXICANO EN LAS LIGAS MAYORES



PANCHO BARRIOS
Cuando le preguntamos al cátcher Sergio Robles cuál fue el pitcher mexicano que más duro sintió al trabajar de detrás del plato, el llamado “Kalimán” contestó que Pancho Barrios, Aurelio López y Cecilio Acosta han sido los de mayor velocidad.
Para Barrios pudo haber sido una gran carrera en Grandes Ligas y aunque pasó siete años en que terminó con récord de 38-38, pudieron ser más temporada exitosas de no haberse metido al escabroso mundo de la diversión. Su asociación con este veneno de la nueva era se descubrió públicamente cuando una vez fue detenido en estado inconveniente.
Había tomado unas copas de más en la ciudad de Chicago y al buscar la licencia para entregársela al policía que se la pedía, se le descubrió una bolsita con cocaína.


El arresto fue tan penoso como duro, estando detenido hasta que salió bajo palabra y tuvo que dedicar horas de su tiempo a trabajo social para la comunidad.
Pancho Barrios pareció aprender la lección, pero después de que fue dado de baja por los Medias Blancas de Chicago el primero de septiembre de 1981, para entonces recibir el llamado de los Cerveceros de Milwaukee, lo sorprendió la muerte el nueve de abril de 1982 en su casa de Hermosillo, la cuidad donde había nacido 29 años antes. El informe del forense señalaba un ataque masivo al corazón, aunque por sus problemas con las drogas se llegaron a propalar diferentes historias.
Lo real y horrible es que un joven con gran potencialidad para lanzar en el rey de los deportes llegó a un final tempranero por tomar una camino equivocado.


ALVARO LEBRIJA
Barrios fue uno de los muchos productos extraordinarios que surgieron en la organización de los Charros de Jalisco del doctor Alvaro Lebrija por las décadas de los sesenta y setenta. Un pitcher derecho tan fuerte y tan alto como lo pueden ser casi 90 kilos y 1.95m.
Difícil encontrar en la historia de la pelota mexicana un pitcher azteca tan fuerte y tan alto.
Y como dice Sergio Robles, muchas veces su receptor con los Naranjeros de Hermosillo, ‘’un lanzador de mucha velocidad’’.
Tiraba tan duro como el que más en la pelota mexicana.
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Pancho Barrios debutó en los profesionales el año de 1971 con el San Luis Potosí de la Liga Central, que era sucursal del Jalisco, teniendo marca de 6-4. Con Mexicali, de la Liga del Norte de Sonora, ese año tuvo 7-4 y después de 19 partidos con Zacatecas de la Central, en 1972 (récord de 5-9) fue llamado para los Charros en la fuerte Liga Mexicana.


Ya en 1973 tuvo una campaña completa con Charros, después de haber logrado un año antes la marca de 1-1 y con 10-12 y 2.36 así como 158 ponches en 150 entradas; interesó a los buscadores de Ligas Mayores y primero se lo llevaron los Gigantes de San Francisco, teniendo récord de 2-1 con el Phoenix de la Liga de la Costa, clase triple A, en 1973.
Y tras ser regresado a la pelota mexicana, los Charros negociaron al pitcher rumbo al Medias Blancas de Chicago con el también lanzador Manuel Lugo, por el infielder Rudy Hernández, quien había sido probado en la mejor pelota del mundo.
Ya en 1974 estuvo Barrios en las Ligas Mayores tras un buen verano de 9-5 con la sucursal de Knoxville en la Liga Southern, clase doble A. En dos juegos con el Chicago Americano tuvo en ese 1974 récord de 0-0 pero estuvo mal en carreras limpias y lo regresaron al Charros, donde logró un año de 10-12 y 2.70 en la campaña de 1975. Aun con buenos porcentajes de efectividad, Pancho no pudo ser pitcher ganador en la Liga Mexicana.

CON CHARROS DE JALISCO
En el transcurso de 1975 volvió a EU con la sucursal de Denver (2-0) de la Asociación Americana y en 1976 se instaló con los Medias Blancas al lograr año de 5-9 y 4.31. Abrió 14 juegos y completó seis.
En 1977 vivió su mejor temporada en Grandes Ligas con los Medias Blancas al llegar hasta 14 victorias, cifra que era récord de triunfos para para pitchers mexicanos, hasta que llegó Fernando Valenzuela con sus grandes campañas.
Barrios tuvo 14-7 en ese 1977 con 4.13 i 119 ponches en 241 entradas.
En el 78 su marca se fue a 9-15 y 4.04, pero en 1979 se sobrepuso a lesiones para terminar en 8-3 y 3.60. Como vemos sus promedios en carreras limpias nunca fueron buenos.
En 1980 y en trabajo de rehabilitación fue regresado a Ligas Menores con el equipo Appleton de la Liga del Medio Oeste, donde tuvo 2-0, y con el lowa de la Asociación Americana de clase triple A, no tuvo decisión. Regresó con Medias Blancas ese mismo 1980 para una marca de 1-1 y en 1981, su despedida, con marca de 1-3. Serían sus últimos innings en Grandes Ligas y es curioso que mientras la estrella de Pancho Barrios se apagaba en ese 1981, nacía como superestrella el pitcher zurdo Fernando Valenzuela. Los dos del estado de Sonora.

Estadísticas

Barrios y sus cifras totales de las Mayores:
Años: siete
Ganados: 38
Perdidos: 38
Porcentaje: .500
Carreras limpias: 4.15
Juegos: 129
Juegos iniciados: 102
Juegos completos: 27
Innings: 717 y dos tercios.
Hits recibidos: 718
Bases por bolas: 246
Ponches: 323
Blanqueadas: dos
Juegos salvados: tres
Récord de relevistas: 2-3
Bateo: de 0-0
MIKE BRITO Y ROBERTO MANSUR



Reporte de Mike Brito

‘’Usaba bien su fortaleza para tirar fuerte, muy duro. Una recta de unas 94 millas. Buen slider y cambio. Bien parecido, me imagino, por lo que desgraciadamente nos enteramos, que nunca tomó completamente en serio su trabajo’’.
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CON CANANEA REYES
Pancho estuvo en dos series del Caribe con su equipo Hermosillo, la de 1975 en Puerto Rico en que tuvo récord de 0-1 y la de 1976 en que su equipo Naranjeros de Hermosillo conquistó la corona con Cananea Reyes de manager.
Sin embargo, Barrios perdió el juego que lanzó, que fue el de inauguración.


CON HERMOSILLO
Con los Naranjeros estuvo desde el invierno de 1971- 1972 y en 1976-1977 se lució con una temporada de ocho ganados y cuatro perdidos, con 2.11 en carreras limpias. Si en Grandes Ligas no lograba buenos porcentajes de efectividad, en la Liga del Pacífico estuvo tremendo en este aspecto con 1.94 en 1975-1976 1.25 en 1977-1978.
Después de la operación en el brazo en 1979, Barrios luchó para volver a primer plano y en su última temporada en el Pacífico, con el Hermosillo en 1980-81, poco antes de su muerte, terminó con marca de 7-3, cuatro blanqueadas y 1.65 en carreras limpias.
Solamente el zurdo Mike Paul lo superó en la pelota costeña y retornó con Cerveceros de Milwaukee antes de volver a lesionarse.
Con sus 14 victorias en la temporada de 1977 rompió la marca de 12 que tenía Jesse Flores para mayor número de victorias por un lanzador mexicano en las Grandes Ligas.
Una cifra que sería mejorada por Fernando Valenzuela en 1982.

Medias Blancas de 1977

Aquí está el equipo de Chicago Americano de 1977, el mejor año de Barrios en las Mayores:
1b          Jim Spencer
2b          Jorge Orta
3b          Erick Solderholm
SS          Alan Banister
LF          RichieZisk
CF         Chet Lemon
RF         Ralph Garr
C           Jim Essian
Pitchers: Pancho Barrios, Steve Stone, Chris Knapp, Wilbur Wood, Larrin LaGrow, Ken Brett, Johnson, Brian Downing, Jack Brohamer, Wayne Nordhagen
Los Medias Blancas de 1977, con Bob Lemon de manager, aquel gran pitcher con los Indios de Cleveland de Beto Avila en la década de los cincuenta, termino con récord de 90-72, en tercer lugar de la Liga Americana Oeste a 12 juegos del campeón Reales de Kansas City.
Barrios ganó 14 juegos con 15 triunfos de Stone. Ralph Garr bateó .300 y el zurdo melenudo Oscar Gamble fue el mejor jonronero del club con 31.
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JUAN VENE
Después de su muerte el nueve de abril de 1982, el famoso columnista y narrador venezolano Juan Vené, escribió esta columna para la revista Hit de la ciudad de México, sobre el triste final de Pancho Barrios:
NUEVA YORK, abril, 1982. —Aquella conversación íntima dentro de la confianza de la amistad, ha tomado una vigencia tremenda ahora, después del viernes 9 de este mes de abril. Es que Francisco (Pancho) Barrios, el lanzador mexicano muerto en esta fecha, había hablado esa tarde acerca de sus dificultades por la adicción a las drogas y al alcohol, deprimiéndose o entusiasmándose, en una combinación tan sorpresiva como la mezcla que hacía de su recta y de su slider en los días buenos desde la lomita. Era martes, agosto 18 de 1981.


CON SERGIO ROBLES
Los Medias Blancas de Chicago vinieron a Nueva York después que, en junio, Pancho fuera arrestado en el night club ‘’BBC’’ de Chicago.
Lo enjuiciaron por algo así como irrespeto a la autoridad y posesión de cocaína.
‘’Si la tenía, Juan. Puedo y debo decirte que sí la tenía’’ fueron las palabras quedas, en tono de secreto, del fornido y espigado muchacho, que medía un metro 95 centímetros, ‘’pero, quizá lo mejor ha sido lo que ha pasado. ¿Tú sabes?, he aprendido que siempre es mejor lo que ocurre’’.
Esas palabras parecían arrancadas directamente de la filosofía budista.
Pero quien las decía, este joven, que entonces tenía 28 años de edad, llevaba al cuello unas medallas que hablaban de su religión católica.
‘’Soy un vicioso. ¿Tú nunca has usado cocaína o mariguana? ¿Cuántos tragos te tomas diariamente?’’ preguntó con cierta curiosidad.
‘’Tú sabes, uno va a esos sitios que llaman ‘in’… son restaurantes, bares, discotecas, cualquier cosa para la vida nocturna. Y caes en el asunto’’.

Su voz se apagaba más. Era baja. Un susurro. Vestía un pantalón marrón oscuro y estaba sentado en un banquito, frente a su locker, en el club-house de los visitantes, en Yankee Stadium.
“¡Imagínate!, ¿cómo iba a discutir con la policía? Y cuando fui a mostrarle dizque mis credenciales, lo que apareció fue la coca…” A la salida del cuarto de servicio para caballeros ocurrió todo.
No le buscaban por drogadicto, ni por nada. Pero aquella disputa con el hombre de la autoridad y su deseo de identificarse, sacaron a relucir la droga.


En el juicio lo multaron con mil dólares. Y quedó suspendido de toda actividad con el club de Chicago. Pero estaba en ese viaje, porque su brazo derecho, operado, necesitaba tratamiento diario del trainer (o masajista) del equipo, Herman Shneider.
“Digo que ha sido mejor todo esto” opinaba él, porque ahora estoy en un tratamiento para curarme del vicio. Darrell Porter (receptor que ahora juega para los Cardenales de San Luis) y Bob Welch (pitcher de los Dodgers de Los Angeles) se apartaron de todo esto. Tú lo sabías, ¿verdad? Entonces yo también puedo lograrlo, ya verás.
Francisco fue considerado siempre un pitcher de muy buenas condiciones y de una actitud estupenda para el juego.
Quizá esa misma disposición fue la que puso en juego para su rehabilitación.


NARANJEROS DE HERMOSILLO
Pero, igualmente, Pancho era un entusiasta de la vida divertida. Con su sombrero de cowboy, botas texanas y una juventud inquieta, iba, una noche tras otra, por el mundo de la bohemia.
“Es que tiene que ocurrirle a uno algo como esto”, se quejaba en aquella conversación “para salir adelante. Y es lo que estoy haciendo. Ya verás. Pero te voy a pedir algo: no publiques estas cosas hasta que esté curado de todo. Yo te avisaré”.
--Prometido—le dije--, pero permíteme hacerte unas fotos, para tenerlas listas desde ahora.
“Está bien. Voy a estar por aquí, por el club-house, y después Herman va a darme un masaje en el hombro. Puedes hacerlas”.
De Mazatlán, donde se efectuaba la Convención del Beisbol Mexicano, en febrero, inmediatamente después de la Serie del Caribe, llamé por teléfono a Pancho.
“Voy a firmar con Milwaukee” me dijo, “por lo que hablaremos por allá. Creo que podrás publicar tus fotos dentro de poco”. Pero es evidente que él había caído nuevamente en calamidades. Es que tras una brillante actuación en la Liga del Pacífico, lanzando para los Naranjeros de Hermosillo, volvió a sentir mal su hombro lesionado.
Había lanzado cinco juegos sin carreras, logrando ocho victorias, con tres derrotas solamente.
Su efectividad quedó en 1.40. Su manager en ese campeonato fue Tommy Harmon, coach del bullpen de los Cachorros de Chicago. Casualmente yo estaba en Chicago cuando se supo la muerte de Francisco.
“Todo parecía indicar que sus problemas habían desaparecido, tanto fuera como dentro del campo de juego” me dijo Harmon, “pero ahora, creo que todos estamos tristes, apesadumbrados. Yo lo había recomendado a este equipo (los Cachorros), Tony (LaRussa, manager de los Medias Blancas) también estaba pendiente de él, con idea de volverlo a contratar. Pero Frankie (así le llamaban los norteamericanos en el beisbol) pensaba que le convenía más el Milwaukee”.
Pancho trabajó tanto en México y con tal entusiasmo que perfeccionó la forkball, lo que impresionó mucho al coach de pitcheo de los Medias Blancas, Ron Schueler, quien le vio pitchear cuatro veces durante el invierno.
La muerte de Francisco Barrios causó pesar en todo el ambiente de las Grandes Ligas.


Apenas iba a cumplir 29 años de edad en el próximo junio, el día 10. La gente de los dos equipos de Chicago, especialmente, se vio muy afectada. Pero más que nadie, el zurdo Steve Trout, lanzador de los Medias Blancas. Porque ambos tuvieron una pelea muy dura, donde hubo hasta sangre. Ocurrió en Cleveland, durante el fin de semana del 30 de abril al 3 de mayo, cuando jugaron allá cuatro veces. Solamente cinco semanas antes del arresto del mexicano en Chicago.
“Fuimos amigos antes de la pelea y después de la pelea también” ha dicho Trout en una entrevista con el cronista Joe Goddard, del ‘Sunday Sun-Times’ de Chicago. “Frankie disfrutaba de la vida y, aun cuando no lo aparentaba realmente, deseaba vivir mucho”. También dijo: “Siento mucho y sinceramente lo de su muerte. Con su hombro lesionado era difícil encontrar motivaciones para él”.
Después surgió el otro problema (la detención y la rehabilitación). Pero creo que era sincero.
También cuando decía que había descubierto un buen apoyo en la religión. Era entonces una persona más completa. Parecía muy cicunspecto la última vez que le vi. Por ejemplo, no estaba tratando de probar nada, pero le ofrecí una cerveza y la rechazó. Lo admiraba por eso
Hasta allí el escrito de Juan Vené.
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BLUE MOON ODOM
Pancho Barrios tuvo en Ligas Mayores un juego sin hit ni carrera combinado, siendo este partido el 28 de julio de 1976 cuando sus Medias Blancas jugaron en Oakand contra los Atléticos.
Ese juego lo comenzó “Blue Moon” Odom, al que luego conocimos en la Liga Mexicana lanzando para el Tigres, y tiró  cinco entradas y un bateador aceptando una carerra sin hit, pero ese día estaba muy descontrolado  y dio hasta seis bases por bolas.
En la sexta entrada, ganando Chicago 2-1, le dio base a “Bump” Wills y el manager lo sacó para poner en su lugar a Pancho Barrios, quien procedió a lanzar cuatro entradas sin hit ni carrera con dos ponches y dos bases. El juego quedó como estaba, 2-1, y Odom fue el ganador con salvamento para Barrios.


GENE TENACE
En la sexta entrada cuando relevó a Odom, Barrios dio base a Sal Bando para poner corredores en segunda y primera sin outs, pero salió del inning dominando a Gene Tenace, héroe  de la Serie Mundial de 1972, en elevado al cátcher y luego a Claudell Washington en rola que sirvió para double play.
En la séptima dominó a Ken McMullen en rola por tercera, a Phil Garner con ponche y a Bill North en rola por el short. En la octava despachó al cubano Campy Campaneris en elevado al izquierdo, Joe Rudi en rola al short y Don Baylor de emergente en elevado al derecho. Y la novena la sacó en cuatro bateadores. Dominó a Sal Bando en rola por segunda, ponchó  a Tenace, dio base a Claudell Washington y McMullen fue el out 27 en rola al short.
En ese juego Jorge Orta jugó la segunda base pero no dio hit por los Medias Blancas.
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Su última victoria en Ligas Mayores de Pancho Barrios fue el 22 de abril de 1981 en juego que ganó Medias Blancas a Orioles de Baltimore 5-3 en que lanzó seis entradas y un tercio con siete hits, tres carreras y recibió un jonrón  de Ken Singleton.
Su triunfo 38 en Grandes Ligas y el último.  





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