Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

lunes, 22 de diciembre de 2014

FERNANDO VALENZUELA

EL AÑO FANTASTICO DE 1981

HISTORIA DE LAS PRIMERAS

8 VICTORIAS DE FERNANDO



FV: 20 AÑOS
Llegó la primavera de 1981 y ya en los entrenamientos el pitcher mexicano impresionó lo suficiente para que el manager Tom Lasorda lo colocara como uno de sus pitchers abridores.
Pero todo salió aún mejor, cuando en el juego inaugural en el estadio del Dodgers el pitcher elegido para tirar, el también zurdo Jerry Reuss, quedó descartado por una lesión.
Tampoco estaba físicamente disponible el igualmente veterano Burt Hooton y Lasorda no tuvo más remedio que escoger al joven mexicano de 20 años para el primer partido.
Valenzuela lanzó pelota de sólo cinco hits para vencer 2-0 al Astro de Houston ante el delirio de los aficionados (50,511) que estaban viendo cómo Fernando era el primer pitcher novato en abrir un juego inaugural en la historia del Dodgers de Los Ángeles.


FOTO CLASICA DE FV
El dominicano Pedro Guerrero encabezó el ataque esa tarde contra el perdedor Joe Niekro, con un doble y dos sencillos. La primera carrera del Dodgers cayó en la cuarta entrada con triple de Steve Garvey y elevado de sacrificio de Ron Cey. La segunda y última anotación se registró en la sexta con sencillo de Garvey y doble empujador de Pedro Guerrero. El único problema de Valenzuela llegó en la sexta entrada cuando Craig Reynolds disparó sencillo con un out y avanzó a tercera en doblete del dominicano César Cedeño. Pero el boricua José Cruz dio línea a segunda y Art Howe salió en rola al pitcher. Fueron entonces ocho victorias seguidas en que Valenzuela se convirtió en la súper atracción del beisbol. Comenzaron a llamarlo El Toro y las historias sobre su nacimiento en Etchohuaquila, Sonora, se publicaban todos los días en los diarios americanos y de todo el mundo. Era el joven que había tenido privaciones en su niñez y que ahora saltaba a la gran fama, al dinero.

MIKE BRITO 
 Ese primer año, Mike Brito fue algo así como su hermano mayor y le instaló un cuarto para él al lado de su casa, en el Este de Los Ángeles, donde vive el buscador, el barrio de los mexicanos. Valenzuela no sabía inglés por esos días y Brito era su asesor y por consejo del mismo Mike, Tony de Marco comenzó a ser su agente. De Marco había sido cantante en sus años de artista y ya en 1981 se dedicaba a representar artistas mexicanos. 

LA FERNANDOMANIA
Para cuando Valenzuela llegó a las ocho victorias seguidas como novato, con las que empató el récord de Grandes Ligas, los Dodgers invitaron a sus padres al estadio de Los Ángeles. Y allí estuvo presente Avelino Lucero, su primer descubridor, quien lo tuvo jugando en su equipo amateur antes de llevarlo al Mayos de Navojoa de la Liga Mexicana del Pacífico, para su primer contrato profesional. Raúl Cano, manager de los Mayos en ese tiempo, recomendó entonces a Valenzuela al Ángeles de Puebla, con los que trabajaba en el verano de la Liga Mexicana. Se iban uniendo los caminos que lo llevarían a la inmortalidad beisbolera.

Historia de las ocho victorias seguidas.



Nada es eterno. Todo lo bueno, hasta las victorias consecutivas, tienen que llegar a su fin. Fernando había ganado sus primeros ocho juegos de la temporada de 1981, evitando carreras en cinco de ellos, convirtiéndose, de la noche a la mañana, en la leyenda del momento.
Los periódicos, las revistas y los reporteros de la televisión viajaban a Etchohuaquila en busca de las raíces de Fernando Valenzuela. En tanto, Fernando viajaba por el Camino de la Gloria con los Dodgers, aclamado de ciudad en ciudad.
LASORDA Y FERNANDO
Un locutor de televisión de Los Ángeles hizo un vuelo especial a Etchohuaquila en su propio avión y tomó fotografías aéreas del pueblo, las que se exhibieron después por televisión al compás de música mexicana. Cuando se acercó, más tarde, a la casa de Valenzuela, con su personal y cámaras, saludó al padre de Fernando, don Avelino, con toda la expectación: “Mi nombre es Stu Nahan”. Don Avelino no parecía creer la escena que se le presentaba.


FERNANDO Y BABO CASTILLO
La “Fernandomanía” estaba en su apogeo el 18 de mayo, cuando Fernando subió al montículo para enfrentarse por primera vez a los campeones del mundo, los Filis de Filadelfia. Los Dodgers trajeron a los padres de Fernando y a su hermana, Dolores, por avión, para la ocasión. Pete Rose, el célebre beisbolista, hizo arreglos para que le tomaran una fotografía con Fernando. “Es para mi hijo, Pete”, explicó Rose. Cuando le preguntaron cómo sería el encuentro con Fernando, Pete contestó: “Tengo que pegar un hit. Tengo el doble de años que él tiene”.


Rose no lo logró. Los Filis pudieron conectar sólo tres hits en las siete entradas que Fernando lanzó, pero hicieron cuatro carreras. Los Dodgers perdieron 4-0, y se terminaron las victorias consecutivas de Fernando. El artículo en Los Ángeles Times lo decía bien: “Las categorías de los inmortales, escasas de por sí, se redujeron un martes por la noche. Después de todo, Fernando Valenzuela es humano”.
Las crónicas indicarán que el récord de victorias consecutivas logradas por un novato lanzador al principio de una temporada fue de ocho. Aquí están los rasgos sobresalientes de esos ocho partidos:

Partido 1, Día de apertura, 9 de abril, Estadio de los Dodgers, los Astros de Houston.



FERNANDO USO EL 38 EN SAN ANTONIO
Fernando no estaba programado para lanzar ese día, pero a causa de algunos jugadores incapacitados no hubo otra alternativa. El joven Fernando había lanzado a sus compañeros bateadores el día anterior, durante la práctica, y esperaba como suplente en la caseta, cuando lo echaron al ruedo. Lanzó y los Astros se fueron sin anotar, después de cinco hits, en una victoria para los Dodgersde 2-0 ante 50,511 fanáticos de los Dodgers. Era la primera vez que un 
novato inauguraba un partido de apertura para el equipo de Los Ángeles. En 15 años no se había visto un lanzador tan joven en ninguna parte.
“Tendrá 20 años”, dijo Bill Virdon, el manager de los Astros, “pero lanza como si tuviera 30”.
Durante los 28 días que Fernando había lanzado en las 26-1/3entradas, no había permitido una sola carrera. No mostraba nerviosismo por lanzar en el día de apertura.
Después del partido dijo que la noche anterior “había dormido como un ángel”.
Si iba a fallar, tendría que ser en la sexta entrada cuando los Astros tomaron la segunda y la tercera base con sólo un out. Pero Fernando lanzó una recta que quebró el bate de José Cruz, resultando en una línea al jardín corto. El siguiente bateador, Art Howe, deslizó un roletín por el medio del diamante; Fernando se apoderó de la bola y la lanzó a primera base sacando otro out.

Partido 2, 14 de abril, Candlestick Park, los Gigantes de San Francisco.



AUTOGRAFOS A UNAS MONJITAS
Después de 34-1/3 entradas de lanzamiento en las Ligas Mayores, Fernando permitió su primera carrera. Los Gigantes no tocaron a Fernando hasta que había dos outs en la octava entrada y los Dodgers protegían la ventaja de 4-0 a su favor, en la que llagaría a ser una victoria de 7-1.
Ocurrió de esta manera: Larry Herndon logró doble y anotó con un hit de Enos Cabell.
Esos dos hits fueron la mitad del total de esa noche para los Gigantes.
Después del partido, le preguntaron si había sido tan fácil para él como parecía. Con Jaime Jarrín como intérprete, Fernando dijo: “Son buenos bateadores. No es tan fácil como ustedes creen”.
Había dos factores que pudieron haber hecho la tarea de Fernando más difícil de lo que fue.
Uno fue Vida Blue, quien una vez también fue novato fenómeno y lanzaba para los Gigantes. Dos, Fernando prefiere los climas calientes y húmedos; la temperatura apenas estaba por los cincuenta grados. Pero Dusty Baker dio un triple en la cuarta y anotó una carrera a causa de un fly de Ron Cey. Steve Yeaguer anotó otra carrera en la sexta y Fernando se entusiasmó.
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Partido 3, 18 de abril, Estadio de Jack Murphy, los Padres de San Diego.


Pasaron siete entradas antes de que Fernando permitiera una carrera. Scioscia anotó una carrera en la séptima y Dusty Baker logró otra en la octava. Fernando permitió sus cinco hits usuales, venció a diez con strikes, no dio  bases por bolas y sorprendió a Ozzie Smith, el robador más prolífico de los Padres, fuera de primera base. Hizo todo esto en tres días de descanso, en vez de los cuatro a que estaba acostumbrado.
Aparentemente, Tom Lasorda no podía esperar para que Fernando lanzara otra vez. La anotación final: Dodgers2, Padres 0.
La blanqueada era la segunda de la temporada para Fernando en tres pruebas. Empezó otra retahíla de entradas sin anotaciones, elevándolas a 10 1/3. Sólo unos cuantos días antes, el dirigente de los Gigantes, Frank Robinson,  había dicho que no veía nada especial en Fernando. “Hemos visto jugadores como él antes”, dijo Robinson. Pero no dijo dónde.
EL HEROE DEL DODGERS STADIUM 

Los Dodgers estaban a la cabeza de la liga y los veteranos lo habían aceptado ya. “Creo que nos vamos a quedar con él”, anunció Rick Monday en la declaración más exageradamente modesta del año. Fernando lo tomó con calma. “No sé si soy un lanzador de rachas”, dijo por medio de un intérprete. “Siempre he lanzado así de manera muy regular”.

Continuará. 

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