Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

miércoles, 10 de diciembre de 2014

RAMON ARANO

LA VICTORIA CONTRA LOS YANQUIS

EL JUEGO DEL CAMPEONATO 1968

SEGUNDA Y ULTIMA PARTE


La noche del 18 de marzo de 1968 se cumplió una ilusión de los aficionados beisboleros mexicanos: ver al famoso Yanquis de Nueva York jugando en México. Y un lleno completo de 25,300 espectadores se apretujaron en el Parque del Seguro Social para ver a los Bombarderos del Bronx y su máxima estrella, Mickey Mantle. Un club tan notable que es su paso por las Ligas Mayores ha ganado la cifra récord de 41 campeonatos y 27 Series Mundiales.


MICKEY MANTLE

Esta vez, sin embargo, el héroe principal no fue del Yanquis. Ramón Arano, el pitcher derecho de Cosamaloapan, Veracruz, tuvo esa noche otra jornada de gloria deportiva al cubrir la ruta para vencer al Yanquis 5-3 ante el delirio de los aficionados mexicanos. Un año antes, el mismo Arano alcanzó un lugar especial en la historia del beisbol mexicano cuando derrotó por la via de la blanqueada, 4-0, al Indios de Cleveland de la Liga Americana.
Y ahora la victoria llegaba sobre los hombres de las franjas azul marino.


Arano solamente aceptó cinco hits en su brillante demostración, dos de ellos jonrones, y ponchó al gran Mickey Mantle las dos veces que se le enfrentó. Bateando de zurdo en ambas ocasiones. Mantle abanicó el tercer strike en su primer turno y luego el ampayer principal Ismael Ruiz le cantó el tercer strike. Y mientras Arano era el pitcher completo, el Diablo Montoya proporcionó ofensiva con tres hits en cuatro viajes, anotando tres de las cinco carreras de su equipo.
Fue un juego tan espectacular que llenó totalmente la expectación del público mexicano.
En la novena entrada, el momento culminante del drama, cuando los Yanquis presionaron y Arano tuvo todavía la fuerza para sacar el último out de la jornada. Los Diablos tomaron ventaja al anotar tres veces en la cuarta entrada sobre JimBouton, pitcher que una vez fue estrella del Yanquis y que en esa primavera de 1968 trataba de hacer un retorno después de dos años malos.


 Wilfredo Arano abrió la cuarta entrada con un hit al left y se robó segunda, Montoya dio, un machucón abajo del montículo que convirtió en hit. Y un sencillo de Moi Camacho al izquierdo trajo dos carreras. Montoya también anotó cuando el left Whitaker pifió el batazo. Más tarde un doblete de Héctor Treviño impulsó a Moi Camacho con la tercera carrera de la entrada.
Abriendo la quinta, los Yanquis se acercaron. Joe Pepitone abrió con sencillo y dos outs más tarde el cátcher Frank Fernández se voló la barda del jardín izquierdo. Todavía Rubén Amaro singleó para Arano, terminó la entrada abanicando a Bouton.

Cerrando la sexta, el México logró su cuarta carrera con doblete del Diablo Montoya por el left y dos elevado profundos. El último, de Paquín Estrada al izquierdo. Montoya llegó al plato, barrido en una jugada de gran emoción, que levantó de sus asientos a los fanáticos.
En la octava el México se fue 5-2 arriba, con sencillo del mismo Montoya, wild y hit empujador de Yaqui Ríos al left.
Todo quedó listo para la novena entrada, que fue de gran emoción. Andy Kosco, que había reemplazado a Mantle, inició la tanda con un largo y precioso cuadrangular a las gradas izquierdas.
Yanquis se acercó 3-5. Arano dominó a Pepitone en rola al short, pero dio base a Whitaker.
El pitcher veracruzano recibió la visita del manager Tomás Herrera en la lomita y lanzando con corazón y slider, hizo abanicar a Bobby Cox para el segundo out. Fernández también recibió base, y la mesa quedó puesta para Rubén Amaro, mexicano del Yanquis.


Amaro era lo único que separaba a Ramón Arano de otra cita inolvidable con el triunfo. Y Amaro estuvo a punto de cancelar esa cita. Dio un largo batazo por el left que por un momento pareció jonrón. Sin embargo, Wilfredo Arano, el hermano del pitcher, se pegó a la barda y tranquilamente se quedó con el largo elevado para el out número 27.
Arano acababa de conquistar también al Yanquis y los aficionados se
ARANO Y SUS RECUERDOS 
tiraron al diamante para tratar de felicitarlo por mano propia.
La noche del Yanquis se convirtió en la noche de Ramón Arano.
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El jonrón que valió un campeonato


PAQUIN ESTRADA




Los Diablos Rojos del México conquistaron en forma dramática el campeonato de 1968 de la Liga Mexicana venciendo, el último día de temporada, al Broncos de Reynosa por 1-0.
Fue el primer partido de una doble jornada y el as Ramón Arano cubrió la ruta con un soberbio trabajo de tres hits que significó el campeonato. La única carrera del partido llegó en la segunda entrada, cuando el receptor Paquín Estrada se voló la cerca del jardín izquierdo.
Fue una jornada inolvidable ante un lleno completo en el Parque del Seguro Social y el tercer campeonato para los Diablos, dos de ellos bajo el mando de Tomás Herrera. Para llevarse este título, los Rojos tuvieron que venir de atrás y superar al Águila de Veracruz.
Unos días antes, en ese mismo estadio, el México ganó tres juegos al hilo sobre el Águila en una serie dramática, para prácticamente ahí llevarse la corona.


EL GRAN ARANO
Pero para llegar al título, el México necesitaba ganar uno de los dos partidos del último día de campaña. El manager Tomás Herrera puso a su mejor carta en el partido inicial: Arano. Y el veracruzano respondió ampliamente con otro gran trabajo.
Gonzalo Villalobos del Broncos le abrió el juego con sencillo, pero fue puesto out en intento de robo. En la segunda entrada, ya con dos a bordo, Agustín Enríquez le bateó un doble. Pero ahí quedó, ya que Alonso García roleteó a las paradas cortas después de llegar a la cuenta máxima.
Fue en el cierre del segundo cuando los Diablos anotaron la carrera que necesitaba Arano para ganar ese encuentro. Ya con dos outs en la pizarra vino Paquín Estrada a batear contra Alejo Ahumada, joven pitcher derecho que abrió en la lomita por los Broncos.
La cuenta se fue a tres bolas y un strike. Ahumada quiso curvear a Estrada y ése era el lanzamiento que Paquín estaba esperando. Paquín puso todos sus kilos en el swing y mandó el lanzamiento hasta las gradas del left. Un jonrón que produjo locura en la sección escarlata.


PARQUE DEL SEGURO SOCIAL
Todavía los Diablos atacaron otra vez. Por ejemplo, en la tercera comenzaron con sencillos de Roberto Lizárraga y Alfredo Ortiz, pero Ahumada pudo sacar tres outs sin daño.
En el cuarto inning el México llenó la casa con dos outs, antes de que Alfredo Ortiz elevara al left para el último out.
Así, con los Diablos arriba por score de sólo 1-0, llegó la séptima y última entrada de este primer encuentro del día.
Arano, impulsado por sus aficionados, despachó en inning decisivo en orden. Primero se enfrentó a Raúl Montoya, quien terminó elevando a segunda base.


A sólo dos outs del título, Macías pasó a la cuenta de dos bolas y dos strikes antes de elevar profundo, pero cómodo, al jardín derecho. El veterano Oscar Rodríguez fue la última esperanza del Broncos y Arano le pasó un tercer strike para terminar el partido con nota aguda.
La consiguiente celebración alcanzó tintes de desenfreno, con jugadores rojos yendo a las gradas para tomar sidra con sus aficionados. Una fiesta general.
Herrera, centro del baño de sidra en el vestidor, llegó a comentar. “Nuestras victorias sobre el Águila a principios de semana nos dieron el campeonato”.


LUIS ARROYO
Arnulfo Rodríguez el gerente del México, y designado el Ejecutivo más Destacado de 1968, hizo el siguiente comentario:
“Esto supera cualquier emoción que haya tenido. Este juego fue a siete entradas, pero me pareció que fueron 50 actos”.
Desde principio de temporada hasta ese juego final, más de medio millón de aficionados pagaron boleto para ver a los Diablos Rojos.

Y medio millón no se pueden equivocar.
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Ramón Arano tuvo record de 2.2 en unas salidas con Cefeteros de Córdoba  en 1995, a nueve años de haberse retirado Y luego, también como promoción del Aguila lanzó un juego en el 2001 por cuatro innings en una carrera sin decisión. Quiso volver para otro juego mas, pero la Liga Mexicana dijo que era muy peligroso para su edad y su problema con la vista, por lo que ya no lo dejó  tirar más. Siguió lanzando cerca de su casa veracruzana hasta que falleció y puso de luto al Beisbol. Según lo había pedido el gran Arano, su esposa esparció sus cenizas sobre la lomita del Parque Beto Avila en Veracruz. Recuerdo que me tocó estar en la transmisión de ese momento y casi no podía hablar de la tristeza que me daba al haberse ido nuestro querido "trespatines" del Beisbol y ver lo que sufría su familia. Así lo  bautizaron pronto en su carrera, "trespatines" ya que hablaba bastante. Obviamente ya está en el Salón de la Fama del Beisbol Mexicano y entró acompañado de su compadre y compañero de equipo con los Diablos Rojos, Alfredo Ortiz. Eso fue en 1993.



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