Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

jueves, 27 de febrero de 2014

CANANEA04


El Super Manager
CANANEA REYES
Cuarta Parte

EL debut en 1968 de Cananea Reyes como manager en Fresnillo que era sucursal del Charros de Jalisco no fue exitoso y con un grupo de jóvenes terminó en sexto lugar de una liga con ocho tims, finalizando con 55 ganados y 79 perdidos, a 26 juegos del campeón Saraperos de Saltillo que manejó  Héctor Rodríguez. Curiosamente, Héctor Rodríguez, al que bautizaron en México como “Coca Cola”, fue el primer timonel que tuvo Cananea al comenzar su carrera como pelotero profesional con los Piratas de Campeche.
Cananea: el número 10
En aquella temporada 1968 de la Liga Central  el campeón bateador lo fue Guillermo Murillo del Torreón con promedio  de .347 y otros managers en ese circuito donde hizo Benjamín Reyes sus pininos de timonel lo fueron Leonel Aldama, el dominicano Pedro González que había sido muy buen jugador y hasta parte de aquellos Yanquis de Nueva York en los tiempos de Mickey Mantle, Miguel Sotelo que había sido un gran pitcher, el cubano Tony “Haitiano”  González, el guapachoso cubano Abril McDillon y Arturo Cacheux. Curiosamente Sotelo y Cacheux habían sido compañeros como pitchers estrellas en los Tecolotes de Nuevo Laredo en el campeonato ganado en la Liga Mexicana del año de 1958.
Saltillo fue el campeón con cinco juegos de ventaja sobre Ciudad Madero que manejó Leonel Aldama.
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Cuando los años pasaron, en 1991 tuve la suerte de estar un buen rato con Cananea Reyes al ser invitados a la convención de la Federación de Beisbol Amateur que ha tenido por décadas como presidente al Teniente Coronel, Alonso Pérez, en aquel tiempo un buen amigo pero que tanto cambió con el tiempo.
La convención se celebró en la ciudad de Zacatecas y conocí el cerro de la Bufa del que tanto había oído hablar, pero uno de los eventos se celebró en la ciudad de Fresnillo en donde tuve la segunda oportunidad en mi vida de estar en el Santuario del Niño de Atocha.
En la primera ocasión que estuve en Fresnillo fue para un juego de exhibición  entre  Diablos Rojos y Tigres en esa ciudad y recuerdo que la primera vez que entré al parque de Beisbol de esa ciudad recordé los cuatro jonrones que dio en un juego “Diablo” Núñez.
En 1991 el evento en Fresnillo era en el auditorio en la misma plaza central de la ciudad.
Cuando estábamos yendo hacia la entrada vi  a Cananea afuera del lugar y me dijo que no pensaba ir porque iban a ser discursos y más discursos sin importancia. Deseaba emplear ese tiempo en darle un recorrido para  recordar 1968 cuando manejó al equipo de los Mineros de Fresnillo y me dijo que si lo quería acompañar.
Ya en enero de ese 1991 estaba Cananea tratando de vencer el cáncer que le habían  detectado por la garganta y la nariz en una operación a la que fue sometido en el invierno de 1990. Padecía de una fuerte sinusitis y Raúl González, al frente de la Codeme, lo llevo al famoso hospital Angeles para la operación  en que se descubrió  el tumor canceroso.
Miguel Sotelo

En enero de 1991 estaba Cananea bastante delgado y mostraba los efectos de la quimioterapia pero conservaba su gran entusiasmo, sus deseos de vivir y vencer a la terrible enfermedad. Junto a Cananea recorrimos varios puntos de la ciudad, como el lugar donde se servían unos muy sabrosos  tacos según me dijo, también la casa donde vivió al lado de su esposa y de su primer hijo que ya había nacido
Me comentó durante el recorrido que en una ocasión y para un evento religioso, su pequeño hijo que tenía poco tiempo de haber nacido fue pedido por el párroco para que sirviera de “niño Dios”.
Durante todas esas pláticas y aunque no se lo demostraba en el exterior a Cananea, me sentí muy abatido por dentro al pensar que un gran amigo y un gran hombre de Beisbol estaba recordando aquellos años felices de completa salud ahora que estaba en esa    difícil posición contra el cáncer.
En el recorrido saludó a algunos amigos que quedaban, preguntando por otros que ya se habían ido de Fresnillo y regresamos a las puertas del Auditorio cuando la ceremonia estaba ya por terminar. En la plaza central, por cierto, me entusiasmó un gran reloj sin manecillas y donde el sol, con la manera de su colocación durante el día, indicaba  sobre una piedra grande, la hora que era.
Fueron momentos inolvidables esos que pasé en Fresnillo con Cananea, pero muy triste por dentro debido a la situación que vivía al hombre que bauticé como Super Manager.
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PARA la temporada de 1969 el joven manager Cananea Reyes, después de haber tenido su debut como director con el Fresnillo de la Liga Central, fue enviado al frente de los Charros de San  Luis Potosi, la nueva sucursal del Jalisco en la Liga Central.
Héctor Rodríguez
Y 1969 resultó el primer gran éxito para  Cananea Reyes al ganar el campeonato ya que su equipo terminó con 81 ganados y 43 perdidos, con 10 juegos y medio de ventaja sobre Ciudad Madero manejado por Leonel “Coronel” Aldama y luego le ganó el play off en cinco juegos a los Petroleros de Zacatecas tripulados por el que fuera muy buen  pitcher Arturo  Cacheux que tuvo muy buenos años en Liga Mexicana, sobre todo con los Tigres. No me cabe la menor duda que en la actualidad y con tantos como 30 equipos en Grandes Ligas. Cacheux  hubiera recibido la oportunidad en la gran carpa.
Cacheux se lastimó el hombro cuando era uno de los mejores lanzadores del circuito y la operación que le hizo el doctor del Tigres fue un total fracaso. Cacheux prácticamente acabó su carrera como lanzador, aunque siguió en el Beisbol como manager en las sucursales.
Muchos años después me encontré a Arturo Cacheux en el velorio de aquel muy buen jugador ba Celerino Sánchez y después de saludarle le dije que deseaba hacer un reportaje sobre su carrera en el Beisbol para publicarlo en el diario donde trabajaba, pero me dijo que no deseaba hablar más de Beisbol. No hay duda que quedó amargado, que no le gustó la manera que lo trataron al acabarse el brazo de oro que tenía. Y se llevó el secreto a su tumba.
En esa Liga Central de 1969 donde Cananea ganó el primero de sus campeonatos como manager, con Broncos de Ciudad Mante estuvo Domingo Santana, un brillante segunda base en sus tiempos de jugador y que luego hizo una muy buena carrera de manager. Le gustaba mucho el toque “squeeze play” y por ello lo comenzaron a llamar  el “cerebro mágico”.
Tampico fue manejado por Andrés Tanaka, luego coach de Tomás Herrera y manager de los Saraperos de Saltillo hasta que encontró una muerte prematura en un accidente de carretera. Saltillo fue manejado por el dominicano Pedro González, al que había  conocido en la Serie Mundial de 1964 cuando era reserva de los Yanquis de Nueva York. Las Pequeñas Aguilas de León tuvieron a Héctor Rodriguez al frente y los Tigres de Agascalientes a Jesús “Pulga” Robles, aquel amigo de Mazatlán que como manager ganó dos campeonatos mundiales juveniles celebrados en el Parque del Seguro Social.




Luis Meré del Ciudad Madero fue líder en juegos ganados con 17 y el zurdo Saúl  Montoya, buen prospecto del Diablos Rojos en  ponches con 186 y en carreras limpias con 1.65. Antonio Fuentes de Zacatecas ganó la corona de bateo con .352 y Miguelito Suárez del Tampico líder en carreras anotadas con 83. Juan Martínez de Zacatecas el líder en jonrones con 20 y en carreras empujadas con 104. Ningún jugador del campeón Tuneros de San Luis Potosí ganó un título individual y eso le da mayor mérito al trabajo que tuvo Cananea Reyes.
De Fresnillo había ido Benjamín a San Luis Potosí, una ciudad más grande y agradable que en los tiempos de Jorge Pasquel fue parte de la Liga Mexicana y sus temporadas de oro en 1946 y 47. Llegaron a jugar peloteros tan importantes como Vinicio García, Booker “Balazos” McDaniels, habiendo estado el formidable Martín Dihigo de manager y pítcher, también René  Monteagudo, el formidable Pedro Formental, el jonronero también cubano Roberto “Tarzán” Estalella, Battling Siqui Roque, otro jugador antillano de nombre, siendo Jorge Comellas, el curvero, uno de sus pitchers y uno de sus managers, el lanzador cubano Tomás de la Cruz, el canadiense Roland Gladú. Sin embargo los Tuneros de San Luis Potosí quedaron en último lugar en 1946 y penúltimo en 1947. Más adelante, en 1951, tuvieron un gran año con el cubano René González de gran bateador y “Chile” Gómez de manager, perdiendo la serie final ante los Azules del Veracruz que se despidieron de la Liga Mexicana con el magnate Jorge Pasquel ganando un campeonato.
Ahora en la Liga Central con Cananea Reyes de manager habían logrado por lo menos el campeonato de la Liga Central.
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FUE 1970 la última tmporada como manager en las sucursales para Cananea Reyes y dirigiendo al Charros de San Luis Potosí, que un año antes lo llevó al campeonato, esta vez quedó en tercer lugar a 14 juegos y medio del campeón Ciudad Madero que fue manejado por aquel catcher cubano René Friol. Este Friol llegó a Liga Mexicana con los Diablos Rojos y se hizo  muy buen bateador y  buen receptor, tanto así que en uno de los viajes del famoso Al Campanis, entonces buscador en jefe del Dodgers, le gustó lo suficiente para obtenerlo en su organización angelina. Sin embargo Friol fue regresado a Liga Mexicana y estuvo con el Aguila en donde lo recuerda el entonces gerente Pastor Torres como uno de los bateadores de las líneas  más fuertes que ha viso en su vida.
Pero para 1970 llego Enrique Izquierdo  como manager y catcher del Aguila, que terminó enviando a Friol como timonel a la sucursal de Madero en  la Liga Central.


Memo Garibay


El mejor jugador que tuvo Canaea en ese equipo lo fue el pitcher Javier Reyes que se llevó la corona de más juegos ganados con 17. En esa temporada 1970 de la Liga Central, Miguelito Suárez de Tampico fue líder en carreras anotadas y Juan Martínez el campeón bateador con 393 y productor con 181.
En ese 1970 estaba terminando el ciclo del gran manager Memo Garibay al frente de los  Charros de Jalisco que había durado por espacio de seis temporadas, las últimas que tuvo el gran timonel nativo de Torreón en la pelota mexicana ya que luego fue gerente de equipos y asesor.
Garibay había convertido al Charros en un equipo ganador al llegar en 1965, un año después que habían debutado en la Liga Mexicana con un desastroso record de último lugar. Para 1967 los Charros con Memo Garibay al frente tuvo su gran año ganando el campeonato y por esas temporadas el doc Alvaro Lebrija logró grandes contrataciones ocmo el cátcher Elrod Hendricks que luego jugaría en Ligas Mayores, el pitcher cubano Minervino Rojas que estuvo estupendo sin olvidar al formidable Orestes Miñoso que hizo una gran carrera en la pelota mexicana a pesar de estar en sus últimos años. Igualmente las sucursales  siguieron produciendo grandes jugadores como Aurelio Rodríguez, Roberto Méndez, Cecilio Acosta, Pancho Barios, Enrique Romo y Joge Orta entre otros.
En 1970, el último año de Garibay, los Charros terminaron en segundo lugar, solamente superados por el Aguila de Veracruz en la zona sur, a tres juegos y medio. Fue entonces que al terminar la temporada se reunió todo el alto mando de los Charros y decidieron que Garibay comenzara su carrera de asesor y su lugar de manager fuera ocupado por el joven Cananea Reyes. El gerente Jesús Carmona estaba seguro  de que el joven Reyes estaba listo para manejar en la Liga Mexicana y  para entonces ya estaba como coach de os Naranjeros de Hermosillo en la pelota invernal al llegar como manager Maury Wills.
Terminaba Memo Garibay una gran carrera de manager en que estuvo 18 años al frente de equipos en la Liga Mexicana con 1084 victorias y 1025 perdidos, habiendo ganado su primer campeonato en 1950 con los Algodoneros de Unión Laguna, su terruño, y luego otro título con los Tigres en 1960. Y un año antes, en 1959, Garibay entró de manager de emergencia a los Diablos Rojos  los llegó a ganar el play off, estando en la serie final de la Asociación Panamericana que el tim capitalino perdió con los Senadores de Austin de la Liga de Texas.
En la vieja Liga de la Costa del Pacifico, Garibay ganó hasta  cuatro campeonatos con los Venados de Mazatlán, tres de ellos en forma consecutiva. Igualmente ganó la corona total de la pelota invernal en la temporada de 1954-55 venciendo al Petroleros de Poza Rica, campeón de la Liga Invernal Veracruzana, en cinco juegos. Con aquellos Venados tenía como principales jugadores al jonronero Angel Castro, el formidable jardinero derecho La Mala Torres y el pitcher Daniel Ríos, al que llamaban el  “Venado Mayor”.
Cananea Reyes siempre me dijo que los años que estuvo jugando para Memo Garibay aprendió mucho de cómo un manager debe llevar su trabajo, también sobre estrategia y decisiones: “Garibay era entonces sin duda el mejor manager mexicano que había en nuestro Beisbol.”
Terminaba una muy buena era de Memo Garibay para que comenzara la de Cananea Reyes, no solamente  al frente de los Charros de Jalisco sino como gran manager en la Liga Mexicana. Y los que conocíamos a Benjamín  cruzamos los dedos para que triunfara como timonel.
Continuará. 


miércoles, 26 de febrero de 2014

Rumbo  a Cooperstown
¿VALENZUELA O TIANT?

FERNANDO VALENZUELA
Luis Tiant y Fernando Valenzuela, dos pitchers estrellas en sus años de Ligas Mayores,  todavía tienen la oportunidad de ser elegidos al Salón de la Fama de Cooperstown a través del Comité de Veteranos, mismo que este año nombró  a los managers Joe Torre, Bobby Cox y Tony LaRussa. Ni Tiant ni Valenzuela recibieron la cantidad de votos necesarios de los actuales cronistas, el 75 por ciento,  para poder entrar por ese conducto al templo de inmortales y veremos si más adelante, lo pueden hacer por la otra puerta. Uno de los que integran ese comité de veteranos lo es el que fuera manager, Tom Lasorda, quien tiene en alta estima a Fernando Valenzuela ya que fue su pitcher estrella por tantos años.
Pero, ¿cual  de los dos tiene más oportunidad de llegar todavía al Salón de la Fama?.  Obviamente los números que dejan los peloteros en sus actuaciones representan el principal material para ser considerados, aunque también intervienen otros factores como es la fama que tuvieron en sus grandes momentos. Tanto Valenzuela en Los Angeles con los Dodgers como Tiant al ser parte del Boston fueron sensacionales. Tiant es uno de los jugadores más  carismáticos en la historia de los Medias Rojas y actualmente siguen admirándolo  al volver a trabajar en Boston en las transmisiones de los juegos en español del equipo por radio  para los aficionados hispanos. Valenzuela también está como comentarista de los juegos del Dodgers de Los Angeles y los aficionados lo continúan asediando con el autógrafo y admiración cada vez que lo ven antes de perderse  en la cabina de transmisión con Jaime Jarrín.
LUIS TIANT
Según el destacado escritor cubano Roberto González Echeverría, autor del gran libro “La Gloria de Cuba”, considera que Camilo Pascual fue mejor pitcher que Luis Tiant aunque las estadísticas  no lo apoyan, pero el escritor nos dice que Pascual estuvo con equipos muy malos de los Senadores de Washington. Igualmente los aficionados mexicanos  podemos recordar que sus compañeros no ayudaron a Fernando Valenzuela  en muchos juegos que pudo haber ganado pero venía el error a la hora menos indicada o faltaba el batazo a la hora cero.
Vamos a juntar las estadísticas de Luis Tiant,  Fernando Valenzuela y Camilo Pascual para que nos ayuden a pensar cuál de los tres va a tener más oportunidad de llegar al gran salón  por la puerta del Comité de Veteranos.
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VICTORIAS
Tiant: 229
Pascual: 174
Valenzuela: 173
PERDIDOS
FV: 153
LT: 172
CP: 170
PORCENTAJE
LT: .571
FV: .531
CP : .506
EFECTIVIDAD
LT: 3.30
FV: 3.54
CP: 3.63
JUEGOS LANZADOS 
LT: 573
FV: 531
CP: 529
BLANQUEADAS
LT: 49
FV: 31
CP: 36
JUEGOS COMPLETOS
LT: 187
FV:  113
CP: 132
AÑOS
LT: 19
FV: 17
CP: 17
INNINGS LANZADOS
LT: 3486
FV: 2930
CP: 2930
PONCHES
LT: 2416
FV: 2074
CP: 2167
BATEO
LT: .164
FV: 200
CP: .205
JONRONESCONECTADOS
FV.8
LT:  5
CP: 5
POST TEMPORADA
LT:_3-0 y 2.86
FV: 5-1 y 1.98
CP: 0-1 y 1.65
MAS JUEGOS COMPLETOS EN UN AÑO
LT: 22 en 1974
FV: 21 en 1986
CP: 18 en 1962 y 63
20 O MAS GANADOS  EN UN AÑO
LT: Tres Veces, 22, 21 Y 20
CP: Dos veces, 21 y 20
FV: Una vez, 21.
CAMPEONATOS Y NOMINACIONES
LT: Campeón `de pitcheo en la Liga Americana de 1968 con 1.60, campeón de pitcheo en la Liga Americana en 1973 con 1.91. Ganador  del Trofeo Babe Ruth en 1975 por la Serie  Mundial. Tres Juegos de Estrellas.
FV: Ganador  del Trofeo Cy Young en 1981, Novato del Año en 1981, seis Juegos de Estrellas, jugador del año en 1981, dos Bates de Plata y un Guante de Oro. Un juego sin hit ni carrera.
CP. Tres veces seguidas campeón de ponches, 11 Juegos de Estrellas (en su tiempo se jugaron dos partidos estelares cada año).
JONRONES RECIBIDOS
LT: 336
FV: 226
CP: 256
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CAMILO PASCUAL

Camilo Pascual comenzó como novato en la Liga Cubana con Tigres de Marianao y cuenta la historia que lo cambiaron a Cienfuegos por una docena de bates. Con su nuevo equipo  estaba de manager Adolfo Luque, quien  había sido un gran pitcher de las Ligas Mayores con 27 ganados en un año y le enseñó a Pascual a tirar la curva ya que fue su mejor lanzamiento. Llegó a tener la que consideraban mejor curva que había en Grandes Ligas durante su tiempo.
Posiblemente el jugar también en los inviernos en la fuerte Liga Cubana y todo el calendario  le perjudicó a Pascual pero fue parte con Pedro Ramos de una fuerte pareja de lanzadores  que les dio dos campeonatos seguidos y dos Series del Caribe al Elefantes de Cienfuegos ganadas antes de terminarse la Liga Cubana profesional.
Estuvo en la Serie Mundial de 1965 con Mellizos de Minnesota en que perdió su única decisión contra los Dodgers de Los Angeles que terminaron ganando el clásico en siete juegos. Por tres años seguidos fue el mejor  ponchador de la Liga Americana, de 1961 a 1963.


Tanto Valenzuela como Tiant comenzaron sus carreras profesionales en la pelota  mexicana, con el derecho cubano Tiant siendo firmado por los Tigres para la temporada de 1959 en que los felinos impusieron record de derrotas con 104,
En 1959, el primer año del dictador Castro en el poder, todavía trabajó una temporada más el equipo Sugar Kings de La Habana en la Liga Internacional pero con toda y la tan buena organización que tenían pasaron por alto a Tiant  y por eso lo contrató el Tigres de la Liga Mexicana cuando Alejo Peralta mandó a La Habana a su nuevo gerente, el exampayer Carlos Alberto González, acompañado del gran Beto Avila que era un gran amigo del Ingeniero.
Fue en ese viaje  donde Beto Avila se fijó en Luis Tiant Junior que era agente libre y lo contrató para los Tigres que iban a cambiar su  fisonomía en 1959. Tiant, un jovencito que tenía  mucho por aprender, perdió 19 juegos en su primer año pero en 1960 fue el pitcher campeón  para el monarca Tigres, jugando al lado de su descubridor, Beto Avila, que estuvo en su temporada de despedida del Béisbol. Y en 1961 lanzó en forma estupenda contra los equipos de la Liga de Texas para que Monchy  de Arcos, cubano y buscador de los Indios de Cleveland, compraran su contrato al Tigres capitalino en 30,000 dólares donde Angel Vázquez era el jefe de la oficina felina. Acompañé al Tigres en esa jira por las ciudades de la Liga de Texas y a todos los directivos con los que hablé les recomendé a Luis Tiant, pero me pareció que la mayoría pensaba que era un jugador muy veterano y no un joven. Me da gusto haber tenido razón.
Tiant con Yanquis
Enseguida tuvo una formidable campaña en la sucursal principal de los Indios, el Pórtland de la Liga de la Costa, y pronto estaba debutando en Ligas Mayores. Su debut fue en el Yanqui Stadium original contra unos Yanquis que eran los campeones y lanzó una blanqueada de solamente dos hits. Había llegado a las grandes ligas por la puerta grande y cuando su carrera parecía  terminada después de grandes éxitos al lesionarse el manguito rotador (el hombro), fue operado y aunque le costó mucho,  volvió a primer plano  a Ligas Mayores para hacer historia con los Medias Rojas de Boston, ciudad donde fue y sigue siendo un ídolo. Después se fue dos años como agente libre con los Yanquis de Nueva York. Hace poco estuvo Tiant en la inauguración de un juego de beneficio en Miami y cuando le preguntaron sobre sus chances de entrar al Salón de la Fama, llegó  a decir: “Si no me eligen antes de morir voy a regresar del otro mundo y les voy a jalar las sábanas a los que no  me quisieron poner en el Salón.”
Es el pitcher cubano con más victorias en las Ligas Mayores. Su papá fue un brillante pitcher zurdo en la Liga Cubana, la Mexicana y en las Ligas Negras.
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En 1981 la Fernandomanía ayudó a salvar el Beisbol de Ligas Mayores ya que vino una horrible huelga de jugadores que por poco evita que pudiera terminar la campaña, pero hubo tiempo para completar un buen número de juegos y se pudo tener un campeón total que fue precisamente Dodgers de Los Angeles donde brilló intensamente Fernando Valenzuela al vencer al Yanquis de Nueva York en una Serie Mundial de seis juegos.
La temporada se reanudó con el Juego de Estrellas en Cleveland y con Valenzuela abriendo por la Liga Nacional. Valenzuela tuvo un juego sin hit ni carrera en 1990 contra los Cardenales de San Luis en el que fue su último año con el equipo ya que antes de comenzar la campaña del 91 los Dodgers lo dejaron fuera ante el estupor del mundo beisbolero. Tiraban a la basura a un pitcher que se había  exprimido el brazo  lanzando para los azules de Tom Lasorda. Desde entonces los Dodgers no han vuelto a ninguna Serie Mundial y muchos lo llaman como “la maldición de Fernando Valenzuela”.
El zurdo mexicano regresó varias veces a Ligas Mayores y aunque no fue el mismo, se recuerda un muy buen retorno con los Padres de San Diego. Una de sus victorias fue en el Parque Monterrey repleto cuando Padres y Mets sostuvieron una serie en la ciudad regia. Un triunfo inolvidable.
Posiblemente arrastró su gran fama al intentar volver y volver, jugando incluso en la Liga Mexicana en su esfuerzo por regresar a la gran carpa.
Sus números no lucen tan atractivos para los votantes, pero en ocasiones un pelotero es más que lo que dicen sus estadísticas ya que Valenzuela fue un gran ídolo y tiene estadísticas  que ya no se logran como las de completar tantos juegos, siendo posiblemente el último pitcher de una larga época en que los lanzadores tiraban las nueve entradas y no se hacía caso a los pitcheos que llevaban para sacarlos del juego.
Valenzuela tuvo dos Juegos de Estrellas inolvidables, uno en San Francisco y otro en el Astrodome de Houston empatando en este último el gran record de Carl Hubbell de ponchar a cinco bateadores seguidos.
Cuando se habla de Fernando Valenzuela no se debe solamente mirar a sus numeritos en su paso por las Ligas Mayores ya que el nombre y apellido es suficiente en ocasiones para saber que es uno de los pitchers inmortales de su tiempo. Su primera temporada en Liga Mexicana fue en 1979, cuando prestado por los Angeles de Puebla de don Jaime  Pérez Avellá al Leones de Yucatán (10-12 y 2.49 con 141 ponches), logró captar la atención de muchos buscadores de Ligas Mayores. Los Dodgers lo obtuvieron en 125,000 dólares. Luego regresó a la Liga Mexicana dos veces con Charros se Jalisco, en 1992 con  10-9 y 3.86 y 1994 con 10-3 y 2.67.
En la inauguración de la temporada 1981 en Los Angeles se lesionó a última hora el abridor Jerry Reuss y Tom Lasorda eligió al novato  Valenzuela para abrir. Logró una blanqueada y lo demás es historia.
Tanto  Valenzuela como Tiant y Camilo Pascual merecen estar en el Salón  de la Fama. El paso del tiempo nos dirá si se hizo justicia con ellos, aunque a decir verdad, hay otros grandes jugadores que igualmente merecen estar en Cooperstown pero no recibieron el 75 por ciento que se necesita para ser un inmortal.
En su aparición como candidato de los cronistas lo mejor que logró Valenzuela fue el seis por ciento de los votos, mientras Luis Tiant llegó a lograr el 30 por ciento la primera vez que fue candidato en 1998. Camilo Pascual estuvo casi en cero.
Luis Tiant y Camilo Pascual ya fueron elegidos al Salón de la Fama del Béisbol profesional cubano con sede en Miami mientras Fernando Valenzuela está a punto de ser elegido, finalmente, para el templo de inmortales de México.
Muchos pensamos que Luis Tiant también  encajaría en el Recinto del Béisbol Mexicano ya que comenzó su carrera de profesional en México, se casó con una mexicana, doña Refugio de Oaxaca, y de esa manera también tiene la nacionalidad mexicana. Jugó aquí con Tigres, Yucatán, Diablos Rojos, Tabasco, Petroleros de Minatitlán y Naranjeros de Hermosillo, aunque naturalmente sus grandes éxitos los tiene en Ligas Mayores al igual que Fernando Valenzuela.
Actualmente Tiant tiene 73 años por 53 de Fernando Valenzuela y Camilo Pascual está en los 80. ¿Llegaran a la tierra prometida?. No va a ser fácil pero la esperanza nunca muere.
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Si usted desea obtener el libro “Tommy al Bat” con historias del Béisbol, muy ilustrado y un CD con entrevistas a grandes jugadores de Ligas Mayores, hable al 55 35 68 53 de la ciudad de México.

lunes, 24 de febrero de 2014


El Super Manager
CANANEA REYES
Tercera Parte

ME llegó a contar Memo Garibay que desde sus primeros años de profesional con los Charros de Jalisco, Cananea Reyes le demostró mucho interés  en ir más allá de lo que se refiere a batear, correr, fildear y tirar, sino que fue de los que desde temprano quiso adentrarse en  el Béisbol: “En las capacitaciones que dábamos en  la tarde con jugadas de pizarrón, Cananea era el que hacía más preguntas sobre la materia e incluso llegaba a dar opiniones sobre las estrategias a seguir en algunas de las posibles acc
Memo Garibay
iones presentadas. Me gustó mucho que se interesara en el Béisbol de adentro ya que las clases que se daban tenían ese objetivo principal, hacer que los jugadores pensaran en lo que podía surgir en el campo de juego.”
Fue uno de los mejores pupilos de Memo Garibay, a la sazón considerado el mejor manager mexicano, aunque el juego de pelota comenzaba a  cambiar en los años sesenta en las estrategias y métodos utilizados por tantas décadas. Por mucho tiempo los managers seguían el librito y no había que apartarse de él.
El mismo Garibay fue en uno de los que después de estar en los entrenamientos de los Angelinos de California, equipo nuevo en la  Liga Americana y con que el doctor Alvaro Lebrija había logrado un acuerdo de trabajo, me  llegó a decirme: “Cuando fui al campamento de los Angelinos comprendí  que me faltaban muchas cosas por aprender como manager. El Béisbol estaba cambiando en su estrategia,
Preston Gómez
en sus métodos de entrenamiento, en muchas cosas más. Es algo que deben aprender los managers jóvenes que comienzan sus carreras.”
El toque de sacrificio dejó de ser un imperativo para buscar una carrera y la nueva teoría indicaba que para qué hay que regalar un out si puedes hacer más carreras en lugar de una que se está buscando con el toque.”
Su interés por conocer más de  Béisbol ayudó a Cananea cuando se fracturó una pierna y su carrera quedó en el aire ya que para cuando hubo una oportunidad, Benjamín Reyes sabía ya bastante de la manera que se podía manejar a un equipo de pelota.
Al paso del tiempo y ya como exitoso manager, Cananea me dijo que quien más lo ayudó en la oficina de los Charros en su nueva idea de manejar equipos lo fue el gerente Jesús Carmona: “Fue don Jesús el que me motivaba para que siguiera con la idea de poder manejar un equipo.”
Don Alfredo Harp y su hio Santiago en el Salón 
Al  cabo de poco tiempo los Charros habían  organizado un equipo de Béisbol al estilo de Ligas Mayores, contratando instructores y buscadores muy famosos en nuestro Beisbol como el cubano Ossie Alvarez, Felipe “Burro” Hernández, el que fuera muy buen  pitcher y bateador cubano Manolo Fortes  y Tribilín Cabrera que aparecían haciendo esos trabajos tan importante y lograron firmar a un grupo tan numeroso de buenos prospectos que el doc Lebrija llegó a tener otro equipo, los Algodoneros de  Unión Laguna, para dar cabida a tantos elementos que ya estaban listos para jugar en la  Liga Mexicana.
Ossie Alvarez, un muy  buen defensivo en el infield que había tenido sus momentos en Grandes Ligas, fue con el tiempo el director de la Academia de Pastejé, el jefe de instructores, y de donde salieron tantos y muy buenos peloteros. Luego fue también  manager del Tigres de Alejo Peralta al desaparecer del Beisbol el doc Lebrija  y  buscador de quipos de Ligas Mayores como Dodgers de Los Angeles y Rojos de Cincinnati.  Ossie dejó huella en el Beisbol mexicano y para mi gusto debería estar en el Salón de la Fama por tanto  que hizo  por  nuestro Beisbol.
La gran mayoría de los mejores managers que han pasado por el Beisbol no han llegado a ser buenos buscadores y tal fue el caso de Cananea que se bromeaba a  si mismo con prospectos en los que  se había interesado y no sirvieron para nada. Aquel famoso manager cubano, Preston Gómez, que manejó tres equipos diferentes en las Grandes Ligas, me dijo una vez que él no tenía el sexto sentido que acompaña  a los grandes buscadores: “El Beisbol es un deporte de especialidades y los grandes buscadores forman una de esas secciones.”
También  Memo Garibay se burlaba de él mismo por lo mal buscador que era: “Cuando vi por primera vez a Aurelio Rodríguez en el campo de entrenamiento de los Charros pensé que ese muchacho no iba a servir para nada.”
Como han dicho  a través de los años: “Zapatero a tus zapatos.”
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Héctor Espino y Cananea Reyes
FUE en los entrenamientos de 1968 cuando la directiva del Charros de Jalisco le comunicó la buena noticia a Cananea Reyes de que iba a recibir la oportunidad de manejar por  primera  vez con el equipo  sucursal de Fresnillo en la Liga  Central de  clase A y en donde estaban los prospectos  que se espera que un día llegaran a ser jugadores de planta en la Liga Mexicana. Mineros de Fresnillo había tenido su historia en la pelota de la Liga Central y fue en el parque del equipo en el estado de Zacatecas cuando se supo que el veterano jardinero “Diablo” Núñez había conectado cuatro jonrones en un partido. Era cuando la Liga Central tenía peloteros veteranos que ya no tenían cabida en la Liga Mexicana pero que todavía les quedaba bastante de Beisbol como es el caso de este Diablo Núñez que varias temporadas lo vimos jugando  con gran coraje en la pradera central de los Sultanes de Monterrey.
“Diablo” Núñez era famoso por sus barridas de cabeza en las bases, en el home y hasta en la primera base, algo que después lo vimos en aquel gran jugador Jim Rivera cuando vino a jugar con los Diablos Rojos del México  en la Liga Invernal Veracruzana de  1955-56, un pelotero de Ligas Mayores que tuvo un invierno fantástico  en nuestros diamantes. Comenzó su  carrera con Cafés  de San Luis en donde el manager Rogers Hornsby  le consiguió un buen abogado para que saliera pronto de la cárcel donde purgaba una condena acusado de haber obligado a la hija de un General a hacer el amor.
Aquel día de los cuatro jonrones el “Diablo” Núñez no necesitó llegar de cabeza en ninguna barrida ya que fue  una inolvidable jornada de cuatro  voladas de barda en un partido.
Fue el diario “La Afición” del notable cronista deportivo Fray Nano el que informó a nuestro mundo beisbolero de la hazaña del Diablo Núñez y era primera ocasión en la pelota profesional mexicana que se sabía que un jugador había conectado cuatro jonrones en un partido.
En la Liga Mexicana el record era de tres jonrones en un encuentro  antes que Derek Bryant se convirtiera en el primer pelotero en conectar cuatro cuadrangulares en un partido celebrado en el viejo parque Alberto Romo Chávez de Aguascalientes.
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También en ese equipo Mineros de Fresnillo estuvieron managers de gran fama como Tony Castaño en el verano de 1962, cuando se escapó de Cuba al ver que el nuevo gobierno comunista de Fidel Castro le arrebatara su negocio, una gran bodega (tienda de abarrotes) que tenía en La Habana. Llegó a México  prácticamente sin un centavo y Wilfredo Calviño, entonces manager del Diablos Rojos del México, le pidió a la directiva de ese club que le dieran trabajo al gran Castaño que había ganado dos campeonatos como manager de los Elefantes de Cienfuegos en la fuerte Liga Cubana con la que también  acabó a Castro al prohibir el deporte profesional. Y también  ganó dos Series del Caribe, incluyendo la de 1961 que fue la última de la primera etapa. Un año después, Tony Castaño se fue de manager al Pericos de Puebla donde hizo historia, ganando el campeonato de 1963. Curiosamente Tony Castaño también ganó dos veces el campeonato de bateo de la Liga Cubana, en el invierno de 1938-39 con promedio de .371 y la del año siguiente con .340. Nos decía Castaño, mitad en broma y mitad en serio, que era genial con sus historias y dichos: “Gané dos campeonatos de bateo con “jititos” detrás del cuadro”.
 Y es que Castaño no era un bateador de fuerza, sino de colocación. Sus dos campeonatos ganados con Cienfuegos y Series de Caribe fueron en 1959-60 y 1960-61 cuando se acabó aquella rica historia de la pelota  profesional antillana. Como dicen los cubanos, Fidel Castro acabó “con la quinta  (el rancho) y los mangos.”
ossie Alvarez
Antes de Castaño, fue Preston Gómez, también cubano,  quien estuvo  como manager de los Mineros de Fresnillo en la temporada de verano de 1957 al ser elegido por Lázaro Salazar, manager de  los Diablos Rojos del México, para manejar a los prospectos de la organización. Al morir Salazar  el 24 de abril de ese año, Preston fue elegido nuevo manager del México y en 1959 llevó al “Sugar Kings” de  La Habana al triunfo en la llamada Pequeña Serie Mundial de clase triple A. Un año después, al ver los movimientos de Castro, el equipo se mudó a Jersey City. Curiosamente en ese 1960 estaba Castaño como manager de los Reyes del Azúcar pero renunció cuando se marcharon de La Habana pensando que con ese gesto, Castro le iba a dejar su bodega, algo que no fue así. Preston Gómez hizo una gran carrera de timonel al estar al frente de los Padres de San Diego, Astros de Houston y Cachorros de Chicago, primer manager latinoamericano en la historia de Ligas Mayores. Luego fue asesor de los Angelinos de Los Angeles hasta fallecer hace un tiempo.
Continuará.

 


viernes, 21 de febrero de 2014

El Super Manager
CANANEA REYES
Segunda Parte

NO hay duda que Cananea Reyes vivió  intensamente y exitosamente sus años en la pelota amateur de la capital y afortunadamente para él, en esos tiempos  las competencias internacionales eran exclusivamente para jugadores aficionados. Fueron los directivos del comité olímpico los que hace ya bastantes años decidieron suprimir el amateurismo después que se pasaron tanto tiempo prohibiendo el profesionalismo.
Cananea Reyes
Llegaron los momentos en que pensaron  en lograr contratos millonarios de televisión y en el mundo de los anuncios en caso de que dejaran entrar a los profesionales y todo esto se vio con la llegada de aquel famoso “Dream Team” de Basquetbol de Estados Unidos que incluyó al muy famoso  Michael Jordan y los otros grandes profesionales de ese tiempo en la NBA. Antes de eso los Estados Unidos llevaban jugadores destacados de las universidades.
Y se abrió la puerta para los profesionales en todos los deportes por lo que el Beisbol Amateur prácticamente murió a nivel internacional, ya que las Selecciones han sido integradas con jugadores de la Liga Mexicana o de mexicanos que actúan en la pelota americana y hasta llaman a peloteros americanos pero de padres mexicanos o de ascendencia nuestra.
En 1958, cuando la Liga Invernal Veracruzana dejó de funcionar en la capital, gente importante de la pelota amateur se juntó  para tratar de organizar una nueva Liga Metropolitana que ya había funcionado jugando en el Parque Delta en la década  de los cuarenta cada vez que venía un nuevo invierno y equipos famosos en ese medio como el Juárez Loreto de Miguel Oropeza, el Rajojú del doctor Bravo, el equipo de Pemex y varios más.
Migue Oropeza, “Brujo” Rosell y el Licenciado Tránsito López hablaron con el Ingeniero Alejo Peralta que intervino con el patronato del Parque del Seguro Social para que pudieran jugar y formarse la Liga Metropolitana. Ese mismo invierno el mismo  Alejo Peralta decidió patrocinar una escuela de Beisbol en la capital para que su equipo Tigres le ofreciera contratos a los jóvenes que más habilidades mostraban
Y en la nueva Liga Metropolitana uno de los equipos fue el de la escuela del Tigres que tuvo a Memo Garibay de manager y Oscar Martínez con Pulga Robles de ayudantes. En ese equipo llegaron a jugar prospectos que luego fueron muy buenos profesionales como el veloz jardinero Pancho García, el pitcher Enrique Castillo y varios más.
Aurelio Rodríguez
Por varios años y hasta por décadas, la Liga Metropolitana funcionó jugando los inviernos en el Parque del Seguro, aunque en ocasiones, cuando se presentaba algún espectáculo en el parque de pelota como el de los “Hell Drivers”, tenían que refugiarse en el diamante del Parque Hacienda de la colonia Roma o el campo beisbolero del Plan Sexenal. El caso es que Cananea Reyes como jugador amateur tuvo la oportunidad de jugar muchos encuentros en el pasto sagrado del Parque del Seguro Social en donde antes había estado el Parque Delta y las temporadas de oro de Jorge Pasquel.
Tuve la oportunidad  de estar muy unido a esta Liga Metropolitana ya que además de hacer las crónicas de los partidos de todos los días, con dobles juegos sábado y domingo, llegué a ser el anotador oficial, compilador y el encargado del sonido local en cada una de las jornadas. Llevaba discos para poner por el sonido entre innings a esos juegos en que había poca concurrencia. 
Por esas razones tuve oportunidad de ver varias veces jugando a Cananea Reyes y no me cabía la menor duda que era uno de los mejores de la liga, el más completo. Si bien no tenía altos averages como Lalo Ruiz, un formidable primera base que dejó records en ese circuito como Héctor Espino lo hizo en nuestros profesionales, si mostraba gran habilidad defensiva en el jardin central ya que con la gran velocidad  que tenía le llegaba a muchos batazos. Y si lo necesitaban  de cátcher o de pitcher, estaba dispuesto. Bateaba sobre los .300, la cifra mágica y luego sería como manager el  “pelón mágico”.
Uno de los grandes momentos que presencié en ese circuito fue en un juego que Cananea jugaba con el Monte de Piedad de Miguel Oropeza y estaba en el jardín central en un juego clave para el campeonato en esa temporada contra el Jueves de Excelsior de Alfonso Díaz, otro enamorado del Beisbol que luego fue buscador del Broncos de Reynosa y llevó a jugadores como aquel pitcher zurdo Salvador Sánchez que tuvo  sus momentos de grandeza.
En la novena entrada ganaba el Monte de Piedad por una carrera y ya con dos outs, el Excélsior llenó la casa. Miguel Oropeza pidió tiempo y cuando pensábamos que iba a cambiar de pitcher, hizo el movimiento de traer a Cananea del center para ponerlo en tercera base en lugar de Jacinto Cárdenas, un buen bateador pero  muy lento en la defensiva. Mandó otro jardinero y al reanudarse el partido el bateador dio un fuerte batazo que el nuevo antesalista, Cananea Reyes, atrapó hacia su derecha, pisando la colchoneta para terminar el juego sensacional con la victoria del Monte.
Ya en la caseta el feliz Miguel Oropeza, posiblemente en el mejor momento de su larga carrera de manager, me dijo que hizo el cambio porque sus ptchers tiraban curvas y el bateador derecho contrario podría jalar la pelota por la tercera base Y  eso es exactamente lo que sucedió. Nunca he vuelto a ver un movimiento parecido en los miles (¿o serán millones?) y pico de juegos de Beisbol que he presenciado.
Algo parecido a aquel cambio famoso de Walter Alston como manager de los Dodgers de Brooklyn en la Serie Mundial de 1955 cuando para abrir la última parte del juego final y decisivo  quitó a Junior Gilliam del jardín izquierdo para poner en su lugar al veloz cubano Sandy Amorós. Algunos bateadores después, en la séptima entrada, Amorós salvó la serie para los Dodgers al robarle un extra base a Yogi Berra con dos en base y los Dodgers ganando 2-0 con una gran carrera hacia la esquina del izquierdo y atrapar estirando la manopla. Es una de las grandes jugadas que se han visto en Serie Mundial. Amorós era zurdo y se le facilitó al momento de estirar el guante para la atrapada salvadora.
Doctor Alvaro Lebrija
Llegó el momento que Cananea se hizo profesional en la Liga del Sureste recomendado por Tránsito López, campechano, y con la promesa de costearle  los estudios en la universidad de la ciudad amurallada. Y Cananea tuvo un gran principio al ser campeón robador  de bases con los Piratas.
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EL Doctor Alvaro Lebrija, el gran jefe de los Charros de Jalisco cuando en 1964 regresaron a la Liga Mexicana quedando en último lugar para que el nuevo tim pagara el noviciado, me comentó que el cambio  hecho con los Piratas de Campeche de la Liga del Sureste en el invierno de 1964 había  sido con la intención principal de obtener a Manuelillo López, al que los buscadores de la organización tapatía lo habían  visto jugar y lo consideraban muy versátil y con mucha consistencia en el bateo. Igualmente los mismos buscadores se entusiasmaron con la  velocidad  del novato Benjamín “Cananea” Reyes que en su primer año de profesional había sido el campeón de bases robadas  en el   Sureste.
Hilario Peña, al que los Charros dieron en la transacción, era un buen tercera base que se hizo de fama al jugar con los Tigres antes de pasar a los Charros. En aquel entonces los jugadores más conocidos eran los que actuaban en la capital con Diablos Rojos o con los Tigres.
Entonces los periódicos le daban muy buena publicidad a los juegos de los equipos del DF y la mayoría de los reportajes en las revistas beisboleras como Hit y Super Hit eran los que jugaban con esos dos tims.
Por ello Hilario Peña tenía su cartel y los Piratas de Campeche de la Liga del Sureste se in interesaron en él. Lo llamaoon “el cuadrado” Peña y fue parte de aquel gran Tigres de 1960 en que no solamente fue el campeón con Memo Garibay de manager sino que tuvo al gran Beto Avila en la segunda base en su temporada de despedida del Beisbol profesional y cuando regresó  a la Liga Mexicana tras 11 años en Ligas Mayores, 10 con los Indios de Cleveland. Hilario Peña bateó .243 en 177 veces al bat con ese club. En 1963 estuvo en cinco juegos con Diablos Rojos y en 1964 tuvo su mejor temporada con Jalisco al dar para .343 con cuatro jonrones y 74 carreras  empujadas. Esa gran  temporada convenció al Campeche que tenía  que hacer el cambio, aunque los Charros querían deshacerse de él después de haberse llevado peloteros bastante veteranos en el draft de expansión. Por ello se llevaron a Manuelillo López y Cananea Reyes. Nativo de Guamuchil, Sinaloa, Manuelillo López tuvo su mejor campaña en 1966 con los Charros al batear para .361, siendo luego enviado en un cambio al Pericos de Puebla al llegar un gran novato llamado Aurelio Rodríguez.
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Tuvo Cananea su primer año de Liga Mexicana en  1965 con los Charros y lo hizo bastante bien para un joven, para un novato, al lograr un porcentaje de .264 con tres jonrones y 26 carreras empujadas. Logró robarse 20 bases y en siete ocasiones lo atraparon robando.
Parque  del  Seguro Social 
Ya el doctor Alvaro Lebrija había puesto a funcionar la que sería una muy buena organización, con entrenamientos en Tehuacán, Puebla, en  donde tenía uno de sus negocios, la empresa Peñafiel cuya agua  y refrescos se elaboraban allí en un gran complejo industrial.
Los primeros años entrenaron en el  campo de Golf y comenzaron a venir instructores de Ligas Mayores como el que fuera gran pitcher y luego  manager ganador, Bob  Lemon, también muy buen bateador. Entonces comenzó la construcción de un campo de Beisbol en las afueras de la localidad, con la carretera que corría por afuera de las bardas que eran de alambre duro, así que los que pasaban en sus carros o  camiones podían ver por un rato a los jugadores entrenando.
Los peloteros de la organización eran acomodados en el Hotel Peñafiel, el mejor que había en el lugar y frecuentado por turistas que buscaban unas apacibles vacaciones. El clima en las llamadas prácticas primaverales era benigno, ni mucho calor ni mucho frío. Allí en Tehuacán, Puebla, Cananea Reyes y muchos otros jóvenes, soñaban con un día triunfar en la pelota mexicana.
Cananea tuvo otras dos temporadas como jugador de los Charros, pero se fracturó una pierna y fue cuando comenzó a pensar en hacer carrera como manager. En 1966 tuvo solo .226 de average por la lesión con un jonrón y 16  carreras empujadas. En 1967, en que Charros ganó el campeonato con Memo Garibay de manager, Benjamín tuvo solo 98 veces al bat con .137 de promedio y siete carreras empujadas. Sería prácticamente  su despedida como pelotero, aunque ya como manager en 1971 con el mismo Jalisco se dio 27 veces al bat con siete hits y cuatro veces sin hit en 1972. En 1973 como manager de los Indios de Ciudad Juárez bateó 14 veces y dio cuatro hits, incluyendo un jonrón, el quinto y último en la Liga Mexicana. En total tuvo .234 de porcentaje con los cinco cuadrangulares y 54 impulsadas, así como 31 robos. Se dijo por aquel tiempo que el problema principal de Cananea al batear era cuando los pitchers le tiraban curva. Y es lo que más le tiraban al correrse la voz.
Continuará.   


















miércoles, 19 de febrero de 2014

SALVENT

SALVENT VENCIO A GIBSON Y PERRY

EN la temporada de 1957 eL gigante Alonso Perry con los Diablos Rojos del México estaba buscando su segundo título  de bateo en forma consecutiva ya que un año antes con el equipo capitalino conquistó no solo el primer campeonato ofensivo sino que había logrado la triple corona. Obviamente la mayoría  estaba a favor del primera base escarlata pero resultó que un jugador cubano, poco conocido hasta entonces estaba nariz con nariz peleando  por el mejor porcentaje. Este cubano llamado Aldo Salvent fue parte del Aguila de Veracruz  en ese 1957, la mayor parte de las veces en la segunda base, y no era muy conocido todavía  en la pelota mexicana. Había llegado un año antes con los Leones de Yucatán que lo cambiaron al Aguila al tener un promedio de bateo de .245 con cuatro jonrones, pero un año   después estaba demostrando que era mucho mejor bateador que eso.
Perry y los Diablos estuvieron hasta el último día en la pelea por el primer lugar de la Liga Mexicana y el Aguila ya estaba fuera de una oportunidad. El caso es que cuando llegó al final de la temporada, Aldo Salvent le había ganado la batalla a Perry con un promedio final de .359 contra el .352 de Alonso. En la mayoría  de los escritos beisboleros, que entonces eran profusos en los páginas deportivas de los diarios de la capital a diferencia de ahora  que todo se lo dan al Futbol, los cronistas comentaban que Perry merecía más el título de bateo de un Salvent que había conectado seis cuadrangulares, pero en el deporte no hay campeón por merecimientos, y el que tuvo el mejor average lo fue el cubano nacido en Guantánamo, provincia de Oriente,  en el año de 1929, precisamente cuando “explotó” la bolsa  de valores en Wall Street.
La mayoría catalogaron a Salvent como un jugador que no debería haber  sido el mejor bateador pero con el tiempo demostraría  a todos  que se trataba de un muy buen cañonero ya que tuvo logros que la mayoría  de los peloteros no han tenido en sus carreras.
En lo particular y en mis escritos del periódico, comenté que si bien todos estábamos a favor  de Perry en la lucha por la corona ofensiva, Salvent había ganado muy merecidamente al demostrar que era un bateador importante al superar a ese gran estrella de los Diablos Rojos. Los demás colegas hicieron trizas  a Salvent.
Fue por esos días  que Salvent me contactó  para agradecer lo que había comentado sobre su campeonato de bateo y me invitó para ser el padrino de un niño que acababa de nacer de su nuevo matrimonio con una muy guapa joven del  estado de Guanajuato. Fue primera ocasión  que fui compadre de una gente del Béisbol y más adelante al famoso gerente de los Diablos, Arnulfo Rodríguez, le pedí  que fuera el padrino  en el bautismo de uno de mis siete hijos. Tenía muy buena amistad con Arnulfo aun cuando un cronista nunca se escapa de ser criticado cuando no está de acuerdo con las operaciones de un equipo de Béisbol.
Aldo Salvent
Después del bautismo en la Iglesia, Salvent dio una gran cena en su lujoso apartamento de la colonia del Valle en que el gran Basilio “Brujo” Rosell cocinó un “tasajo brujo” para chuparse los dedos. Mi esposa Dulce María fue la madrina del hijo de Salvent que  desgraciadamente murió joven en un accidente  de carretera en Nueva York.
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Salvent había sido firmado originalmente para el profesionalismo por aquel célebre buscador Joe Cambria  que viviendo en la isla de Cuba firmó a decenas y decenas de peloteros cubanos para la organización de los Senadores de Washington. En 1952 tuvo unos juegos en la Liga Internacional de la Florida, con los equipos de Fort Lauderdale y de Cayo Hueso. Florida era difícil para un jugador de color ya que había mucho racismo y fue por eso que al jugar en La Habana el equipo de los Havana-Cubans en la Liga Internacional de la Florida, clase B, solamente tuvo en sus filas a jugadores blancos, todos antillanos,  porque sabían que al ir los jugadores negros a la jira iban a sufrir demasiadas vejaciones con las leyes de entonces en ese estado de las palmeras.
Por cierto ese equipo de los Havana-Cubans    ganó cuatro campeonatos seguidos  al tener muy buenos jugadores como el legendario pitcher Conrado Marrero y en realidad era un equipo de clase triple A en case B. En 1947 se hizo el esfuerzo de jugar una serie después del campeonato entre esos Havana-Cubans y el New York Cubans que había  ganado la Serie Mundial de las Ligas Negras en Estados Unidos y sin duda iban a ser juegos formidables, de blancos contra negros, pero el arreglo se cayó al final. Ya para 1954 los Sugar Kings habían tomado el lugar de los Havana-Cubans para entrar como equipo a la Liga Internacional de clase triple  A, a un paso de las Ligas Mayores.
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Alonso Perry
En 1958 Salvent fue cambiado a los Petroleros de Poza Rica y al paso de los años, por consejos y prácticas, el cubano que bateaba a la derecha había aumentado su poder y tuvo un  año de 20 cuadrangulares y .283 con un equipo que todavía jugaba en el Parque Jaime J. Merino de  la ciudad  petrolera.
En 1959 los Petroleros conquistaron su primer y único campeonato en su paso por la Liga Mexicana y Salvent fue uno de los mejores  bateadores con .317 y una buena cantidad de 29 cuadrangulares con 105 carreras empujadas y no había duda lo mucho que había progresado como jugador. Era un equipo con peloteros muy fuertes, de tonelaje,  como Salvent, el tercera base Camaleón García, Lotario Rodríguez. Y un equipo que tuvo como pitchers principales a los zurdos Guayubín Olivo, dominicano,  y Roberto Vargas, de Puerto Rico, los dos llegando a Ligas Mayores.
Joshua Gibson (derecha) y Satchell Paige
La temporada más recordada del “Compadre” Salvent fue la de 1960 ya que finalmente un jugador pudo romper la marca de 33 jonrones establecida en 1941 por el tremendo Joshua  Gibson al jugar con los Azules del Veracruz  de Jorge Pasquel.  Gibson dio sus 33 jonrones de aquel año en 358 veces al bat y 90 juegos, con un promedio muy alto de .374. Gibson fue sin duda el bateador más formidable en la historia de las Ligas  Negras de Estados  Unidos.
Ya en 1959, un año antes, el norteamericano Eddie Moore de los Sultanes de Monterrey estuvo a un tris de empatar el record  de Gibson ya que se quedó en 32 cuadrangulares. Pero Salvent no solo empató la marca en 1960 sino que la superó al terminar con un total de 36 batazos de vuelta entera. Fue un gran momento para la Liga Mexicana cuando Salvent llegó al jonrón  33 y el 34. Ese año tuvo Salvent 517 veces a bat y terminó con average de .315.
Fueron pues 159 veces al bat más las de Salvent en 1960 que las que tuvo Gibson en 1941 y es que en la década de los cuarenta se jugaban tres juegos a la semana, luego cuatro, de jueves a domingo, y ya en 1960 con la Liga Mexicana en el Béisbol Organizado, se jugaba de martes a domingo. Eran temporadas más largas.
Cuando Babe Ruth conectó sus 60 jonrones en 1927 eran temporadas de 154 juegos en Grandes Ligas, aunque como hubo un juego empatado, fueron 155 los que tuvo el bambino en ese gran año. Y cuando Roger Maris dio 61 jonrones era una temporada de 162 juegos, que en realidad fueron 163 para Maris ya que curiosamente también hubo un empate que tuvo que volverse a jugar.
Fue por ello que el entonces  Comisionado Ford Frick dictaminó que para que Maris fuera reconocido como nuevo rey del jonrón en un año tendría que hacerlo en sus primeros 154 juegos, que en realidad fue en el 155  por lo de un empate. Y cuando Maris terminó el decisivo 154 con el Yanquis en 1961 estaba en 59 jonrones. En los otros ocho partidos dio los números 60 y 61. Al principio le pusieron un asterisco para indicar la diferencia en los juegos  de cada uno, pero luego la quitaron. En lo particular me gustó la decisión  de Frick y no me molestaba que estuvieran los dos records, uno en temporada de 162 juegos y el otro en una de 154.
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El gran record de Salvent con 36 voladas no duró mucho tiempo ya que Ronnie Camacho dio 39 jonrones para los Pericos de Puebla en 1963 y un año después vinieron los 46 del gran Héctor  Espino. Y ya en la época de la pelota Comando llegaron los 54 jonrones de Jack Pierce que es el record  actualmente en la Liga Mexicana.
Un año después, Salvent tuvo otra muy buena temporada aunque fue cambiado al Sultanes de Monterrey donde  bateó  para ,310 con 16 batazos  de vuelta entera. Y ya con Pericos de Puebla en 1962 tuvo Salvent tuvo su último año de verano mexicano y terminó con siete años de .304 en promedio con 112 cuadrangulares.
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Salvent tuvo otros momentos con los que sueña  un  pelotero y uno de ellos cuando al jugar con los Tigres del Marianao de la Liga Cubana, uno de los últimos años de estos torneos eliminados  por el comunismo antillano, dio el hit que empujó la carrera con la que el equipo manejado por Napoleón Reyes ganó  su primer campeonato en la nueva era. Salvent estuvo en dos Series del Caribe.
Un invierno fue a jugar a la  Liga de Nicaragua que patrocinaba el Somoza que le tocaba estar en la presidencia, ya que era como una  monarquía  en que el hijo reemplazaba  al padre. Hoy Nicaragua está en el poder el  comunista Daniel Ortega y se ha mantenido al poder para tratar de igualar la marca de los  hermanos Castro.
Me contó  Salvent que una noche después de un juego varios jugadores se pusieron a jugar al poker y un americano de color que acababa de llegar ese día terminó ganando varios miles de dólares y les dijo que al día siguiente se regresaba a su casa porque en una noche ganó lo que iba a ganar en todo el invierno jugando. Y cumplió la palabra. Eso es lo que se llama retirarse a tiempo en la jugada.
Me dijo Salvent que el meior pitcher al que se enfrentó en su vida lo fue a Bob Gibson en la Liga Venezolana, cuando el luego super estrella de Ligas Mayores con Cardenales, era un gran prospecto  como joven lanzador. “Ese si que tiraba duro”.
Salvent se la pasó varios años en México  después de retirado, estando como manager en el Ingenio San Cristóbal en Veracruz y en donde descubrió a un infielder llamado “Abulón” Hernández, muy famoso después. También tuvo con su esposa una tienda deportiva por el estado de Guanajuato. Y en otros años vivió en Union City, una localidad en el estado de Nueva  York donde hay mucha comunidad cubana. Nos dijo una vez a Silverio Pérez y a mi en un tarde en las carreras de caballos que el pitcher Ron Guidry “le construyó su casa” ya que apostando a los juegos de Ligas Mayores siempre puso su dinero en Guidry cuando lanzaba por Yanquis y ese año el zurdo ganó 25 juegos: “Guidry me hizo mi casa”.

Fue precisamente en Union City donde hace algunos años falleció  y el que me informó  de la mala noticia fue el llamado “hombre tigre”, Arturo Cordero, tras un juego nocturno en el Foro Sol. Ello se debió por un problema de cáncer en la próstata. Fue un gran amigo y un gran bateador  que posiblemente su problema es que no tenía  una posición definida y le hubiera quedado muy bien la época  del Bateador Designado. Era una persona de voz potente y con buena educación y conocimientos. El querido compadre jonronero.