Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

sábado, 29 de marzo de 2014

Yasiel Puig

AL ESTILO TY COBB Y TED WILLIAMS

YASIEL  PUIG
SOLO CONTRA EL MUNDO

DESPUES de asombrar al mundo de Béisbol durante varios meses al convertirse en la sensación de la temporada 2013 en Ligas Mayores, de repente todo cambió y lo que le festejaban antes se ha convertido en reproches.  Tal parece que ha pasado a ser en muy poco tiempo en el enemigo público  número uno del Béisbol y ha recibido críticas de los cronistas, de su manager y hasta de sus compañeros.

Yasiel Puig
Solo falta saber ahora que comienza la nueva temporada de Ligas Mayores, cuál va a ser la actitud que van a tomar los aficionados de Los Angeles que lo convirtieron en su gran héroe en la pasada campaña. Pero por lo que se ha visto desde el pasado mes de septiembre tal parece que en cada deporte  se necesita tener a alguien para estar atacando continuamente y al faltar Alex Rodríguez que por lo menos va a estar fuera de circulación  por un año, Yasiel Puig está en la mira.
Tal parece que Puig va a tomar el lugar de Alex y ser el blanco principal.
Durante los dos primeros juegos de la temporada celebrados en Australia, Puig bateó  tres hits en el segundo partido y realizó una buena jugada defensiva, aunque no faltaron dos jugadas malas corriendo las bases que ya le ha ganado el `título de “Caballo Loco”.

Mike Brito 
Puig puede hacernos recordar a Darell Brinkley, quien fue un formidable bateador en  nuestro Beisbol pero que corriendo las bases parecía nunca encontar la brújula, teniendo malos corridos famosos como aquel con Culiacán en una Serie del Caribe celebrada en Hermosillo.
A pesar de los tres hits, la prensa y los Dodgers se fueron sobre Puig y hasta Adrián  González se metió en el acto pata terminar con una fuerte pelea verbal en el vestidor al terminar el encuentro.
PUIG


El manager Don Mattigly se molestó cuando después de poncharse en la última vez al bat dejó el juego por un supuesto dolor en la espalda. Llegó a decir Mattingly al regreso a Los Angeles que nunca sabe si en realidad Puig está lastimado o no. En pocas palabras no le creen cuando dice que algo le duele, mientras otros jugadores que ganan muchos millones de dólares más que él como el pitcher Josh Beckett, una auténtica vergüenza, y el jardinero  Matt Kemp se la pasan lesionados y nadie los critica.
Con tanta mala publicidad como la que ha tenido Puig es obvio que si no comienza bateando como en los primeros meses del año pasado, los aficionados también van a estar sobre él, pensando en la multa que le pusieron cuando corrió a alta velocidad su coche Maserati en Florida o porque no hace los tiros a dónde está el jugador del corte.


Brito y Valenzuela

Su descubridor, el famoso buscador Mike Brito, dijo que Puig tiene que madurar para no meterse en tantos problemas: “Le he advertido que como se hizo famoso tan pronto están  esperando que tenga problemas para atacarlo. Eso siempre pasa, tirarle al que está muy arriba. El problema es que tiene mucho guardado por haber sido maltratado y ahora que puede hacer muchas cosas se ha pasado de la raya en ocasiones. Es un buen muchacho, pero tiene que cuidar sus acciones, portarse como un verdadero profesional porque si no lo van a atacar sin piedad.”
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Cuando en el pasado mes de septiembre Puig no pudo mantener la gran campaña  bateadora  que había tenido desde que lo llamaron de las sucursales, comenzaron a escucharse que los pitchers ya le habían  encontrado sus puntos flacos. Sin embargo tuvo una gran serie en el primer play off que ganaron los Dodgers a los Bravos, pero luego se vio mal, bateando y tirando, en la derrota ante los Cardenales en que hasta el pitcher estelar Kershaw fue apaleado en el juego final.
En los entrenamientos de este año, Puig estuvo muy mal bateando y ha aumentado la  idea de que no podrá batear como lo hizo ahora  en su segundo año. Usted ha escuchado bastante de la jetatura del segundo año. Unos analistas dicen que Puig no le batea a los pitcheos adentro pero en lo particular he visto qu Puig tiene más problemas con el buen slider, con el duro slider. Pero cualquier bateador va a tener problemas con los buenos pitcheos  adentro y con un slider muy bueno. Esa es la guerra del bateador y del pitcher, ya que el lanzador no va a poder hacer  todos los lanzamientos perfectos en un partido  y es cuando el bateador debe aprovechar.



Mike   Brito tiene la seguridad que Puig va a superar el problema del segundo año: “Estoy convencido que Puig no ha desarrollado todavía  lo total de bateador que tiene. No hay que olvidar que cuando lo firmamos, Puig llevaba un buen tiempo sin jugar en torneos cubanos ya que el béisbol antillano lo suspendió de su liga al saber que deseaba escapar para hacerse profesional. Lo que hizo hace un año es ciertamente sorpresivo ya que a pesar de tanta inactividad estuvo listo para batearle muy bien a los  pitchers de las Grandes Ligas. Este año debe ser más difícil pero también él puede mejorar  como bateador y hay instructores de bateo para tratar de corregir los malos swings. Lo que estoy seguro es que tiene mucha habilidad en todas las facetas del juego y son de esos jugadores de las cinco herramientas. Va a mejorar dando más jonrones porque tiene la fuerza y ahora que no tuvo buen promedio en los juegos de preparación, le vimos realizar excelentes atrapadas y mostrar ese gran brazo que tiene, El que se vaya a equivocar en determinados momentos, es algo natural en  el juego.”
El problema para Puig es que ha llegado  el momento en que no le pasan por alto cualquier equivocación mental que haga en el terreno de juego y los diarios hablan de que las excentricidades de Puig molestan a muchos jugadores del equipo y al manager.
En el primer juego en Australia se fue de 5-0 con tres ponches y nuevamente los periodistas   comentaron que ya no es la misma sensación, pero luego dio tres imparables al día siguiente que curiosamente terminó siendo el día de los regaños por las dos corridas malas que hizo.
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Fue ya en septiembre del 2013 cuando el gran entusiasmo por Puig comenzó a decaer ya que en ese último mes de la campaña su muy alto porcentaje de bateo bajó hasta terminar en solo .319. Se comenzaron a publicar las marfiladas que hacía el joven cuando corría las bases o tirando a la base equivocada. De repente se acababa la luna de miel y actualmente no son pocos los que piensan que tenga dificultad para mantener el paso de los primeros meses de triunfo.

Ty Cobb
Si las cosas siguen igual, con sus compañeros y manager en contra además de la prensa y posiblemente los aficionados, Puig tendría que tatar de ser estrella al estilo de aquellos grandes bateadores Ty Cobb y Ted Williams, ni más ni menos los que tienen los más  altos averages en sus carreras de gran carpa. Cobb el número uno  de la historia con .366, y Ted Williams con .344, con los dos teniendo serios problemas en sus carreras.
Cobb es posiblemente el jugador que más han odiado no solamente los contrarios sino los miembros del mismo equipo. Recuerdo que una vez en la redacción de La Afición, diario en el que trabajé 44 años, y el famoso fundador y director Fray Nano, Alejandro Aguilar Reyes me llamó para que atendiera con una entrevista a un exjugador de hacía mucho tiempo, el jardinero Sam Crawford que fue compañero varios años de Ty Cobb con los Tigres de Detroit y que conserva en nuestros tiempos el record de ser el que más triples ha conectado en las Ligas Mayores y además también fue elegido para el Salón de la Fama. Había venido de paseo a México y le habían hablado del diario deportivo y su famoso director.


Me puse muy contento ya que entonces era un joven tratando de conocer a gente famosa en el Béisbol y Crawford fue un estrella de las Grandes Ligas. Fue primera vez que entrevisté a un inmortal de Cooperstown. Cuando toqué el tema de Ty Cobb me dijo que fue el gran bateador de porcentaje en toda la historia pero que no tenía un solo amigo ya que su carácter era muy difícil.. “Ninguno de nosotros queríamos hablar con Ty. En lo particular éramos amigos al principio pero por poco tiempo.  El no era un buen fildeador y yo si. Siempre estaba lleno de celos con todo el que jugaba bien ya que quería ser el único. Ty Cobb tenía a los diablos corriendo detrás de él. Cuando perdió el campeonato de bateo con Nap Lajoie varios jugadores del Tigres le mandamos telegramas de felicitación al segunda base de los Indios de Cleveland porque estábamos contentos al ver que Cobb había perdido la corona.”
Cobb y Descalzo Jackson, derecha
Las películas que se hicieron después demuestran como Cobb llevó una vida solitaria porque no tenía  amigos. Tal parece que desde el incidente en que  su madre mató de un balazo a su esposo, el papá de Ty, al confundirlo con un ladrón que entraba por la ventana del primer piso, lo hizo ser una persona alejada de todos y con una furia tremenda. Su papá estaba seguro que la esposa lo engañaba y por eso entró por la ventana para sorprenderla con su amante, pero se encontró con un balazo que lo privó de la vida Después de varios juicios su mamá fue puesta en libertad.
En la película sobre su vida en que el gran actor británico Tommy Lee Jones interpretó a Cobb, se ve como todos eran sus enemigos. A los contrarios se les barría  en forma criminal  para lesionarlos y los libros sobre su vida nos dicen que le gustaba afilarse sus spikes para hacer aun más daño cuando se barría. Eso le sucedió también a Al Pinkston cuando llegó a la Liga Mexicana en 1959  y aunque ganó cuatro títulos de bateo seguidos para imponer marca muchos lo recuerdan aun más por sus barridas asesinas que provocaron muchos pleitos. Sobre todo de los infielders contrarios.
Ruth y Cobb
Cobb no solamente terminó su carrera con 13 campeonatos de bateo y con el mejor porcentaje, sino que ha sido el pelotero que se retiró  con más dinero y se puede decir que fue millonario hasta morir ya que desde joven invirtió dinero en la Coca Cola que estaba tomando mucho empuje en Estados Unidos y en el resto del mundo, por ese lado ganó mucho dinero. Igualmente invirtió en General Motors y cuando murió se estimó que tenía 11 millones de dólares en en el banco.
En esa película se nota lo duro que Cobb trataba ya de retirado a las personas y su problema de diabetes que no lo dejaba en paz. Mientras a Babe Ruth lo quería casi todo el mundo, Cobb era odiado por la mayoría, aunque siempre reconocido como el mejor bateador de porcentaje. No debe haber sido muy bueno a la defensiva ya que tuvo hasta 271 errores en su carrera y vivió temporadas de jardinero  central de hasta 22 errores. En su carrera de 24 años dio solo 117 jonrones, siendo su cifra más  alta la de 12 en dos de las temporadas, Jugó 22 años  con Detroit y dos con Atléticos de Fiadelfia. Fue seis años manager de los Tigres de Detroit y tuvo record de 479 juegos ganados y 444 perdidos, siendo lo mejor un segundo lugar.
Babe Ruth
Tres veces bateó sobre los .400, siendo su mejor promedio el de .420 en 1911. En su última temporada todavía bateó .323 y por eso decidió retirarse, con el total de 4191 hits que fue un marca mejorada por Pete Rose muchos años después. Estuvo en tres Series Mundiales para batear .262 con cero cuadrangulares.         

En otra película muy famosa, esta de ficción llamada “Campo de los Sueños”, se muestra nuevamente el odio que le tenían a Ty Cobb cuando el “Descalzo” Jackson regresa del otro mundo para jugar en un campo en que un granjero, Kevin Costner, quita  parte del sembradío para construir un campo de Béisbol, al que van a jugar el “Descalzo” Jackson y otros jugadores de Ligas Mayores en un momento dado, Jackson le dice a Kevin Costner: “No invitamos a Ty Cobb porque no le cae bien a nadie.”
Es una película muy bien hecha aunque sea totalmente de ficción, en que desgraciadamente cometen el gran error de poner al “Descalzo” Jackson de bateador derecho cuando realmente fue zurdo, Jackson estaba en la categoría de Cobb y Babe Ruth como gran bateador con los Medias Blancas de Chicago pero fue uno de los ocho jugadores suspendidos para siempre cuando perdieron  la Serie Mundial de 1919 tras tener un acuerdo con apostadores.
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Por la década de los cincuenta, Angel Fernández había resucitado a la revista Hit y era el director, le hizo una muy buena entrevista a Ty Cobb cuando vino de paseo a México. Sus ingresos como accionista de a Coca Cola fueron inmensos. En esa entrevista, Cobb habló muy bien de Babe Ruth: “Era el único que podía  combinar fuerza y average en sus swings.”
Cobb tuvo infinidad de pleitos en su carrera, incluyendo uno subiendo a las  gradas para golpear a un aficionado que lo estaba molestado con insultos. Luego se supo que ese aficionado le faltaba una mano y le faltaban tres dedos de la otra mano por un accidente de trabajo.
En total se robó 897 bases, 96 en una temporada, records que fueron mejorados con el tiempo.
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Ted  Williams

Ted Williams también tuvo una vida turbulenta en que peleó contra los aficionados de Boston y contra los cronistas de esa ciudad, pero a diferencia de Ty Cobb, era muy estimado por sus compañeros y admirado por los jugadores de los equipos  contrarios.
La lucha entre Williams y un cronista de Boston fue tan dura que todos los días  escribía  algo contra el bateador, indicando a cada rato lo mal que bateaba en los juegos decisivos, poniendo como principal referencia los juegos de la Serie Mundial de 1946, la única en que estuvo y solo produjo una carrera, el juego extra  de play off  por la corona de la Liga Americana de 1948 que ganó Indios, los dos juegos finales de la temporada de 1949 cuando Medias Rojas perdió los dos partidos y Yanquis ganó el campeonato.
En el libro “Verano de 1949” el gran escritor Dave Habelstream recuerda que un día  no pudo ir al periódico porque había estado tomando y el cronista Efrat le dijo a un compañero que hiciera la columna por él. Cuando le preguntó  qué tema deseaba que escribiera, contestó: “Di lo que quieras contra Ted Williams.”

Williams y DiMaggio
La mala prensa y su mal fildeo hizo que los aficionados de las gradas por el lado izquierdo se metieran fuerte con él varias ocasiones y una tarde al salir del campo se volvió hacia los aficionados de ese lugar y escupió. Otra vez después de conectar de jonrón miró hacia el palco de prensa y también lanzó un escupitin al aire.
Ted Williams prefería estar en jira en donde  no lo molestaban tanto y tuvo buenas amistades entre los entonces muy famosos cronistas beisboleros de Nueva York. Ya para el final de su carrera los cronistas ya   no lo trataban tan mal, era una nueva etapa de escritores, y los aficionados comenzaron a darle las ovaciones que merecía un bateador de .344 de por vida. Ya de retirado era aclamado cada vez que volvía al Parque Fenway de Boston a un evento especial y al final todos se le  entregaron y  los que nunca lo habían visto jugar, sabían leer los  números que dejó. En 19 años, perdió tres temporadas y fracción como piloto en la segunda guerra y en la de Corea, dio 521  jonrones y en 1960 promedió para .316, aunque un año antes había  bajado a .254.
Williams y DiMaggio fueron los grandes de ese tiempo y aunque el primero dejó mejores números ofensivos, era DiMaggio el que llevaba a los Yanquis a la Serie Mundial casi año por año. Y eso es lo que molestaba a los aficionados de Boston y sus cronistas.

Cuando lo llamaron de regreso a la aviación  durante la guerra de Corea habló muy mal de los congresistas, mientras Jerry Coleman, segunda base del Yanquis que también fue llamado, dijo que comprendía que los volvieran a buscar ya que se tardan dos años para convertir a un piloto en uno de combate y los que ya lo han sido con dos meses de entrenamiento están listos para ir a las peligrosas misiones. Fue en la guerra de Corea donde el avión de Ted Williams, ya aviones de propulsión a chorro y no de hélices como en la gran guerra, fue alcanzado en una de las misiones, pero pudo aterrizar a salvo en su base.
Ya de retirado, en 1966, Alejo Peralta lo convenció para que viniera varios días y ser instructor de bateo en su equipo Tigres en la Liga Mexicana cuando estaba Ricardo Garza de manager, Y durante esos días tuve un gran momento en mi carrera de cronista cuando antes de un partido se encontraron por el lado de la caseta de la primera base, pero en el terreno de juego, el gran Ted Williams con el también formidable Beto Avila que ese año manejó al Pericos de Puebla y que iban a jugar esa noche en el estadio capitalino.
Después de darse un abrazo le preguntó Ted Wlliams a Beto Avila que era lo más importante para batear bien. Beto le contestó que estar siempre listo para tratar de localizar el lanzamiento. Pero Williams le dijo: ”Lo más importante es esperar el lanzamiento que tu manejas mejor.”
Jorge Pasquel con Mickey Owen y Gardella
Naturalmente Ted Wlliams convirtió en un arte el bateo, aunque solo una vez pudo llevar a su equipo a la Serie  Mundial.
Al estilo de Jorge Pasquel con Babe Ruth en 1946, Alejo Peralta invitó a Williams a dar una exhibición de bateo antes de un juego determinado. Ted Williams, a solo seis años de su retiro, aceptó y dio varios batazos sobre la barda derecha, Pero esta vez no hubo el lleno completo y el gran deseo de 1946 para ver a Babe Ruth hacer un swing. Dicen que las segundas partes  no son buenas.
Precisamente cuando Beto Avila ganó su inolvidable campeonato de bateo en 1954 que nos puso felices a todos los aficionados mexicanos, tuvo que vencer al final a Ted Williams, quien aunque bateó .345 contra el  .341 del veracruzano no alcanzó  tener las veces  al bat que se exigían y no pudo ser el monarca ofensivo de 1954. Al poco tiempo  por tantas bases  por bolas que le daban a Ted Williams, quien como le dijo a Beto “había  que esperar el pitcheo apropiado”, decidieron que se calificara para batear tomando en cuenta las apariciones en el home y no las veces al bat.
Ted Williams siempre estuvo muy amable en sus días en México y tuve varias oportunidades de platicar con él y me llego a decir que Joe DiMaggio era el jugador más completo que había visto en el Béisbol y como bateador casi nunca se ponchaba. Los dos se admiraban y Ted Williams, aunque luchó contra viento y marea en su carrera, nunca tuvo la ira en su mente como Ty Cobb. Luego manejó un rato en Ligas Mayores, tres años al Senadores de Washington  y uno al  Rangers de Texas, con record de 273 juegos ganados y 364 perdidos. El mexicano Aurelio Rodríguez jugó un año para él con Senadores y tuvo un muy buen año de 19 jonrones, su cifra más alta en su largo paso por las Ligas Mayores.

Williams con Joe y Dominic DiMaggio

Ted Williams es el último bateador que ha podido terminar con un average de .400 en la gran carpa y lo hizo en 1941, el mismo año que  DiMaggio dio de hit en 56 juegos seguidos, al terminar con .406. Faltando un doble juego para terminar el calendario el último día, un domingo, el manager de Boston, Joe Cronin, le dijo que si quería no jugara y terminaría  exactamente en .400, pero dijo que si lo iba a lograr, sería jugando. Y en ese último día, en el doble juego, Ted Williams bateó seis hits y terminó todavía con el average más alto, .406.
El 29 de septiembre de 1941 en Filadelfia, Ted Williams estuvo de cuarto bat en el primer juego de la doble jornada y bateó de 5-4 para subir su average a .404. Entre los hits el jonrón 37 del año. Boston perdía 11-10 pero anotó  dos carreras en el noveno para ganar 12-11, comenzando Williams el rally al embasarse en un error del segunda base.
En el segundo partido los Atléticos ganaron 7-1, pero Ted Williams, como cuarto en  el orden otra vez, dio dos hits en tres veces, uno de sus imparables el doblete 32 del año, terminando la campaña con average de .406. Boston quedó  en segundo lugar pero a 17 juegos del campeón  Yanquis en ese 1941.
Su lento fildeo no se notaba tanto en el parque Fenway al jugar el jardín izquierdo donde el monstruo verde está tan cerca, pero aun así los aficionados se metían mucho con él. Después de recibir los primeros abucheos, Williams decidió nunca más agradecer los aplausos  tocándose la gorra. Ya en 1960 estaba decidido a retirarse y cuando faltaban solo unos cuantos juegos para terminar la campaña y dio su jonrón 521 en Boston, por el righ-centro, le dijo al manager que ya no iba a jugar la serie final en Nueva York para poder despedirse  bateando un jonrón. El gran DiMaggio, su gran amigo, se despidió con un doble en la Serie Mundial de 1951 que Yanquis ganó a Gigantes. La diversión principal de Williams era la pesca y cuando no había  temporada se le encontraba en algún río o  en el mar buscando un nuevo pescado. Era su gran hobbie.
Aun al fallecer hubo una gran controversia  en su familia ya que el hijo deseaba enterrarlo en esas compañías en que mantiene el cadáver en hielo y su hija deseaba que recibiera  sepultura cristiana. Lo último que se supo es que está  enterrado en hielo como lo pidió también el muy  famoso Walt Disney del que hace poco hicieron una película sobre su vida. La idea es que algún día encuentren algo para revivirlos y así lo pidió Ted Williams según su hijo.
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Mike Brito
Yasiel Puig apenas está comenzando su carrera en Ligas Mayores y no se trata de compararlo con Ty Cobb  ni con Ted Williams, aunque estos dos genios del bateo tuvieron  que luchar contra el mundo para salir adelante.

Y en eso Puig si se está pareciendo a ellos: solos contra el mundo. 

miércoles, 26 de marzo de 2014

CANANEA 11


El Libro de Cananea


EL SUPER MANAGER
CANANEA REYES
Capítulo 11

LA gran rivalidad entre  Angel Vázquez con los Diablos Rojos y Chara Mansur de los Cafeteros de Córdoba comenzó y explotó en 1973, el segundo año del equipo veracruzano en el retorno a Liga Mexicana. El año de 1972 ganaron el campeonato en una gran sorpresa ya que era equipo de expansión y una de las grandes contrataciones logradas por Chara y sus hijos Roberto y José Antonio fue la del pitcher dominicano Silvano Quezada. No hay duda que fue clave al ganar la corona y cuando  pensaban en contratarlo otra vez para 1973 logró Angel Vázquez con los Piratas de Pittsburgh,  equipo de Ligas Mayores a los que pertenecía Silvano, obtener  su contrato para los Diablos.
Cananea Reyes
El anuncio de Silvano para los Rojos armó un escándalo en Córdoba ya que pensaban tenían el derecho de tenerlo otra vez. Recuerdo que la siguiente convención en invierno de 1972, fue en Culiacán, Sinaloa, y allí los Cafeteros protestaron porque los Diablos les habían quitado el contrato de Quezada. A raíz de esa pugna por Quezada la Liga Mexicana iba a terminar poniendo una reglamentación que todo  jugador importado que había jugado con un equipo de la liga  no podría jugar con otro a menos que el tim anterior lo diera de baja.
En 1971 había lanzado Quezada algunos juegos con el Charleston, la principal sucursal de los Piratas en clase triple A, estando lesionado, pero con los Cafeteros de 1972 se recuperó totalmente y tuvo una gran temporada de 21 juegos ganados y 11 perdidos con 3.31 y siguiendo ganando en la  serie final.
Se armó un tremendo lío por el caso de Silvano, quien deseaba volver a jugar con los Cafeteros aunque su contrato  fue comprado en 10,000 dólares por los Diablos. Al final de los días de protestas y más enconos, la Liga Mexicana, con el Ingeniero Alejo Peralta actuando como Alto Comisionado, decidió que Silvano pudiera jugar en la Liga Mexicana pero con otro equipo que no fuera ni los Diablos ni los Cafeteros, siendo el ganón por el fallo los Alijadores de Tampico, con su propietario Cono Canavati pagándole  al Diabllos los 10,000 dólares que había pagado por Quezada.
Chara Mansur

El caso es que Silvano tuvo una super temporada con los jaibos de 22 ganados y dos perdidos con 1.98 en efectividad, siendo el lanzador campeón en ganados y perdidos. Sin embargo la presidencia de la Liga Mexicana había decidido que al terminar ese año, Silvano Quezada iba a ser suspendido para siempre de nuestro circuito.
En lo particular pienso que este castigo fue la peor decisión que ha tenido la Liga Mexicana en toda su historia. Quezada todavía jugó hasta 1976 en Ligas Menores americanas antes de retirarse del Beisbol Organizado y en Estados Unidos siempre perteneció a los Piratas, aunque no le dieron nunca oportunidad ni de asomar la nariz en las Ligas Mayores.

Silvano Quezada
Después de aquellos dos años formidables de 1972 con el Córdoba y 1973 con Alijadores no me cabe la menor duda que Quezada  hubiera podido estar en las Grandes Ligas en la actualidad. Pero entonces eran menos equipos  en la gran carpa y menos peloteros de habla hispana eran contratados. Actualmente sigue viviendo en República Dominicana y tiene 75 años de edad. Fue 1973 su último año en Liga Mexicana antes de la absurda suspensión vitalicia en nuestro circuito.
La pugna por Silvano Quezada hizo que la rivalidad entre Cafeteros de Córdoba y Diablos llegara hasta los límites más altos imaginables y por ese tiempo, la rivalidad entre esos dos equipos fue mayor a la de Tigres contra Rojos que eran los tims de la capital.
A raíz de aquel incidente los Diablos sufrían cada vez que viajaban a Córdoba ya que se encontraban con un público hostil.
Al poco tiempo fue Cananea Reyes el que le puso más gasolina a la gran hoguera al bautizar al Beisborama de Córdoba como el “Canibal Park” por la dureza que los aficionados trataban a los Diablos. Era un odio total.
Es curioso que Cananea Reyes fue primero un gran amigo de Angel Vázquez y después  aun mejor amigo de Roberto Mansur al trabajar para los dos famosos directivos con la misma franela de los Diablos Rojos.
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Sergio Robles
Una tarde llegaba temprano como siempre al Parque del Seguro Social antes de un juego y me  sorprendí al encontrar en la parte de afuera de la entrada a dos jugadores muy famosos de la pelota mexicana, el cátcher Sergio Robles y el tercera base Celerino Sánchez. Estamos en 1974 así que Celerino había estado dos años con los Yanquis de Nueva York, en 1972 y 73, mientras Robles había tenido sus juegos con los Dodgers de Los Angeles y los Orioles de Baltimore, pero al ver que esos dos equipos ya los tenían en sus planes y los pensaban jugar en Ligas Menores, decidieron volver a la Liga Mexicana. Sin embargo se habían ido sin ningún trato, sin ningún   permiso ni aviso, y tanto Diablos tuvo que negociar con los Orioles para quedarse con Kalimán Robles mientras los felinos tuvieron que devolver bastante de los 30,000 dólares que Yanquis les habían dado por Celerino dos años antes.
Para un Diablos incompleto en aquel 1974 la llegada de un señorón del catcheo como Sergio Robles fue una gran ayuda y ya Cananea Reyes podía ver más claro. Con la llegada de Robles el joven receptor Arturo Orozco había perdido su titularidad como cátcher escarlata y al poco rato fue cambiado al Petroleros de  Poza Rica. Nunca olvidaré la noche en que se despidió  de los Diablos en el Parque del Seguro conectando un cuadrangular. Me hizo recordar a aquella noche unos antes cuando “Pasitos” Echeverría, en su última actuación ´ con los Tigres ya que había  sido cambiado también al Petroleros de Poza Rica, dio un jonrón en la última entrada para hacer ganar a los felinos. Nunca he visto una despedida de equipo como aquella de “Pasitos”, o la de Orozco en 1974 con los Diablos.
En la temporada de 1972, la primera con Angel Vázquez al frente de los Rojos, Arturo Orozco dio dos jonrones en una misma entrada para entrar al libro de records con otros jugadores que lo han logrado. Del Diablos Rojos también lo han hecho Miguel Becerril Fernández y el boricua Samarito Vega.

Celerino Sánchez
Orozco era un pelotero berrinchudo, difícil de manejar, pero prometía  bastante por el poder que estaba demostrando de vez en cuando. Dio 95 cuadrangulares en 15 años de Liga Mexicana y en su mejor año en este renglón dio 22 con los Osos de Toluca en 1980, el año de la huelga. De allí terminó sus dos últimos años con Tabasco donde entonces era tan difícil volarse la barda, y su porcentaje global fue de .243.
Fue durante esa campaña de 1974 cuando Sergio Robles aumentó su leyenda como gran receptor defensivo al brincar del terreno hasta las mallas de faul que había en el Parque del Seguro Social y atrapar la pelota casi acostado en la misma malla. Varias otras veces intentó esa jugada que fue la marca registrada de la casa Kalimán. Así como los toreros llegan a inventar un nuevo pase, ya sea con la capa o con la muleta, Robles fue el precursor de esas jugadas en que el receptor se lanzaba sobre la malla que era como una gran hamaca al ir en curva hasta el techo de las gradas principales.
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Cananea Reyes se mostró contento con las nuevas adquisiciones de los Diablos ya que al enviar a Arturo Orozco al Poza Rica los Diablos obtuvieron al cañonero de color americano Roy Foster que unos días antes había conectado hasta tres jonrones en un partido. El jardinero Foster le daría mucha fuerza al orden al bat escarlata, sobre todo porque el zurdo Joe Stanton tardó un buen tiempo en conectar apenas su primer jonrón con  la franela.

Espinosa, Vega y Abulón 
El bateo mexicano fue consistente y allí estuvieron bateando sobre los .300 el antesalista Abelardo Vega, el gran Diablo Montoya que había vuelto a brillar intensamente, el mismo Sergio Robles, el utility Trinidad Aguirre, y Miguelito Suárez que fue por varios años un bateador de gran consistencia.
Los mejores brazos que llegó a tener Cananea en esa campaña lo fueron el zurdo Alfredo Ortiz y el derecho Enrique Romo. Stanton  mejoró en su porcentaje y logró  terminar en .297 mientras el infield era formidable a la defensiva con Vega en la tercera, Antonio Villaescusa en el short y Abulón Hernández en la segunda base.
Un equipo que estuvo metido en la pelea por el campeonato y terminó de líder en la División  Sureste con record de 75-61.


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En el mes de mayo de 1974 el primer año de Cananea Reyes como manager de los Diablos Rojos, hubo un gran juego de 1-0 en que le ganaron a los Pericos de Puebla con pitcheo de Alejo Ahumada y cuadrangular del Diablo Montoya para la única carrera del gran partido. En ese mes de junio hubo varias noticias, como la de que los Leones de Yucatán contrataron al famoso Orlando Cepeda que había sido un gran bateador en Ligas Mayores, sobre todo con los Gigantes, pero después de 28 juegos solamente bateó .213 con cuatro jonrones y mejor renunció al no poder hacer el trabajo.



Plinio Escalante, actualmente presidente de la Liga Mexicana y entonces con Leones de Yucatán, recuerda que Cepeda intentó  ponerse en forma y batear bien, pero posiblemente su desilusión porque había salido de la gran carpa fue demasiado para él. Pero al anunciarse su contratación y los primeros juegos, fue noticia importante en las páginas deportivas.
Cepeda tuvo en ese 1974 su último contacto en Grandes Ligas y al jugar con Reales de Kansas City solo bateó .215 en 33 juegos con un solo jonrón antes de venir a Yucatán. Todavía en 1973 había tenido un buen año como el primer bateador designado en la historia de los Medias Rojas de Boston al dar 20 jonrones con .289. 

Actualmente vive en Puerto Rico y tiene 75 años de edad. Ya de retirado tuvo problemas con la justicia al ser sorprendido cuando junto a aquel Herminio Cortés que jugó varias temporadas en la Liga Mexicana recogían paquetes en el aeropuerto de San Juan llenos de estupefacientes. Pasó un tiempo detenido y luego fue coach de bateo un tiempo en  la gran carpa.
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Por su parte en el mes de junio los Cafeteros de Córdoba de Chara Mansur anunciaron las importantes contrataciones del pitcher zurdo boricua Juan Pizarro y del jardinero venezolano Vitico Davalillo, los dos con temporadas en las Ligas Mayores. Sin embargo y a pesar de las grandes contrataciones los Cafeteros se alejaban de los Diablos que ocupaban  el primer lugar y Cananea estaba demostrando que ciertamente era una manager mágico. Por esos días los Cafeteros 
Juan Pizarro

cesaron  su manager Mario “Toche” Peláez, que había ganado el campeonato con ese club en 1972, para poner en su lugar al coach Alberto Joachín.
Ya a fines de junio, Cananea tuvo un incidente muy curioso ya que al jugar Diablos en Chihuahua le protestó una decisión al ampáyer Valentín  Gómez quien terminó tirándole golpes al manager escarlata. Naturalmente Valentín Gómez fue suspendido por la presidencia de la Liga Mexicana.

Ya al comenzar el mes de julio, el día ocho para ser más exactos, Abelardo Vega que estaba teniendo una gran temporada en la tercera base de los Diablos vivió una gran jornada de cinco hits en  cinco veces al bat para que los Diablos apalearan al Alijadores de Tampico por 14-1.
Ese mismo día los Tigres anunciaron haber vendido el contrato de Celerino Sánchez, que había regresado de jugar dos años con los Yanquis de Nueva York en las Grandes Ligas  a los Cafeteros de Córdoba. Con sus grandes contrataciones como Rico Carty, Davalillo, Juan Pizarro, ahora Celerino, no hay duda que Chara

Celerino Sánchez
Mansur nos estaba recordando a Jorge Pasquel cuando en los años cuarenta  nos trajo a la Liga Mexicana muchos jugadores de las Grandes Ligas en la famosa guerra beisbolera.
El 20 de julio otra gran serie contra Córdoba en el parque del Seguro ante gran asistencia y mucha pasión, ganando Diablos el primero de la serie 3-2 con hiit de Miguel Suárez decidiendo en la novena. División de honores el domingo con dos jonrones de Córdoba, de Rico Carty y de Davalillo, y dos de los Rojos por Roy Foster y Joe Stanton.
El primero de agosto los Diablos amarraron  el primer lugar de la División Sureste con una doble victoria sobre los Leones de Yucatán, por 8-0 con Ahumada en la lomita y 8-3 con Enrique Romo tirando.
Cananea había salido adelante en su primer año como manager de los Diablos al calificar para los play offs como primero de su grupo, enfrentándose al Puebla en el primer play off con Charros de Jalisco, el de mejor record en la temporada, luchando frente a los Cafeteros de Córdoba que terminaron en segundo lugar a siete juegos y medio de los Diablos.
Pericos era un fuerte equipo pero los Diablos ganaron el primer play off aunque no llegó  la serie esperada contra Cafeteros de Córdoba ya que los Charros de Jalisco barrieron al equipo de la ciudad de los 30 caballeros en cuatro juegos seguidos. Los Diablos tuvieron que ir a seis juegos para ganar una dura serie contra los Pericos manejados todavía por Tony Castaño, el legendario timonel cubano lleno de historias y sagaz como un zorro.
Llegó entonces la segunda serie por la corona del sur entre Charros y Diablos, una serie de pronóstico reservado ya que Jalisco  había tenido mejor record que los Rojos.
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LAS series de post temporada entre Diablos Rojos y Puebla, ya fueran Pericos o Angeles  después, fueron espectaulares, muy peleadas, y en 1974 el primer play off para Cananea Reyes como manager del México fue precisamente contra el equipo de la Angelópolis que eran los Pericos con Tony  Castaño que estaba en su penúltimo año al frente de los verdes a los que había llevado a la corona en 1963.


La serie comenzó en el Parque del Seguro y los Pericos se vieron de primera al ganar 7-0 con brillante pítcheo de Aurelio Monteagudo  en la lomita y perdiendo el zurdo Alfredo Ortiz, pero los Rojos emparejaron la serie  al día siguiente con Enrique Romo lanzando por 7-2 así como jonrón de Abelardo Vega y dos hits del panameño Adolfo Phillips. Por ese tiempo existía la costumbre que la porra de los Diablos organizaba una colecta entre sus aficionados llevando la guapota Chabelita Rodríguez un casco que le prestaban para la ocasión. Se juntaron mil  pesos para Abelardo Vega por su cuadrangular y al paso de los años esa costumbre pasó a la historia, pero mientras duró fue muy agradable y llena de entusiasmo y admiración a los jugadores del club. El que daba un jonrón por los Diablos sacaban para la cena y mucho más.
Con la serie empatada viajaron a  Puebla donde los Pericos habían estrenado nuevo parque en 1973, dejando atrás al Estadio Olímpico Ignacio Zaragoza, incómdo pero que dejó muchos gratos recuerdos, donde se revivió el Beisbol profesional en la muy bonita ciudad. Ahora el parque, muy beisbolero, se llamaba el de los Hermanos Serdán.
Ya jugando en Puebla los Diablos ganaron el tercero 8-2 con dos carreras empujadas por Roy Foster y dos más por Abulón Hernández.

Diablo Montoya
Para  el cuarto luego los  Pericos contaron otra vez con su as Aurelio Monteagudo pero esta vez fue un juego de muchos palos en que los Diablos terminan ganando 11-9 con  relevo de Aurelio López anotándose el triunfo y con una ofensiva que incluyó jonrones del Diablo Montoya, Adolfo Phillips y Joe Stanton.
El panameño Phillips no dio tantos jonrones como se esperaban de él y se ponchaba más de la cuenta, pero cuando encontraba un lanzamiento del pitcher enemigo sus jonrones eran simplemente panorámicos. Levantaba mucho la pelota y la ponía hasta   que caía  en algún lugar  detrás de la barda.
En la novena entrada los Pericos estuvieron cerca del empate al poner dos en base con dos outs, las carreras de la igualada, pero Aurelio López dominó al novato torpedero “Houston” Jiménez en elevado al cuadro.
Para Tony Castaño el utilizar a Monteagudo  con un día menos de descanso no dio buen resultado a pesar de que el derecho cubano que tuvo sus juegos en Ligas Mayores era un pitcher de brazo fuerte.
Nacido en Caibarién, Cuba, en 1943, Aurelio fue hijo de René Monteagudo, un jardinero que bateaba la izquierda que vimos jugando en la Liga Mexicana en los cuarenta con los Diablos Rojos, Azules del Veracruz, Unión Laguna y Tuneros de San Luis Potosí que en cuatro temporadas bateó un excelente  .334 con 12 jonrones, siendo jugador titular de los Rojos de Habana en la fuerte Liga Cubana por varios años. Era pequeño de estatura pero picoso.
René Monteagudo también tuvo sus momentos en Ligas Mayores durante los años de la segunda guerra mundial y antes. Estuvo en 1938, 1940 y 1944 con los Senadores de Washington y su mejor temporada fue la de  1945 con los Filis de Filadelfia en que bateó para .301 en 193 veces al bat. En cuatro años de la gran carpa bateó  un respetable .289 y ya para 1946 vino a la Liga Mexicana contratado por Jorge Pasquel que estaba dando mejores sueldos  que en las Mayores.
Su hijo Aurelio estuvo en parte de siete años en el mejor Beisbol del mundo con Kansas City, Houston, Medias Blancas y California, teniendo record de 3-7 y 5.05. Fue un brillante pitcher en la Liga de Venezuela donde estaba residiendo tras la llegada del comunismo a Cuba hasta que vino a jugar en la Liga Mexicana y encontró  el amor de su vida por el estado de Coahuila,  quedándose  a vivir en nuestro país. Desgraciadamente el 10 de noviembre de 1990 y cuando tenía solamente 46 años de edad falleció en un accidente de carretera por la localidad de Ramos Arizpe. Fue enterrado en Sacramento, Cohuila, y se nos fue una gran persona que dejó huella en la pelota mexicana y en muchas partes más por su calidad de lanzador, su profesionalismo y su caballerosidad.
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Pericos ganó  el quinto juego por 4-2 con una destacada actuación de Jesús Sommers que tanto con ese equipo como con los Diablos después fue otro Mr. Play Off por las buenas actuaciones que tuvo en esos juegos.
Con ventaja para Diablos de tres juegos a dos, la serie regresó al parque del Seguro Social, ganando el México.

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El segundo play off de 1974, la antesala de la serie final, fue una gran oportunidad para que Cananea Reyes, en ese año debutando como manager de los Diablos Rojos, lograra la venganza contra los Charros de Jalisco que lo habían cesado de timonel en la temporada de 1972 a pesar de que un año antes le había dado el campeonato al equipo tapatío en el que fue su debut de director en la Liga Mexicana. La directiva de los Charros no lo apoyó con los problemas que tuvo con los medios de comunicación  y con los aficionados. Y tuvo que ir en busca de otros horizontes.
Vinicio García 

Ahora en 1974, Vinico García estaba en su segundo año de manager de los Charros de Jalisco. Es curioso como Vinicio no  tuvo ningún campeonato en tantos años de manager en Liga Mexicana pero en la liga de invierno ganó títulos con Algodoneros de Guasave, Cañeros de Los Mochis y dos con Tomateros de Culiacán.
Como jugador fue formidable y en su época fue el segundo mejor segunda base de México, con Beto Avila en primer lugar, el rey. Llegó a estar en 1954 con los Orioles de Baltimore en el primer año de ese equipo en esa ciudad tras abandonar  San Luis, Misuri, donde eran conocidos como  los Cafés (Browns) y el público nunca los apoyaba en las taquillas ya que generalmente estaban en el sótano de la Liga Americana o cerca de él. Jugaban ante muy poca gente. Ese  año Vinicio fue suplente del segunda base titular que se llamaba Bobby Young.
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Una serie que levantó mucha expectación  y que iba a comenzar en Guadalajara por haber tenido mejor record en la temporada. Como siempre los Diablos se hospedaron en el bien recordado Hotel Morales y  los mismos cronistas de Guadalajara que habían causado el despido de Cananea deseaban ahora con toda el alma que  fracasara  en esta serie como manager de los Rojos.
Para el primer partido tuvo que usar Cananea al derecho Manuel “Pollo” Rodríguez, quien le respondió con su mejor trabajo de la temporada  para que los Diablos ganaran 4-0 ante el abarrotado parque universitario de la perla tapatía. Un jonrón del antesalista Abelardo Vega sirvió para la primera carrera del equipo.
“Pollo” Rodríguez fue un pitcher alto y corpulento que parecía tener todo para convertirse en un pitcher estelar y por lo  menos  en esa noche de 1974 en Guadalajara se vio como tal. Nativo  de Hermosillo en ese 1974 había tenido el “Pollo” Rodríguez record de 10-4 en la temporada y en 1975 tendría su mejor año de Liga Mexicana con 16 victorias,  pero ya no repitió esas campañas y tras 10 años, cinco y fracción con los Diablos  tuvo record de 65-59 en la liga con 4.08.
El segundo juego fue algo parecido, pero ganando Charros 4-0 con el boricua José Marcos Sevillano venciendo al zurdo Alredo Ortiz que abrió por los Rojos. Con la serie al que ganara cuatro de siete juegos empatada a un triunfo viajaron al Parque del Seguro para los tres siguientes partidos.
El tercer encuentro fue uno descorazonador para los Diablos que perdieron 3-1 en duelo en que Ernesto Córdoba fue el pitcher ganador por los Charros y Enrique Romo el perdedor, con dos carreras empujadas por Ted Ford. Fueron aquello tiempos en que los Charros juntaron a cuatro muy buenos bateadores de color en su orden al bat y los llamaron los Doberman, uno de ellos Ted Ford. Y en 1974 estaba debutando un americano de color llamado Jack Pierce que tanto hizo con su bat durante varios años en la pelota mexicana. Ese año dio 28 jonrones.
La serie se estaba poniendo crítica para los Diablos pero reaccionaron al ganar el cuarto juego 6-1 con otro formidable trabajo del “Pollo” Rodríguez y una fantástica atrapada del 

El Super Manager
“Diablo” Montoya en el jardín central, de esas que no se olvidan. Joe Stanton y Miguelito Suárez empujaron dos carreras cada uno.
El quinto juego, el llamado partido pivote, fue el último en el Parque el Seguro y los Diablos ganaron 4-1 con el zurdo Alfredo Ortiz cubriendo la ruta y sacándose la espina de la derrota en el segundo juego.
Con los Diablos en ventaja por tres juegos a dos la serie regresó a Guadalajara ante un gran entusiasmo y con los aficionados  de esa ciudad pensando que al igual que en 1971 iban a venir de atrás para ganar el campeonato.
Sin embargo esta vez el manager mágico estaba al frente del equipo contrario.
Continuará.



lunes, 24 de marzo de 2014

DICK KING

DICK KING

EL SALVADOR DEL
BEISBOL MEXICANO

En 1959 la Liga Mexicana no tenía un rumbo definido ya que con todo y el nuevo Parque del Seguro Social habían tenido una horrible campaña en 1958 y fue entonces que Alejo Peralta, el propietario del Tigres que hasta ese momento había actuado  detrás del biombo, terminó su asociación con los Piratas de Pittsburgh y decidió  rejuvenecer el club pero lo que logró  en 1959 fue terminar en último lugar y los únicos jóvenes que serían importantes lo fueron el cubano Luis Tiant, firmado en Cuba por Beto Avila, y el sonorense Blas Arredondo, quien desgraciadamente se lesionó pronto y tuvo más años como ampayer que de pitcher de la Liga Mexicana. Ese año, los Tigres impusieron record de 104 derrotas que todavía  perdura.


DICK KING A LA DERECHA
Fue en 1959 que con la llegada de Fidel Castro a Cuba, el propietario de los Diablos Rojos, Héctor Peralta, tuvo un pérdida  económica grande ya que había invertido mucho dinero en construcciones en la Cuba de antes, por lo que tuvo que dejar el equipo escarlata. La Liga Mexicana iba entrar al rescate de los Diablos pero Alejo Peralta, hermano de Héctor, dijo que él se encargaría por el resto de la campaña del México Rojos y para  1960 vendería el club al mejor postor. Y ya con Tigres en el sótano, Peralta decidió reforzar al Diablos con lo mejor del Tigres hasta con el manager Memo Garibay, pasando también  los cañoneros Marvin Williams y Felipe Montemayor así  como el pitcher Tomás Herrera. Los Diablos calificaron para el play off y jugaron la primera final de la Asociación Panamericana contra Senadores de Austin de la Liga de Texas que fue el ganador.
Y es que en el invierno de 1958-59, cuando el Ingeniero Carlos Rubio era el presidente de la Liga Mexicana, recibió un llamado de Dick Butler, presidente de la Liga de Texas para darle la idea de una fusión entre los dos circuitos y tener más atractivos para los aficionados Con bastantes mexicanos viviendo en Texas pensó Dick Butler que las asistencias iban a mejorar y la gente de la Liga Mexicana pensó que con varios juegos de corte internacional también se iba a tener una mejoría en las gradas nacionales.
ALEJO Y ERNESTO PERALTA
La Liga Mexicana tenía seis equipos y la Liga de Texas también, con los dos siendo de clasificación doble A, por lo que podrían tener juegos interligas durante el rol regular, uno  o dos Juegos de Estrellas cada año y una serie final entre los ganadores de cada año. La idea tejana fue aeeptada unánimemente por la Liga Mexicana y comenzó la que se pensaba iba a ser no solamente una nueva era sino también una exitosa.
En tierras mexicanas vimos equipos de San Antonio, Tulsa, Victoria, Corpus Christie, Austin y Amarillo, todos ellos trabajando con equipos de Ligas Mayores. Los seis equipos de la Liga Mexicana eran Diablos, Tigres, Monterrey, Poza Rica, Nuevo Laredo y Veracruz.
Esta asociación  iba a durar solo tres años ya que los costos de los viajes, todos en autobuses, eran altos y muy largos, con las asistencias no siendo tan buenas como se había  pensado. Desgraciadamente el aficionado mexicano no aprovechó como se debía el paso por nuestros diamantes de equipos que traían  prospectos formidables que no solamente fueron jugadores estrellas de Ligas Mayores  sino ya están en el Salón de la Fama de Cooperstown. Vimos al pitcher Phil Niekro con el Austin, a Billy Williams y Ron Santo con el San Antonio, al tremendo jonoronero Frank Howard con Victoria, sucursal del Dodgers,  Gaylord Perry y Chuck Hiller con la sucursal de los Gigantes, Joe Pepitone,  Jim Bouton y Phil Linz con el Amarillo del Yanquis en 1961.
PERALTA Y CANTINFLAS
Las entradas en el Parque del Seguro Social contra equipos de Texas no fueron malas, pero solo buenas a secas. Además eran los días de mucha lluvia en la capital que una vez ocasionó que jugaran cuatro juegos en un día, dos de Diablos y dos de Tigres. Los Rojos jugaron el primero y el cuarto, Tigres el segundo y tercero.
Fue el siete de julio de 1961 que Diablos jugó dos partidos contra Victoria y Tigres dos frente al Amarillo. El primero de los cuatro juegos se inició a las 10 de la mañana.
Esos cuatro juegos en un día se igualaron en la Serie de Caribe del 2005 en Mazatlán  cuando también se dieron cuatro partidos en el último día del rol.
ALEJO PERALTA Y FERNANDO REMES
En los tres años de Asociación Panamericana la Liga de Texas nos ganó la mayoría de los juegos interdigas  y las tres finales fueron ganadas por los tejanos, pero en los Juegos de Estrellas pudimos tener algo de venganza. La Liga Mexicana ganó  los dos partidos estelares de 1961, el primero en el parque del Seguro a pesar de dos jonrones de Joe Pepitone y otro en San Antonio donde les dimos una paliza de 12-3 con gran bateo de “Pasitos” Echeverría que produjo cinco carreras y dio jonrón.
Un caso histórico es que en Poza Rica, Román Ramos de los Petroleros dejó sin hit ni carrera al Senadores de Austin en el Parque Merino pero al día siguiente el derecho Larry Maxie de los tejanos, regresó el juego sin hit ni carrera a Petroleros. Nunca ha vuelto a pasar.
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BETO AVILA Y PERALTA
Sin embargo en 1959 había muchas esperanzas en esta nueva Asociación Panamericana  y fue Misioneros de San Antonio el primer equipo tejano que nos visitó en la capital. ¿Quién iba a decir que esta Asociación Panamericana iba a definir el rumbo de nuestra Liga Mexicana y de una manera salvarla?.
Resulta que un señor llamado Dick King había estado ligado a la Liga de Texas por un tiempo y cuando viajó en 1959 a la capital logró tener una plática con el Ingeniero Alejo Peralta y le dijo lo que pensaba de nuestro Béisbol, mismo al que había seguido por algunos años.
Le dijo a Peralta que lo que necesitaba la Liga Mexicana, primero, era conseguir buscadores para encontrar prospectos en todo México, y luego hacer una liga de solamente jugadores novatos ya que esa era la única manera de que se desarrollaran muchos jugadores nacionales. Le comentó a Peralta que ya tenían trabajando la Liga Central pero era un circuito fuera del Béisbol Organizado y llena de jugadores veteranos que ya no podían actuar en la Liga Mexicana. Le recordó que en Ligas Mayores fue Branch Rickey al estar con Cardenales el primero que tuvo la idea de tener varios equipos sucursales en Ligas Menores para desarrollar a los futuros estrellas.

HECTOR ESPINO
La plática de Dick King entusiasmó al Ingeniero Alejo Peralta quien para el  final de la campaña propuso a los demás directivos de la Liga Mexicana en armar una Liga Central patrocinada por ellos mismos con  prospectos para el futuro. La idea se echó a andar aun antes de la junta en que Peralta iba a exponer la idea  de Dick King. Ayudó mucho el que Eduardo Orvañanos haya sido nombrado nuevo presidente de la liga en lugar del Ingeniero Carlos Rubio que iba a estar de regreso al frente del Águila.
El primer paso fue mandar buscadores a encontrar talento joven por la república  y el destacado “scout” mexicano, Ramón “Chita” García comenzó su recorrido. Sin embargo y después de algunas semanas de nuevas contrataciones, el plan estuvo atorado por un tiempo y “Chita” García se quedó sin dinero  en el viaje que había emprendido. Al regresar “Chita” García, pitcher en sus tiempos de jugador, me dijo que salió adelante gracias a sus vastos conocimientos del juego del dominó.
Era “Chita” García un genio para el dominó y hasta libros escribió para jugar mejor ese entretenimiento de mesa. “Chita” García llegaba a la cantinas y daba de ventaja hasta  de 99 a 0 al contrario, los juegos eran para el que sumaba 100 puntos. Y ganando esos juegos en que apostaba, Ramón García tuvo el dinero para subsistir y regresar a la capital, en donde la Lig Mexicana le dio el dinero que faltaba.

RAMIRO CABALLERO
Ya en 1960 el gerente Arnulfo  Rodríguez  en la nueva sociedad que compró al Diablos Rojos, contrató a Ramón “Chita” García  como buscador de tiempo completo y al pocos años los Rojos tuvieron como titulares  muy buenos jóvenes mexicanos que habían madurado en las sucursales. “Chita” fue un gran triunfador como buscador y luego tuvo un gran éxito al ser en 1978 el gerente de los Rieleros de Aguascalientes que con el Ingeniero Raúl Medina de presidente ganaron el primer y único  campeonato en Liga Mexicana. Una persona muy amable este Chita García, el rey del dominó.
Alejo Peralta tomó con tanto entusiasmo el proyecto de buscar peloteros mexicanos jóvenes que en el invierno de 1959 patrocinó en el parque del Seguro Social una escuela de Beisbol del Tigres en que los peloteros mejor calificados por Memo Garibay, el jefe de la escuela,  eran mantenidos en un edificio cerca del estadio y tomaban prácticas todos los días, jugando además en la Liga Metropolitana que acababa de comenzar en su segunda etapa.  Enrique Castillo, luego gran relevista, y Pancho García, fueron dos de los jugadores de aquella escuela felina de 1959. Para el invierno de 1960-61, los Diablos Rojos se unieron a esa escuela beisbolera que ya tuvo dos equipos y a las que siguieron llegando jóvenes que deseaban hacer carrera de profesionales. Uno de los que llegó por parte del Diablos lo fue Juan Suby, hoy pitcher de Salón de la Fama.
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ALEJO PERALTA, ANTONIO MURRIETA Y GERARDO GUTIERREZ
Peralta y Eduardo Orvañanos tuvieron  que sudar la gota gorda y hasta enojarse para tratar de convencer a los demás directivos que se necesitaba rejuvenecer a la Liga Central y comenzar la búsqueda de nuevos jugadores  que tanto se necesitaban. Los que más se opusieron por el dinero que se tenía que gastar lo fueron Anuar Canavati de los Sultanes de Monterrey y Carlos Rubio  del Aguila de Veracruz.
Rubio había sido un pitcher destacado en su juventud y al igual que Alberto Romo Chávez, le ganó un juego a los Atléticos de Filadelfia cuando vinieron a entrenar en 1937, pero  como ese juego fue en Veracruz no tuvo la misma publicidad que el juego del Agrario en la capital.
Fue famosa la frase de Carlos Rubio durante aquella junta en que dijo: “Yo  cuando necesito un jugador lo compro en donde sea, no tengo que gastar en promesas del béisbol.”
Rubio estuvo tan obstinado en contra de la idea que el nuevo presidente de la Liga Mexicana, Eduardo Orvañanos, tuvo que ser hospitalizado al terminar una de las reuniones porque se había enfermado  de hacer tantos corajes con las negativas de Rubio. Después de otra prolongada junta,  Anuar Canavati accedió a las exigencias de Alejo Peralta pero Carlos Rubio nunca lo aceptó, por lo que el Ingeniero Peralta tuvo que patrocinar hasta dos equipos en la primera Liga Ccntral de novatos  que hubo, al Aguascalientes y al Guanajuato. León  fue la sucursal de lo Diablos Rojos, Salamanca de los Petroleros de Poza Rica , Celaya del nuevo equipo de Puebla que había tomado el lugar de Nuevo Laredo y San Luis Potosí fue sucursal de Monterrey. Y los Sultanes, con tanto y que no querían  entrar a la nueva aventura, se sacaron el premio gordo ya que con ese equipo jugó un joven llamado Héctor Espino bajo el mando de Domingo Santana, llamado “cerebro mágico” como timonel y un muy buen segunda base.

MIGUELITO SUAREZ
La Liga Mexicana pidió el ingreso al Béisbol Organizado para su nueva  Liga Central y tuvo clasificación de clase D, luego de clase C. El primer campeón en 1960 lo fue el Salamanca manejado por Walter O´Graham, con Celaya en segundo lugar bajo el mando de aquel formidable jardinero Agustín Bejerano. León del Diablos fue tercero con Molinero Montes de Oca de manager y Aguascalientes de Tigres en cuarto con Pulga Robles  primero de manager y luego Carlos Galina. San Luis fue penúltimo y Guanajuato el colero.
Entre los más destacados estuvieron Saúl Villegas del Salamanca que fue lider en jonrones y en empujadas con 23 y 105 respectivamente. Después fue jonronero en Liga Mexicana. El campeón de ponches lo fue el zurdito José Soto que luego sería  estrella en la Mexicana, mientras Luis  “Pato” Hernández y el catcher Eloy Gutiérrez, que luego los verìamos con Tigres, fue campeón  bateador y lider en hits.
Fue en esta Liga Central cuando se escribió historia y el pitcher Hugo Ríos alcanzó  la inmortalidad al lanzar un juego de 27 innings que terminó perdiendo en Aguascalientes. El record en Ligas Mayores es de 26 entradas lanzadas por un abridor y durante el Juego de Estrellas en el Parque del Seguro se le hizo un reconocimiento  a Hugo Ríos por parte de la Liga Mexicana y los Diablos Rojos a los que pertenecía. Una gran hazaña.
La Liga Central de novatos, la idea de Dick King y ahora en las manos poderosas  del Ingeniero Alejo Peralta,  había comenzado con  el pie derecho.
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DICK KING A LA DERECHA
Dick King tuvo razón y desde ese momento el Béisbol mexicano tuvo sus sucursales, los nuevos jugadores estrellas  y con el tiempo, tuvimos maravillosas academias como las de Pastejé, El Carmen y la de don Alfredo Harp en Oaxaca de donde han salido un gran  número de nuevos estrellas.
En 1961, cuando hice el viaje a las plazas de la Liga de Texas con los Tigres, me encontré a Dick King en San Antonio  donde era gerente de los  Misioneros y siempre que lo vi me demostró ser muy buen amigo, estando orgulloso de haber sido, así  lo decía él, “el padre de la Liga Central”. Lo volví a ver en varias otras ocasiones, en Series Mundiales o en convenciones de Béisbol.
Cuando Bobby Bragan entró como nuevo presidente de las Ligas Menores en 1975, llamó a Dick King como uno de sus asesores y le encargó la tarea de organizar  la que hoy se conoce como la sala de exhibidores que es un lugar muy extenso en alguna  parte del hotel en que están bajo  el mismo techo, en un mismo lugar, todos los vendedores de gorras, bates, guantes, pelotas, souvenirs, jaulas de bateo y máquinas de pitcheo, publicaciones, cuadros del recuerdo, asientos para los estadios  y todo lo relacionado al Beisbol.
Hasta que Dick King ideó lo que llaman “trade show” o en español la sala de los exhibidores, cada empresa alquilaba un cuarto del hotel y tenían que decirles a los directivos que fueran a tal  número de cuarto para compar los bates o cualquier otra cosa relacionada al Beisbol. El gran salón que reunió a todos los vendedores fue un gran adelanto. 
José Luis Gutiérrez recuerda que para la convención  que se llevó a cabo en  la ciudad de México en 1967 fue asistente del presidente de la Liga Mexicana, Antonio  Ramírez Muro, en la organización del evento y todavía  los exhibidores recibían a sus clientes en un cuarto determinado del Hotel  María Isabel en Paseo de la Reforma.
Me contó José Luis Gutiérrez los problemas que hubo para pasar por la aduana del aeropuerto del DF los bates, guantes y las otras cosas de los exhibidores y conociendo como han sido los aduaneros en México, ya me lo imagino. El tratado del libre comercio de América del Norte alivió bastante esa situación con los crueles aduaneros.

VALENZUELA Y LASORDA
O sea que Dick King es también  “el padre de la enorme sala de exhibidores” que hay en cada convención. Una vez en una Serie Mundial, estuve platicando un buen rato con él y le platiqué sobre la posibilidad que el Béisbol tuviera un Mundial como el que tiene el Futbol. Enseguida me contestó  que esa idea se la había  presentado todos los años al Comisionado y a directivos de Ligas Mayores, pero que a nadie le había interesado ya que solo muestran  interés  en el dinero que hacen con sus equipos. Eventualmente, aunque muchos años después,  esta proposición de Dick King finalmente se convirtió en realidad  y con Bud Selig siendo el Comisionado.
Bobby Bragan lo llegó a llamar el Bill Veeck de las Ligas Menores, el gerente que fue el que más promociones hizo en su paso por la gran carpa. Como vemos, Dick King dejó su huella en el Béisbol y de una manera con su idea de 1959, salvó al Béisbol mexicano que por aquel entonces no tenía ningún rumbo definido.
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Para la temporada de 1961 el campeón de la Liga Central lo fue Tigres de Aguascalientes que manejado por el mazatleco “Pulga” Robles tuvo dos juegos de ventaja sobre Celaya. Un joven llamado Jorge Calvo del equipo Guanajuato capturó la triple corona de bateo con .368,  29 jonrones y 130 empujadas. César Gutierrez de Aguascalientes el lider en victorias con 21 y en ponches con 190 mientras Nicolás García de Celaya el campeón de carreras limpias con 2.52. Todos ellos bien conocidos luego en la Liga Mexicana. Ya en 1961 la Liga Central fue de clasificación C.
En 1962 fue el gran año de Ramiro Caballero que con Guanajuato ganó la triple corona y algo más, ya que también fue lider en hits con 195. Bateó para .414, con 59 jonrones y produjo 175, aunque su equipo Guanajuato quedó en penúltimo lugar. Fresnillo, nueva sucursal de los Diablos y con Tony Castaño de manager, fue el equipo campeón.
En 1963 el monarca lo fue Tuzos de Guanajuato con Domingo Santana de manager, siendo Armando Dáz de León de Guanajuato el campeón bateador con .379. Eladio Urías con San Luis Potosí, luego muy buen jugador de la Liga Mexicana, fue lider en carreras con 108 y en hits con 145, mientras Heriberto Vargas de Guanajuato quedó arriba en jonrones con 29 y en empujadas con 96. Los mejores pitchers fueron de los Tigres de Aguascalientes, con Horacio Solano el campeón con 2.50 mientras Homero González el lider en ganados con 16 y ponches con 141. Solano sería brazo estrella de los Tigres hasta tener un accidente en que se cayó de la azotea de su casa y quedó paralítico.

RAMIRO CABALLERO

En 1964 volvió  Ramiro Caballero a la Central para otra vez  ganar la triple corona con .380, 35 jonrones y 145 empujadas, siendo también lider en hits con 175 y en carreras anotadas con 135. Esa era su liga, no hay duda. Exiquio Colis de San Luis el mejor pitcher con 2.71 y el campeón lo fue Broncos de León con Santos Amaro y Dan Bankhead de managers. Hubo una reclasificación en el Béisbol Organizado y la Liga Central fue puesta como clase A, habiéndose quitado las clasificaciones de C y D.
Fue 1965 el año de los Diablos de San Luis Potosí que con Héctor Rodríguez de manager se coronaron con siete juegos sobre los Diablos Verdes de León. Fue el año del pitcher zurdo Raúl Gámez que ganó la triple corona con el San luis al tener 2.63, 20 victorias y 234 ponches para luego tener sus años con los Rojos de la Liga Mexicana. Ramiro Caballero fue nuevamente el campeón de jonrones con 34.
Fue 1966 el año de Heriberto Vargas que con el campeón Tuzos de Guanajuato ganó la la triple corona con 55 jonrones, .445 y 174 empujadas. Abelardo Vega, luego un  tercera base formidable del México, era pitcher entonces y fue lider con 20 ganados  y 183 ponches con el Diablos de San Luis Potosí que fue el campeón con Humberto Ayala en la batuta.
En 1967 los Diablos Verdes de León con Mario  Ariosa manejando ganaron la corona con solo medio juego sobre Saraperos de Saltillo, nueva sucursal del Tigres. Juan Martínez campeón de bateo con .392, de hits y carreras anotadas, con  Rigoberto López de Tampico el mejor de los pitchers  con 2.73. El joven Pedro Mayorquín debutó  como gerente de los Diablos de Tampico, nueva sucursal de los Rojos.

BOBBY BRAGAN Y WALTERS ALSTON EN BROOKLYN

Saraperos de Saltillo con Héctor Rodríguez  eL manager fue el campeón en 1968 y Guillermo Murillo de Torreón resultó el mejor  bateador con  .347 y lider en hits. El zurdo Enrique Icedo de Saltillo, sucursal del Tigres, lider de pitcheo con 1.41 y en ponches.
Para 1969 el luego famosísimo Cananea Reyes llevó como manager al equipo San Luis al campeonato como sucursal de los Charros, siendo Miguelito Suárez lider en hits, Juan Martínez en jonrones con 20 y Luis Meré (17 triunfos) y el zurdo Saúl  Montoya los mejores pitchers, este último con 1.65 y 186 ponches.
En 1970 el campeón lo fue Ciudad Madero, sucursal de Yucatán, con el cubano René Friol de manager, teniendo  un gran año Miguelito Suárez  que con Tampico fue lider de bateo con .393 y en hits con 181. Luego sería gran estrella de los Diablos. Rosaruo Rodríguez, el zurdo que luego llegó  a Ligas Mayores, el mejor en ponches con 147.
En 1971 el campeón lo fue Tuneros de San Luis, sucursal de Charros, con Felipe ”Burro”  Hernández al frente y con Jorge Orta, luego jugador de Ligas Mayores, como campeón bateador con ese tim al dar para .423. Manuel Parra y Rafael Ornelas empataron en jonrones con 14 cada  uno. Manuel Parra había jugado en la Liga  Metropolitana con el equipo Cachorros de Alfonso Díaz.




 Los Diablos de Ebano con Armando Barajas de manager fue campeón de la Liga  Central 1972, con Alfredo Zabala de ese tim siendo el mejor en bateo con .391, en carreras anotadas  y en hits, mientras Manuel Parra fue el mejor en jonrones, 14, y en empujadas. Humberto Valenzuela de Ebano el mejor pitcher con 3.18.
En 1973 se coronó Tuzos de Guanajuato de los Charros con Ossie Alvarez de manager con José Guerrero de los Sultanes siendo campeón bateador y de empujadas. En 1974 repitió Ossie Alvarez de manager con el campeón Durango de los Charros, ganando la triple corona José Valenzuela con ese equipo bateando .384, 12 jonrones y 79 empujadas. Había  ya ocho equipos divididos en dos grupos y en la final el Durango le ganó al Ciudad Valles de Juan Hernández .
En 1975 los Tigres de Uriangato con Domingo Rivera de manager se coronó y el lider en empujadas lo fue Nelson Barrera de Lagos de Moreno y Alvaro Soto de Cortazar el mejor pitcher.
En 1976 repitió Domingo Rivera del campeón Lagos de Moreno, sucursal del Tigres. Nelson Barerra  con Fresnillo volvió a ser campeón  empujador, empatado con Roberto Heras de Lagos que también fue primero en jonrones con 15.

EL ENANO QUE CONTRATO BILL VEECK CON CAFES
En 1977 la final fue ganada por Teocaltiche  con Waldo Velo de manager sobre Ciudad Victoria de Fidel Flores en un año en que Juan Contreras del Zacatecas fue lider en carreras anotadas, hits, empujadas y jonrones, con Ray Torres de Jalisco como campeón  bateador con .421.
En 1978 los Potros de La Barca con Alfonso Gallina Peña al timón ganaron la corona venciendo en la final al Matamoros con César Gutiérrez. La Barca era sucursal del Alacranes de Durango, antes Charros de Jalisco, y fue un gran año de Angel Ortega de Diablos de Fresnillo que ganó la triple corona con .408, 12 jonrones y 54 empujadas. El zurdo Fernando Valenzuela con Guanajuato, fue lider de ponches con 90. El mismo Toro Valenzuela de los Dodgers después.
Además de estos jugadores citados hubo otros muchos estrellas que pasaron como novatos en la Liga Central como Alfredo Ortiz, Vicente “Huevo” Romo, Pepe Peña, Fernando Remes y muchísimos más.
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Hasta allí llegó la Liga Central que gracias a la idea de Dick  King y al empuje de Alejo Peralta primero, y luego de todos los equipos de la Liga Mexicana, lograron  poner el rumbo indicado  a un barco que iba zozobrando. Ya no se podía pensar ni en hacerle la guerra al Béisbol Organizado ni seguir trayendo a los mejores jugadores de color que ya estaban todos buscando un lugar en las Ligas Mayores. La única posibilidad era la de producir sus propios jugadores nacionales como se los dijo Dick King. Y desde la formación de aquella Liga Central las Grandes Ligas y las Ligas Menores aceptaron no poder firmar a un prospecto mexicano si no era firmado antes por un equipo de Liga Mexicana.
Me agrada mucho haberle contado esta historia porque muchos no deben saberla ya que han pasado muchos años y Dick King merece ser reconocido también por el papel en la nueva etapa que salvó a nuestro Béisbol.
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Dick King finalmente llegó a Ligas Mayores, trabajando en la oficina con Rojos de Cincinnati, Indios de Cleveland y Yanquis de Nueva York. De origen griego, Dick King se llamó realmente Diógenes Karabatsos, pero se cambió al nombre con el que se le conoció en el Beisbol. Y con la linterna de Diógenes llegó a la Liga Mexicana.
King murió a los 87 años, falleciendo en Gilbert, Arizona, mientras dormía una noche. Ese mismo día que murió había recibido una llamada de George Steinbrenner para preguntarle por su salud y se puso tan contento Dick King que se lo platicó a varios amigos por la vía telefónica. Así dice la información de un diario de Montgomery, Alabama, al relatar el deceso de King, quien ya de retirado regresó a esa ciudad de Montgomery para organizar una liga independiente que tuvo su éxito por unos años y de la que fue el Comisionado. El gran Dios le dio una larga vida a este gran promotor del rey de los deportes que fue tan importante en componer nuestro Beisbol.