Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

sábado, 28 de febrero de 2015

ALGO DE UNA VEZ EN LA VIDA

HUMBERTO BARBON BATEO UN JONRON

CUANDO LE DABAN BASE INTENCIONAL




HUMBERTO BARBON
Es algo que, con suerte, solamente se ve una vez en la vida y afortunadamente tuve esa suerte en estar con unos tres mil espectadores en el Parque del Seguro Social cuando el bateador cubano Humberto Barbón dio un jonrón  al momento que estaban dándole  una base intencional. Todos quedamos tan sorprendidos que no lo podíamos creer y después de ese juego llegué a pensar que sería muy difícil volver a ver un cuadrangular en una de esas circunstancias.
Fue en un juego en que Humberto Barbón estaba jugando para el Aztecas de Alejo Peralta contra los  Chileros de Jalapa con Martín Dihigo al frente en la Liga Veracruzana. Fue en el invierno de 1955-56 y durante el partido, ya en los innings finales, el manager Dihigo, el Inmortal salió a hablar con su pitcher “Red” Hergstron, un americano derecho, para decirle que le diera una base intencional. Barbón no fue super estrella como otros jugadores cubanos que nos visitaron pero no hay duda que era buen bateador. Posiblemente era difícil  encontrarle una posición y todavía  no llegaba la regla del Bateador Designado, pero era buen bat. Le decían  “Mascarita” Barbón ya que ciertamente su cara parecía maquillada, como si fuera una máscara. Hablantín y simpático como los cubanos de antes, no serios y con poco diálogo como los cubanos surgidos en el sistema comunista cerrado de los Castro.


MARTIN DIHIGO
 El caso es que Dihigo le ordenó la base intencional a Hergstrone contra Barbón y el famoso manager todavía  no regresaba a la banca dando las espaldas al diamante, cuando escuchó el sonido del bat con la madera. Lo que vio al voltear no lo podía creer, ni tampoco los aficionados que estábamos en las gradas.
El caso es que el pitcher Hergstrone le pasó el lanzamiento no lejos del home y Barbón,  que iba con esa idea estaba esperando algo parecido, se pegó todo lo que pudo al plato  y conectó un fuerte batazo por el jardín derecho que se voló la barda.
Todos nos paramos de los asientos y le dimos una buena ovación a Barbón que tuvo uno de sus días  inolvidables en la pelota. Dihigo volvió al terreno y por indicaciones de su catcher le protestó al ampayer que Barbón se había pasado del home para hacer el swing inesperado, peor el hombre de azul dijo que no había pisado el plato. Dihigo ni nadie lo podíamos creer.


ROBERTO ORTIZ
Cuando era estudiante leí en el periódico, que entonces si traía amplia información de Beisbol y no solamente del aburrido Futbol lleno de porras salvajes, que en una Serie del Caribe aquel gran bateador cubano Roberto Ortiz había conectado un batazo de vuelta entera mientras le daban una base intencional. Bateador derecho al igual que Barbón, Ortiz puso la pelota detrás de la barda del jardín derecho.
Por eso me pareció absurda una regla que aprobó  un invierno la Liga del Pacífico Mexicano cuando su presidente, el inolvidable y muy admirado Horacio López Díaz, logró que la base intencional fuera automática, con el manager diciéndole al ampayer que ponía en primera base al bateador sin necesidad de hacer los cuatro lanzamientos. Ya entonces se hablaba de aligerar los encuentros aunque la situación no estaba tan caótica como en el Beisbol actual.
Una vez el ampayer Alberto “Muerto” Ortega, muy estudioso de las reglas y que hubiera sido uno de los grandes ampayers mexicanos de todos los tiempos de no haber sido por dos o tres cosas, me dijo que en una base intencional pueden suceder hasta 50 jugadas diferentes.


CANANEA REYES 
La pelota esté en juego y puede llegar hasta un jonrón, como los que ya le conté, un wild, un pasbol, un mal tiro del cátcher y varias cosas más. Posiblemente “Muerto” Ortega estaba exagerando al decir que hay 50 jugadas que pueden suceder en una base intencional, pero lo real es que si pueden suceder muchas cosas en esas cuatro bolas malas afuera del plato.
Para evitar un posible batazo, el genial Cananea Reyes inventó la base intencional por atrás del bateador, pero al final el comité de reglas aconsejó no aprobar  el nuevo sistema.
Total que la Liga del Pacífico abandonó su idea de dar la base intencional sin hacer un solo pitcheo y Horacio López Díaz no quedó  muy contento que digamos.
-o-
Humberto Barbón jugó cinco años de Liga Mexicana y temporadas invernales en la pelota nacional. Se presentó en 1950 con Monterrey bateando .280 con un solo jonrón, pasando luego dos años con Tuneros de San Luis Potosí en que bateó .286 y .283, ya con 11 cuadrangulares en 1952. En 1954 estuvo en el primer año de los Leones de Yucatán en la Liga Mexicana  y bateó .287 con siete cuadrangulares. Finalmente con el Aguila de Veracruz  dio .253 con siete jonrones en 1960.
Terminó bateando .274 en la Liga Mexicana con 23 cuadrangulares.


HUMBERTO BARBON
Sin embargo Barbón fue estrella en la Liga Arizona-México, teniendo varias muy buenas temporadas. En 1955 con el equipo Yuma-Nogales dio .349 con 38 jonrones para en 1956 con el mismo equipo de Yuma dar 32 cuadrangulares y con Mexicali de don Mario Hernández en la misma Arizona-México, dio 25 jonrones y 122 carreras empujadas con .376. Su último año en esa liga fue 1958 con el equipo de Chihuahua en que bateó .348 con 22 voladas de barda. Me contaron  que la Liga Arizona-México usaba la pelota japonesa Mizuno que era considerada la más  viva del mundo pero me pregunto si nuestra pelota Comando no la superó en distancia.

MEMO GARIBAY

Por cierto que una vez me contó el manager Memo Garibay que en esa Liga Arizona-México se llevó  a cabo uno de los cambios más diferentes  de todos los que usted haya escuchado. Me dijo Garibay que en uno de los viajes se le descompuso el motor al camión del club que los llevaba ya que había dado todo lo que tenía en su vida de máquina.
Un directivo de otro equipo le dijo que él le pondría  un nuevo motor al camión, que siempre han costado bastante, si le daban a cambio a Humberto Barbón. Como los equipos batallaban para salir adelante económicamente hablando, el club aceptó, por lo que el pelotero cubano fue cambiado por un nuevo motor de camión. Barbón me llegó a comentar sobre ese incidente  y me dijo que al principio se molestó mucho, pero luego entendió que había  salvado económicamente a ese club con el cambio que se hizo y que pasó a la historia como una de las anécdotas más amenas que se pueden contar en el Beisbol.
Total que Barbón fue estrella en la Liga Arizona-México, la liga en donde Claudio Solano dio tantos jonrones y en donde Manuel Eceheverría, el “ciclón”, ganó tantos juegos. Igualmente Barbón bateó  mejor en la Liga Invernal Veracruzana y la Lig Peninsular que en la Liga Mexicana.



WENCESLAO GONZALEZ
Y aquel zurdo  cubano, Wenceslao González, hizo historia en ese circuito de Arizona-México al ganar hasta 32 juegos en la temporada de 1951 con los Indios de Ciudad Juárez para  luego tener  temporadas de 25 y 22 juegos ganados.
Con el Aztecas en la Liga Invernal Veracruzana de 1955-56, en la que dio el jonrón sobre una base intencional, Barbón fue campeón en dobletes con 23. En la Liga Peninsular fue un gran estrella: en 1949-50 fue campeón de jonrones con cuatro con los Pericos de Mérida y al año siguiente fue el mejor en jonrones otra vez pero con los Piratas de Campeche al dar 14 cuadrangulares, y líder en dobles con 17. En el invierno de 1951-52 con el mismo Campeche fue campeón en jonrones con 19 y en carreras empujadas con 50. Y no paró allí  ya que en el invierno de 1952-53 con Campeche resultó el campeón bateador con  .380 y líder en hits con 70. Un año más tarde el también cubano Aldo Salvent fue el monarca bateador de la Liga Peninsular al dar .371 con Campeche y fue líder en hits con 78.
Así que usted puede estar seguro que Humberto Barbón era un bateador importante y por eso el manager Martín Dihigo le ordenó una base intencional a su pitcher, pero Barbón encontró un pitcheo no muy afuera y  lo puso  de cuadrangular sobre la barda derecha.
Algo que con suerte se ve una vez en la vida, pero en otra ocasión volverá a suceder. Y habrá algo nuevamente  para contar.
Como dice aquella frase: “Nunca estarás acabado mientras tengas una buena historia que contar y alguien que quiera escucharla”.
  

  

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