Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

martes, 10 de febrero de 2015

EL BARBERO DEL BEISBOL

SALVATORE MAGLIE SE HIZO UN
GRAN ESTRELLA A LOS 31 AÑOS

GANO 40 JUEGOS EN DOS
TEMPORADAS EN LA LIGA
MEXICANA CON “PERICOS”



SAL MAGLIE
Después de ganar 20 juegos en 1946 y 20 juegos en 1947 con los Perucos de Puebla de la Liga Mexicana, el que luego fue gran estrella del pitcheo, Salvatore Maglie, se quedó sin trabajo ya que para 1948 el magnate Jorge Pasquel  rebajó los sueldos de los jugadores que había  traido de las Ligas Mayores.
Fue entonces que el famoso pitcher zurdo Max Lanier decidió  organizar un equupo de estrellas de las Mayores que habían dejado Estados Unidos para aceptar los muy buenos sueldos que dio Pasquel para ir en un autobús de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, enfrentándose  a equipos semiprofesionales que había en esos lugares, contra equipos que trabajaban en  fabricas. Sin embargo la idea fue un fracaso y tuvieron que desbandarse porque no  lograban sacar ni para los gastos. ¡Sálvese el que pueda!



LANIER DERECHA Y SPUD CHANDLER SERIE MUNDIAL 1943

Sin embargo Maglie había ahorrado con lo que ganó por dos años en la Liga Mexicana y regresó a la ciudad donde nació, Niagara Falls, las  Cataratas del Niágara, donde se compró una casa y una gasolinera para trabajarla él mismo. Parecía que el Beisbol había terminado para él y aunque había sido gran estrella en la Liga Mexicana con 40 victorias en dos años y estrella en la muy fuerte Liga Cubana con los Elefantes de Cienfuegos y luego con el equipo Cuba en la liga de los peloteros que solo duró un año su actuación en Ligas Mayores tenía entonces solamente un año, en 1945, con record de 5-4 y 2.36.


MAGLIE EN CUBA 
Se salvó de ir a la segunda guerra mundial debido a un problema de sinusitis que padecía, pero trabajó un tiempo en una fábrica que hacía  armamentos para la guerra.
En 1946 había terminado la gran guerra y regresaban a sus equipos los jugadores que ya se habían perdido dos y hasta tres años fuera de las Ligas Mayores. Los Gigantes le dieron un contrato muy bajo a Maglie, no era nadie todavía, y además el grosero jonronero Mel Ott, manager del equipo también, lo trató muy  mal.
Entonces recordó que en el invierno al jugar con el Cienfuegos, conoció al magnate mexicano Jorge Pasquel que le ofreció un gran contrato en caso de jugar en la Liga Mexicana. Maglie hizo sus maletas y comenzó el viaje a México para quedar suspendido por cinco años al igual que todos los que desertaron de sus equipos americanos.
Jugar un invierno y dos veranos bajo las órdenes de Adolfo Luque decidieron su carrera que  vendría tarde ya que el famoso timonel, un formidable pitcher en sus tiempos que tenía  la mejor curva de las Ligas Mayores, le ayudó a perfeccionar  sus lanzamientos, especialmente el curvón. Después de jugar en México y Cuba era un pitcher muy diferente, era ya un gran estrella pero entonces no había tantos buscadores  como ahora  en Ligas Mayores,  nadie lo conocía.

JORGE PASQUEL

En 1949 dejó la gasolinera que tenía para ir a lanzar con buen sueldo a un equipo de la Liga Provincial del Canadá donde tuvo una gran temporada y ayudó a su equipo a hacerlo campeón. Fue en 1949 cuando las Ligas Mayores perdonaron a los jugadores que se habían ido a la Liga Mexicana ya que uno de ellos, Danny Gardella, les puso una demanda por dejarlo sin trabajo. Una demanda grande que sería el primer strike contra la clausula de reserva de los equipos.
Sin embargo Maglie no hizo como otros que enseguida se reportaron al equipo donde jugaba antes de la aventura mexicana y se mantuvo todo el verano en la Liga Provincial del  Canadá.
ADOLFO LUQUE 


Para 1950 ya estuvo en el campo de entrenamiento de los Gigantes donde Leo  Durocher iba a manejar al club después de dejar a sus Dodgers queridos. Maglie hizo el equipo de 1950 como relevista pero un día ganó  un juego completo de 11 entradas sobre Cardenales de San Luis y desde entonces fue uno de los abridores de la campaña. Se convirtió de golpe y porrazo en un estrella de la gran carpa y resultó  ese año el pitcher campeón con una efectividad de 2.71 y un gran record de 18-4. Ya tenía 31 años al momento que la estrella llegó para él. En esa primera super temporada llegó a hilvanar  hasta 45 ceros consecutivos. ¡En la cima del mundo el ex perico!
Fue por varios años uno de los super pitchers de Grandes Ligas  y en 1951 estuvo aun mejor con 23 victorias y seis derrotas con 2.93 para ayudar a su equipo Gigantes en la conquista del campeonato. Fue el torneo que se decidió con el histórico cuadrangular de Bobby Thomson  sobre Ralph Branca, el jonrón escuchado a través del mundo por los radios de onda corta.



Estuvo en la Serie Mundial pero perdió el juego que comenzó cuando Joe DiMaggio, de ascendencia italiana como él, le dio el que fue el último jonrón de su gran carrera. Un cuadrangular al segundo piso del Polo Grounds y los Yanquis ganaron la Serie Mundial en seis juegos.
Para 1952 ya lo llamaban “el barbero”  porque varios de sus lanzamientos iban cerca de la cara del bateador que se acercaba mucho en el plasto.
Sin embargo los records nos demuestran que Maglie solo dio 44 pelotazos a comparación de los 141 bolazos que dio el Pedro Martínez, el malvado de la lomita y a quien acaban de elegir para el Salón de la Fama a pesar de haber declarado que el 90 por ciento de los pelotazos que tiró fueron intencionales.
Sin embargo todos los bateadores le temían. Danny Litwhiler, un jardinero en  varios equipos, llegó a comentar que cada vez que le tocó batear contra Maglie tenía miedo que le diera un pelotazo. Hazte de fama y échate a dormir. Por cierto que este Litwhiler  fue el descubridor de la pistola de radar para el Beisbol una vez que se retiró.
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EL JUEGO SIN HIT

Maglie tuvo un bajón por un dolor en la espalda con su record llegando a 8-9 y en 1955 los Gigantes lo cambiaron a los Indios de Cleveland. Parecía acabado pero los Dodgers obtuvieron  su contrato por solamente 100 dólares en lo que debe haber sido el mejor negocio y más barato de la historia del equipo entonces de Brooklyn.
Maglie tuvo un gran retorno en 1956 con  13-5 y ayudó al equipo a ganar el campeonato, logrando tirar un juego sin hit ni carrera en el partido con el que los Dodgers amarraron un empate final en primer lugar.
En la Serie Mundial de 1956, que fue histórica, Maglie ganó el primer juego al Yanquis pero luego perdió el quinto cuando su enemigo ese día, Don  Larsen, lanzó un juego perfecto. Maglie tiró  muy buen juego pero aceptó dos carreras, la primera con jonrón de Mickey Mantle.
Los años habían pasado y el padre tiempo ya estaba tocando la puerta de Sal Maglie, quien todavía tuvo un año de 8-6 pero fue cambiado al Yanquis de Nueva York donde estuvo en parte de de dos campañas y ganó dos juegos. Su último equipo fue el Cardenales de San Luis en la campaña de 1958 y terminó su carrera con 119-66 y 3.15. Se hizo de gran fama y aunque corta, fue una carrera estelar, mucho más de lo que él pensaba cuando estaba al frente de la gasolinera que había comprado con los ahorros del dinero de Pasquel.



Maglie se convirtió  en leyenda del Beisbol y cuando murió a los 70 años en  Niagara Falls, el lugar donde nació, el cronista Bill Madden del “Daily News” de Nueva York lo escribió mejor que nadie.
“Salvatore Maglie nunca va entrar al Salón de la Fama a menos que se inaugure un nuevo templo de inmortales en que aparezcan los pitchers que un manager deseaba tener para ganar un juego crucial.”
La pérdida de su primera esposa fue algo muy fuerte para Maglie. Habían adoptado dos hijos y el primero de ellos cayó en la trampa de las drogas y murió pronto. Ese  fue un golpe devastador para “el barbero”.
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Al terminar su carrera de pitcher estuvo un año como buscador e instructor de Ligas Menores  de los Cardenales pero no se sintió contento. Sin embargo al año siguiente fue a Boston como coach de pitcheo de los Medias Rojas y así como Luque le había enseñado a él los secretos del pitcheo, él enseñó a muchos lanzadores.



Pitchers como Bill  Monbouquette y Earl Wilson que llegaron a tirar sin hit ni carrera dijeron lo mucho que los había ayudado en su mecánica Sal Maglie. Igual el impresionante relevista Dick Radatz, un tipo corpulento y alto que era el relevista de Boston. Sin embargo cuando Johnny Pesly entró como nuevo manager trajo a su gente y perdió el trabajo.
EL BARBERO
Más tarde regresó  con los Medias Rojas pero el entonces manager Dick Williams lo despidió  después de ganar el campeonato de 1967  lo cual provocó palabras insultantes de Maglie contra el manejador que no tuvo las agallas de decirle él mismo que lo habían  cesado.


Maglie volvió a primera plana cuando el expitcher Jim Bouton, que luego buscó un retorno como pitcher de nudillos, escribió el libro “Ball Four” (Cuarta Bola) en que relató  muchas cosas que suceden fuera del diamante y nadie se había atrevido a decir. Y Sal Maglie fue el coach de pitcheo de los Pilotos de Seattle en el único año de ese equipo de la Liga Americana y donde estuvo Maglie.
Eso fue en 1969 y para 1970 estuvo como gerente del equipo de Niagara Falls en Ligas Menores, su último trabajo en el Beisbol. Después de enviudar se volvió a casar y estuvo en varios trabajos fuera del Beisbol hasta retirarse. En 1982 era famoso, asistía a reuniones de jugadores estrellas de antes para firmar autógrafos y estaba en buena salud hasta que en 1982 sufrió  un problema cerebral del cual se recuperó en forma milagrosa.


Jugaba al Golf, tenía buenas relaciones, muchos conocidos hasta que la salud comenzó a deteriorarse para finalmente fallecer en 1992. Pasó los últimos años de su vida en una casa de atención.
Si tengo que escoger uno de los juegos que tuvo Sal Maglie en sus dos formidables campañas de Liga Mexicana me quedo con el del 23 de mayo de 1946 en el Parque Delta cuando se trenzó en un duelo inolvidable con Harry Feldman, otro pitcher que había dejado a los Gigantes de Nueva York para venir a jugar aquí. Llenaron de ceros la pizarra del Parque Delta hasta que en el cierre del inning 11 vino un fuerte aguacero y como no había alumbrado y la luz del día se estaba yendo el partido fue suspendido por el ampáyer  principal, el americano Lynos. Quedó cero a cero. Fue el único gran juego que lanzó Feldman en su corto paso por la Liga Mexicana y uno de los muchos, pero  muchos partidos extraordinarios que logró Maglie en sus dos años de 40 victorias para los Pericos de Puebla.


PARQUE DELTA
Nos dejó un gratísimo sabor de boca y luego nos alegramos tanto como él cuando alcanzó el estrellato en las Ligas Mayores. Y es que en la Liga Mexicana tuvimos temporadas de oro, nuestras propias Grandes Ligas.
My correo electrónico es cananea28@gmail.com
El 15 de febrero cumplimos el primer año con usted.



1 comentario:

  1. Magnifico articulo lo promovere en facebook y mi correo, gracias.

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