Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

jueves, 26 de febrero de 2015


YANQUIS GANABA EL JUEGO DECISIVO

SHOWALTER PERDIO EL PLAY OFF DE

1995 AL NO RELEVAR CON MARIANO

RIVERA FUE EL PITCHER DEL MISTERIO




MARIANO RIVERA
Mariano Rivera fue de una manera el pitcher del gran misterio en la organización de Yanquis a principios de la década de los noventa. Aunque estaba considerado prospecto, los Yanquis solamente veían en él a un lanzador que cuando mucho llegaba a las 90 0millas por hora  e incluso Gene Michal, jefe de operaciones del equipo, lo mandó a ver al famoso doctor Frank Jobe de Los Angeles, quien le examinó el codo pero no le hizo cirugía grande, sino solamente quitarle algo que le había salido cerca del hueso del codo derecho, del brazo de lanzar.



Cuando los Yanquis lo llamaron de las sucursales en 1995 y  en una de sus salidas llegó  con la recta a las 95 millas, todo el mundo se quedó sorprendido y pensaron que  la pistola de radar se había equivocado, pero con otras rectas igual alcanzaron ilas 95 millas. ¿De dónde había alcanzado Rivera esa velocidad que no tenía?. Es un misterio pero de repente se había  convertido en un gran prospecto del tim. Unos días  antes estuvieron a punto de cambiarlo al Marineros de Seattle por el segunda base Félix  Fermín, pero ya con 95 millas se iba a quedar para siempre con los Yanquis.
Ese mismo año llegó a alcanzar las 98 millas, pero no habían  decidido si utilizarlo como abridor o relevista.
Michael le pidió al manager Buck  Showalter que abriera un juego con Rivera en Chicago el cuatro de julio que iba a ser de día  y ese parque era bueno para los lanzadores en juegos en que hay sol. Rivera lanzó una joya al tirar ocho entradas en solamente dos hits y 11 ponches. Desde ese momento los Yanquis sabían  que tenían algo importante en éste muchacho de  Panamá.
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No hay que olvidar que la temporada de 1994 fue parada el 12 de agosto por la unión de jugadores y como no hubo ningún arreglo no hubo recta final, play offs ni Serie Mundial. Los Yanquis de 1994 estaban teniendo su mejor temporada en mucho tiempo con record de 70-43 y con ventaja de seis juegos y medio en el primer lugar de su grupo. Mientras tanto los Expos tenían ventaja de ocho juegos sobre el favorito Bravos de Atlanta y buscaba su primer campeonato. Al no reanudarse la campaña el gerente de los Expos, Bob Quinn, le pidió al Comisionado Bud Selig que declarara campeón de la Liga Nacional al Montreal que tenía el mejor record y  Yanquis el mejor de la Liga Americana. Contaron los campeones individuales como el monarca bateador, campeón pitcher y esas cosas, pero Selig no quiso declarar campeones ni a Yanquis ni a Expos. Esa decisión iba a matar el entusiasmo de los aficionados de Montreal que terminaron perdiendo al equipo.


PAUL O´NEILL
El problema entre magnates y jugadores es que los primeros querían poner una cifra tope para el salario más alto y la unión estaba en contra. Nunca una de las dos partes cedió  ni se propusieron hablar del asunto al terminar la temporada. Simplemente los dos  quedaron como villanos, sobre todo los jugadores ya que para entonces estaban ganado sueldos muy altos, eran millonarios. Esa huelga fue muy dura para el Beisbol y como no se arreglaba nada, las Ligas Mayores llegaron a la conclusión que tendrían que jugar con otros peloteros y llamaron a varios jugadores de Ligas Menores para sus campos de entrenamiento. 


BOBBY BONILLA Y BOB VALENTINE
Afortunadamente una juez federal de ascendencia mexicana obligó a las dos partes a ponerse de acuerdo y de esa manera, aunque tarde, comenzaron los entrenamientos primaverales para la campaña de 1995. Una temporada muy difícil para el Beisbol, con muchos aficionados enojados dejando de ir al parque y cuando iban, abucheaban a sus propios jugadores por lo del año anterior.
En esa huelga muchos peloteros se portaron como barbajanes y recuerdo que aquel Bobby Bonlla, que se hizo de fama con Piratas y luego fue un fracaso como agente libre de los Mets, amenazó con golpear a los jugadores que estuvieran dispuestos a salir de la huelga y jugar. Varios mostraron el cobre como Bonilla.
Terminada la temporada antes de tiempo, Paul O´Neill del Yanquis fue el campeón bateador con .359, el mejor porcentaje de un jugador del equipo  desde los .365 de Mickey Mantle en 1957.
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DON MATTINGLY
Ya cerca del final de la temporada de 1995 los Yanquis estaban metidos en la pelea por ir al play off y Nueva York jugó su última serie en Toronto, en el nuevo estadio conocido como Skydome. Yanquis ganó 26 de sus últimos 33 partidos pero el final fue muy apretado. En el antepenúltimo juego ganaron 4-3 con jonrón del segunda base Pat Kelly  en el último innig. Luego ganaron  el último 6-1 con cuadrangular de Don Mattingly que estaba en su año final con Yanquis, y pitcheo de Sterling Hitchcock  para de esa manera asegurar un lugar en el play off.
En el grupo oeste los Marineros de Seattle  manejados por Lou Piniella terminaron empatados con Angeles de California pero en el juego extra por la corona, los marinos ganaron con Randy Johnson en la lomita.
El play off, al que ganara tres de cinco, comenzó en Nueva York y los Yanquis ganaron los dos primeros, el segundo en un emocionante encuentro de 15 innings que acabó a la 1.22 de la madrugada de Nueva York y por un jonrón decisivo de Jim Leyritz en la parte baja del último acto.


JIM LEYRITZ
Al quedarse sin pitchers y habiendo usado ya a su as cerrador John Wetteland, que por cierto recibió jonrón de Ken Griffey, el manager Buck  Showalter utilizó en un largo relevo a Mariano Rivera que estuvo formidable contra la tremenda batería de los Marineros al poner ceros en tres entradas y un tercio con dos hits aceptados y cinco ponches. Fue el lanzador ganador.


Pero ya en Seattle los Marineros emparejaron  la serie al ganar viernes y sábado. El tercer juego lo ganó  Randy Johnson a Jack McDowell con Mariano Rivera lanzando una entrada y un tercio en cero carreras y dos ponches. Y al día siguiente empataron la serie 2-2. Todo se iba a decidir en el juego cinco el domingo por la noche y los Yanquis ganaban 4-2 en la octava entrada, pero un cuadrangular de Ken Griffey acercó el juego 3-4 y luego en la novena empataron a cuatro.
Showalter tenía a Mariano Rivera listo pero no lo usó en la novena ni en el resto del juego. Naturalmente estamos hablando del Mariano novato, pero también del Rivera que había hecho dos  formidables relevos en el juego de los 15 innings y en el tercero de la serie de play off.


RANDY VELARDE
Abriendo el inning 11 los Yanquis se fueron adelante 5-4 con un hit productor de Randy Velarde, el segunda base de ascendencia mexicana, pero Jack McDowell, una vez ganador del trofeo Cy Young. fue un desastre en el cierre de la entrada 11. Uno se pregunta si Yanquis hubiera ganado de haber traído Showalter a Rivera. Ese era el movimiento apropiado en lugar de llamar a un abridor no especialista en relevos.
En el cierre del inning 11 los Marineros ganaron el juego con rapidez con sencillos de Joey Cora y Ken Griffey y un doblete de Edgar Martínez que trajo la del empate y la del gane para Seattle.
Muchos creen que ese juego salvó la franquicia de los Marineros ya que al poco rato se aprobó la construcción del estadio Safeco, con un techo que se quita y se pone, para reemplazar al totalmente techado Kingdome.


EL KINGDOME DE SEATTLE

Ese juego cambió la historia no solo del Marineros sino del Yanquis, ya que aunque George Steinbrenner le ofreció a Buck un contrato de 1.05 millón de dólares por dos años, le ordenó que tendría que dejar ir a su coach de bateo Gary Denbo. Showalter se empeñó en defender   a su ayudante y fue cesado.

JOE TORRE

Comenzó la búsqueda de un nuevo manager y por consejos de Gene Michael y Arthur Richman, asesor del Yanquis, contrataron a Joe Torre que le dieron la misma cantidad que le había ofrecido a Showalter, quien por su parte firmó para manejar al nuevo equipo Diamantes de Arizona que iba a comenzar a jugar hasta 1998.
La historia cambió  para muchos con ese juego final en Seattle en que Showalter pudo haber utilizado al novato  Mariano Rivera para asegurar el juego en el cierre del noveno o del inning 11. Pero fue por la experiencia de McDowell en lugar de la novatez de Mariano. Un caso parecido fue el de 1981 con el manager Tom Lasorda teniéndole confianza a su novato Fernando Valenzuela y Showalter no la tuvo con Mariano.
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Los Marineros  tampoco fueron a la Serie Mundial ya que perdieron la serie por la corona de la Liga Americana ante los Indios de Cleveland en un resultado inesperado.
Todo cambió por no llamar a Mariano Rivera que terminaría su carrera de Salón de la Fama con la cifra record de 652 juegos salvados.



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