Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

domingo, 22 de marzo de 2015

STEINBRENNER Y BILLY MARTIN

CINCO LLEGADAS Y CINCO

DESPEDIDAS CON YANQUIS


SEGUNDA PARTE




YANQUI STADIUM II EN 1976
Todo se juntó en 1976 para que fuera un gran año para unos Yanquis que no ganaban un campeonato desde 1964. Para comenzar estuvo la inauguración del nuevo estadio, con menos asientos que los casi  75,000 que tenía la casa que Babe Ruth construyó, pero con muchas comodidades para el aficionado. Butacas más cómodas, ningún muro que obstruyera la vista y escaleras eléctricas para  subir hasta el tercer piso. El cupo fue originalmente de 55,000 y para la jornada inaugural el buen amigo Pepe Rodríguez a través de su agencia de viajes encabezó una excursión para  ese día tan especial. Pero, ¿cómo conseguir hasta 40 boletos que fue el total de esa excursión?.



JOE REICHLER
Entonces tenía muy buenos amigos en la oficina del Comisionado, en el mismo Yanquis, y fue Joe Reichler, asistente del Comisionado Boiwie Kuhn, quien me hizo el favor de conseguir los 40 boletos para el juego inaugural en el nuevo Yanqui Stadium y al precio oficial. Fueron asientos en el tercer piso pero lo importante era estar presente en el primer juego del Yanqu Stadium II.  Todo Nueva York quería estar allí. El estadio era diferente al anterior, pero también majestuoso y tuvo  una rica historia hasta desaparecer después de la temporada del 2008.  A Joe Reichler lo conocí bien en mis primeras Series Mundiales, 1961 fue la primera, y entonces trabajaba como principal cronista de la famosa agencia Prensa Asociada. Su principal competidor lo era Milton Richman de la UPI, United Press International. Los dos eran muy buenos cronistas y los dos muy buenos amigos míos. Richman, que era judío, solía pasar sus vacaciones en el tranquilo Acapulco de antes.

BOWIE KUHN

Reichler dejó su puesto en la Prensa Asociada  para ir como asistente de Bowie Kuhn en la oficina del Comisionado y entre otras cosas vino a México para vender los derechos del programa “Esta semana en el Beisbol” que fue comprado por Inmevisión, el canal siete y 13. Los domingos en la mañana en un programa llamado “El Ancho Mundo del Deporte” me tocó narrar cada semana lo que traía ese programa con lo mejor que había  pasado en las Ligas Mayores.
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Me preparé muy bien para ese viaje y hasta compré en abonos un traje que vi en el escaparate de aquella tienda famosa llamada “High Life”  que parecía el uniforme de los Yanquis.


BILLY MARTIN

Era un traje blanco con rayas negras de muy bajo color. Cuando antes del juego inaugural vi a Billy Martin en la nueva y preciosa oficina del manager para regalarle una botella de Cocktail  Margarita, se quedó mirando mi traje y me preguntó si no habría  uno de su talla. En aquel tiempo a la mayoría de los americanos que visitaban México les encantaba el tequila Cocktail Margarita y entonces sin el TLC, no se vendían casi bebidas mexicanas en Estados Unidos,
Martin quedó tan contento que me dijo que fuera al vestidor después del tercer juego, el domingo,  ya que me iba a regalar una pelota autografiada por todos los jugadores del Yanquis.
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GEORGE STEINBRENNER
Los Yanquis de 1976 eran diferentes con tantos cambios que habían hecho en el invierno y George Steinbrenner preparó una gran inauguración  para el jueves 15 de abril, un raro día caluroso en Nueva York ya que por ese tiempo, casi siempre hace mucho frío.
Steinbrenner mismo hizo la lista de invitados especiales, jugadores del Futbol Americano de los equipos Notre Dame, Army, Gigantes y Colts, asi como la leyenda del boxeo, Joe Louis, que había tenido varias de sus peleas en el anterior Yanqui Stadium.  


BABE RUTH Y SU ESPOSA CLAIRE
Estuvieron de invitados Joe DiMaggio, Mickey Mantle, Yogi Berra, Elston Howard y el mismo manager Billy Martin. Igualmente acudieron la viuda de Babe Ruth, Claire, y la viuda de Lou Gehrig, Eleanor.  Claire Ruth moriría seis meses después y Eleanor vivió hasta 1983. El que fuera segunda base Bobby Richardson, que estaba al frente de la Capilla del Beisbol, leyó la invocación.
Bon Shawkey, que había lanzado el juego en la inauguración  del Yanqui Stadium original, lanzó la primera bola y estuvo como bateador Whitey Witt que fue parte de aquellos Yanquis de 1923.




Al lado del montículo estuvieron Jim Farley, un político muy estimado, Toots Shore que  tenía un famoso restaurante done iban las celebridades beisboleras y de otros deportes así como artistas, el narrador famoso Mel Allen y Pete Sheehy que había sido el encargado del vestidor desde los tiempos de Babe Ruth. Desde ese día el vestidor fue bautizado como  “Pete Sheehy Clubhouse”.
Minnesota ganaba con ventaja de 4-0 ese juego incluyendo un jonrón de Dan Ford que fue el primero en el nuevo estadio, pero los Yanquis vinieron  de atrás para ganar 11-4 con Dick Tidrow, luego con el Tigres capitalino en 1982, poniendo cinco ceros como relevista y  terminando Sparky Lyle.
MARTIN Y MANTLE
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Al regresar la excursión de Pepe Rodríguez al Hotel  esperamos el autobús por la parte de afuera por el jardín central, pero el camión nunca llegó, le quedó mal y los 40 excursionistas y yo regresamos en el metro neoyorquino, una buena oportunidad para que lo conocieran los que nunca habían viajado en él. El Hotel quedaba cerca de la estatua de Cristóbal Colón (Columbus Circle)   a un lado del Parque Central.
Habíamos ido para la serie de tres juegos. El viernes era día de descanso, con partidos el sábado y el domingo donde ya los asientos para los excursionistas fueron en el primer piso. En lo particular me dieron  mi gafete de cronista y estuve en el nuevo palco del Yanqui Stadium II viendo los juegos


CATFISH HUNTER
Yanquis también ganó el segundo partido y al ir al vestidor después del juego me encontré con que Mickey Mantle estaba allí platicando con los reporteros de Nueva York. Para esto llevaba otra botella de Cocktail Margarita y se la regalé al gran ambidextro. Siempre incisivo e irónico, me preguntó Mantle con una mirada fija en mis ojos el por qué se la regalaba, y le dije que como aficionado al Yanquis me había hecho feliz muchas veces con sus batazos. Mantle me reconoció de sus dos viajes a México y me preguntó si todavía seguía trabajando como cronista.
Al poco rato vi a un joven fotógrafo de color que se veía bastante tímido, no tan movido como los demás, y le pregunté  que cuánto  me cobraría por tomarme una foto. Me dijo que 40 dólares. Tuve la idea de juntar  a “Catfish” Hunter, que era el pelotero del momento, con Mantle y ponerme yo con los dos y mi traje “yanqui” para la fotografía. Le pregunté a Hunter y me dijo que si. Entonces le pedí a Mantle si me acompañaba unos pasos para tomarse una foto con Hunter. Se me quedó mirando irónicamente y me dijo levantando el dedo índice de la mano derecha: “Te estás cobrando la botella de tequila que me regalaste”.
Total que me tomé la foto con Hunter a mi izquierda y Mantle a la derecha. Les di las gracias y le dije al fotógrafo que lo esperaba por la noche en el hotel donde nos hospedábamos.


Finalmente me habló por teléfono al cuarto que estaba en el lobby del hotel y me dijo que tenía  una buena y una mala noticia. La buena es que me iba a cobrar solo 20 dólares porque solamente salió en la foto Hunter y yo, con Mantle sin aparecer para nada. Me imagino que era un fotógrafo que comenzaba su carrera y no tomó bien la foto. Eso sí, la foto con Hunter era de primera calidad, pero me había quitado a mi principal motivo,  al gran Mickey Mantle.
El tercer juego era más temprano el domingo y precisamente con “Catfish” Hunter en la lomita los Yanquis ganaban 4-2  en la novena entrada. Tres outs más y estaría con Billy Martin dándome la pelota autografiada que me había prometido.
Pero el gozo se fue al pozo. En la novena entrada los
Mellizos atacaron con hit de Larry Hisle y jonrón  de Lyman Bostock, un novato, para empatar a cuatro. Y enseguida el catcher Butch Wynegar, otro joven, dio  cuadrangular por el jardín derecho y Minnesota ya ganaba 5-4. Fueron los primeros jonrones de Bostock y Wynegar en Ligas Mayores. Así  quedó el juego y sabía desde que cayó el último out que había  perdido mi pelota autografiada.
De cualquier manera bajé al vestidor pero  al darle una ojeada a la oficina del manager vi como Martin se paseaba muy molesto de un lado a otro golpeando con el pie lo que encontraba a su paso. ¡Adiós pelota autografiada!.
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RADIO CITY MUSIC HALL
Nuestro vuelo salía al día siguiente en la mañana pero AeroMéxico había vendido más  boletos de los que cabían en el avión y entonces Pepe Rodríguez no pudo mandar a todos de regreso a México. La compañía  de aviación  nos pagó un día de estancia en Nueva York y en lo particular quede feliz con otro día en mi querida ciudad. Ese lunes no había juego y pude ir con  mi hija Amparín, a la que había  llevado en el viaje, a conocer  el Radio City Music Hall, el teatro famoso de Nueva York, donde entonces ponían un show y una película.
Al acostarme vi por televisión un largo juego del Mets que duró todas las entradas del mundo. Me dormí y cuando desperté todavía seguían jugando. Fueron un montón de entradas

Continuará.

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