Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

viernes, 8 de mayo de 2015

La Gran Hazaña de Hugo Ríos:  27 Innings

¡TRES JUEGOS LANZADOS EN UN DIA!

Lo Hizo en la sucursal de los Diablos Rojos






HUGO RIOS CON LOS FANATICOS DEL PARQUE DEL SEGURO
En la temporada de 1961 hice el viaje a las plazas de la Liga de Texas con el equipo Tigres capitalino manejado por Memo Garibay que tenía a Luis Tiant como su mejor pitcher pero que con todo y sus grandes facultades y las del lanzador mexicano Arturo Cacheux estaban teniendo los felinos una mala temporada después de haber ganado el campeonato en 1960. Para mi ese viaje fue formidable ya que era un joven cronista de 28 años entonces lleno de ilusiones y cosas por conocer. Y el primer brinco fue grande, desde la ciudad de México hasta Tulsa, Oklahoma. Horas y horas en la carretera y recuerdo que salimos del Parque del Seguro Social en al autobús rumbo a Tulsa después que había terminado el Juego de Estrellas que la Liga Mexicana le ganó a la Liga de Texas a pesar de dos jonrones de Joe Pepitone.



HUGO RIOS CON SULTANES
Fueron muchas horas hasta llegar a Tulsa y antes de alojarnos en el hotel donde iba a quedar el club, el autobús fue al barrio negro para dejar en una casa de huéspedes a los peloteros de color que tenía el equipo, Luis Tiant, el jardinero central Luis Zayas, el cátcher Wilfredo Ramírez. Eran todavía los años de la segregación severa.
Se me quedó grabado que cuando llegamos a Tulsa y compré el diario, se informaba sobre la muerte de Ty Cobb,  el gran bateador de Ligas Mayores que tiene el mejor promedio de por vida con .367.


LA REVISTA SUPER HIT 

Mi compañero de cuarto en ese viaje lo fue el muy buen fotógrafo, siempre muy entusiasta, Agustín  García, quien tomó las fotos para hacer reportajes para la nueva revista Super Hit. Tulsa, en el estado de Oklahoma, era ya en 1961 una ciudad grande, tierra de los pieles rojas en los viejos tiempos que hemos visto tantas veces en las películas.
Fue de esa manera que recorrimos las plazas  tejanas, tres juegos cada serie. En Ardmore, Oklahma, conocí al que fuera gran pitcher zurdo Carl Hubbell y que en 1961 era el jefe de los buscadores de los Gigantes. Le impresionó mucho un pitcher zurdo que llevaba Tigres llamado Jesús Robles.
Luego llegamos a la hermosa  San Antonio, misma que había conocido un año antes cuando viajé para ver el Juego de Estrellas de la Liga Mexicana y la Liga de Texas.


DICK KING A LA DERECHA
Como gerente de los Misioneros de San Antonio estaba Dick King,quien fue un personaje importante en el Beisbol mexicano ya que una vez viajo a México para convencer a los directivos que era indispensable tener una liga para novatos mexicanos. De esa manera el Ingeniero Alejo Peralta tomó la idea como una causa suya y creó la Liga Central en 1960. Dick King se nombraba como el padre de la Liga Central y la verdad si tuvo mucho que ver en que naciera ese circuito para desarrollar nuevos jugadores.
Curiosamente estaba en el terreno de juego con Dick King antes del primer juego de la serie cuando los Tigres llegaron del vestidor al terreno de juego. Al llegar uno de los últimos jugadores, que era delgado y joven, Dick King me quiso hacer una broma: “¿Este es el bat boy del equipo?.”
Y le contesté: “Este es uno de “sus” muchachos, de la Liga Central, que hace un año impuso record al lanzar un histórico  juego de 27 entradas. Dick King quedó perplejo y apenado por la mala broma. Un pitcher lanzando 27 innings en un partido es como si hubiera lanzado tres juegos completos en un día. Es lo que hizo Hugo Ríos.
King mostró su asombro y se felicitó por haber sido uno de los fundadores de la Liga Central.


Los Tigres terminaron su jira en San Antonio ya que al final de sus series se iba a celebrar el Juego de Estrellas número dos de 1961. Un de las noches habíamos ido a cenar juntos los pitchers Emilio
HUGO RIOS EN LA LIGA BETO AVILA CON EL TAMSA
Ferrer, Hugo Ríos  y yo cuando surgió la idea de entrar en un centro nocturno para tomar una cerveza. En aquel tiempo en el estado de Texas estaba prohibido vender bebidas que no fueran cervezas en horas de la noche. Recuerdo que Ferrer no estaba muy entusiasmado con la idea y nos dijo: “Solamente falta que esté  Memo Garibay (el manager) y nos ponga una multa”.     
Lo que pasó fue la Ley Murphy en toda su expresión. Estábamos en una mesa viendo el show, muchachas que bailaban enseñando solamente las piernas, que entró al lugar el manager Memo Garibay acompañado por un grupo de parientes y amigos de Torreón que habían viajado a San Antonio al Juego  de las Estrellas y se cumplió el pronóstico de Emilio Ferrer, ya que Garibay multó a sus dos pitchers por no estar durmiendo en el hotel. El “pollo” Ferrer es un gran tipo y también  Hugo Ríos.
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MOLINERO MONTES DE OCA
Fue en 1960, el primer año de la Liga Central, cuando Hugo Ríos entró al libro  de oro del Beisbol profesional mexicano al lanzar con el club Diablos de León un juego en Aguascalientes que duró 27 entradas. Y Hugo Ríos lanzó el juego completo antes de perderlo por un hit del pitcher contrario, Gregorio Polo.
La noticia se supo en todo México y cuando se celebró el Juego de Estrellas de 1960 en el Parque del Seguro Social los Diablos Rojos trajeron a Hugo Ríos a la capital para hacerle un reconocimiento por haber lanzado un juego de 27 innings. En Ligas Mayores el record de más entradas lanzadas en un juego es de 26 innings, en un empate de 1920 en que los dos pitchers tiraron los 26 episodios. Y ahora Hugo Ríos  era el primer pitcher en la historia de la pelota profesional en lograr sus 27 innings lanzados, tres juegos.  En realidad fueron 26 entradas y dos tercios ya que perdió antes de sacar el out 61.
Un año después los Diablos lo cambiaron al Tigres y su carrera en Liga Mexicana fue corta. Para pensar que posiblemente el haber tirado  27 innings en un día tuvo que ver en que su carrera  no fuera mejor. Pero la hazaña allí estará para siempre y al  lugar donde llega lo reconocían como el pitcher de los 27 innings.


HUGO CON PERICOS DE PUEBLA
Me llegó a decir que nunca llegó a cansarse y cuando venía la otra entrada se sentía fuerte para probar otro inning, otro y otro más hasta llegar a 27. El manager Molinero  Montes de Oca le preguntaba a cada rato si ya ponía otro pitcher pero el pedía la pelota para seguir y ver si en la otra entrada ganaban.
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HUGO RIOS EN LA ACTUALIDAD
Después de tener 0-0 con los Diablos en ese mismo  1960 en dos juegos  tuvo 2-4 en el Tigres de 1961, donde comenzó nuestra historia. Luego pasó a los Pericos de Puebla en 1962 para marca de 3-2. En 1963 comenzó con Reynosa y regresó con los Diablos para tener marca de 1-3. En 1964 con el Aguila de Veracruz tuvo su mejor temporada con record de 5-1 pero 4.14. Y en 1965 tuvo 25 juegos como relevista del Aguila y de los Charros de Jalisco, donde volvió  con Memo Garibay de manager.
Ya de retirado estuvo muchos años como coach de pitcheo en diferentes equipos de la Liga Mexicana, trabajando igualmente en Teléfonos  de México y en otras partes.
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PARQUE ALBERTO ROMO CHAVEZ DE AGUASCALIENTES 
Al hablar con él hace unos días por la vía telefónica me dijo que tiene 78 años de edad y que se siente bien de salud. Le preguntamos si durante aquel juego memorable de las 27 entradas el manager Molinero Montes de Oca lo intentó sacar en algún momento:
“Ya cuando pasaron bastantes entradas y regresaba a la caseta, me preguntaba si me sentía cansado, que si quería que mandara a otro pitcher, pero la verdad es en ningún momento me sentí agotado. Le contestaba a Molinero que todavía  podía  lanzar otro inning y así sucedió hasta llegar al inning 27 en que el pitcher contrario, Gregorio Polo, que era del Aguascalientes y prospecto del Tigres me dio un hit para decidir el partido”.

HUGO DE COACH DE PITCHEO

Sobre si esas 27 entradas le afectaron  en el resto de su carrera, me dijo: “No lo creo ya que yo nunca tuve problemas con el brazo. Después de lanzar los 27 innings hice un trabajo en el bull pen a los dos o tres días y me sentía bien del brazo. Lo de este juego se supo en la capital y me llevaron al Parque del Seguro los Diablos para un homenaje. El presidente de la Liga Mexicana lo era Eduardo Orvañanos y ese de 1960 era el primer año de la Liga Central para jugadores jóvenes. Arnulfo Rodríguez era el gerente de los Diablos”.
“Recuerdo un juego que lancé con los Diablos en que en siete entradas, hicieron muchos doublés plays Chero Mayer que estaba en el short y todo el infield. Chero era mi paisano ya que yo nací en Nogales, Sonora, aunque mis padres fueron  a vivir a México  y me registraron en la ciudad capital. Soy un capitalino pero nacido en Nogales, Sonora”.
Hugo no cree que lanzar esas  27 entradas afectó  su carrera: “Creo que lo que hice después lo hubiera hecho igual sin  lanzar ese partido en el juego tan largo, ya que nunca sentí problemas en el brazo. Pude haber tenido una mejor carrera pero luego algunos managers no me estimaban, no me tenían mucha confianza”.
ESPINO COMENZO EN LIGA CENTRAL 
Los Diablos  mandaron a Hugo Ríos al Tigres en un cambio que fue muy bueno para los Rojos ya que obtuvieron al pitcher zurdo Aarón Flores que fue importante en el equipo escarlata por algunos años.

Hugo Ríos me recordó que ese mismo año que lanzó  el juego de las 27 entradas logró tirar un juego sin hit ni carrera contra Salamanca que fue el equipo campeón. Así que el mismo 1960 que se inmortalizó  con su partido de los 27 innings también  logró un juego sin hit ni carrera,  por lo que tuvo dos momentos inolvidables en la primera Liga Central para Novatos.
Por muchos años al equipo al que llegaba todos le preguntaban sobre el juego de los 27 innings que lanzó en Aguascalientes aunque al paso de las décadas, las preguntas sobre ese juego fueron menores, pero todavía  de vez en cuando alguien le vuelve a preguntar sobre aquel juego inolvidable que hay que recordar en el Salón de la Fama del Beisbol Mexicano cuando volvamos a tenerlo.
Me terminó diciendo Hugo Ríos se casó dos veces y tiene cuatro hijos.  El pitcher de las 27 entradas lanzadas.
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LOS DOS PITCHERS QUE LANZARON 26 ENTRADAS
En Ligas Mayores el record de más entradas por un pitcher que en realidad son dos, es de 26 innings ya que el primero de mayo de 1920 se dio el juego más largo en innings con un total de 26  El partido fue entre Brooklyn, entonces llamados los Robins antes que los Dodgers, y los Bravos en el parque de Boston. La gran batalla terminó empatada a una carrera con los dos lanzadores tirando los 26 innings .
LEON CADORE 


El partido solo duró tres horas con 50 minutos con Leon Cadore siendo el pitcher del Brooklyn que completó los 26 innings en una carrera, 15 hits y siete poches, mientras le lanzador del Bravos, Joe Oeschger, trabajó las 26 entradas en   nueve hits solamente y siete ponches. El juego  fue suspendido por falta de luz ya que había comenzado a oscurecer cuando el ampayer dijo que ya no podía  seguir. Así que el señor sol, al marcharse, le dejó la mesa puesta a Hugo Ríos para que fuera el único pitcher en la historia de la pelota profesional que ha lanzado 27 innings.
En aquel juego del primero de mayo de 1920 los Robins  anotaron una carrera en la quinta entrada y los Bravos una en la séptima y eso fue todo. Lo demás, ceros y más ceros. Por ese tiempo el Brooklyn fue llamado Robins  en honor a su manager Wilbert “tío” Robinson, muy popular,  que por cierto en ese 1920 los llevó a su primer campeonato aunque perdió  la Serie Mundial ante los Indios de Cleveland.


JOE OESCHGER
Los dos pitchers del juego de los 26 innings terminaron con records perdedores su paso por Grandes Ligas. Leon Cadore  tuvo en 10 años de la gran carpa una marca de 68-72 y 3.14, con una derrota en la Serie Mundial de 1920. Oeschger tuvo  12 años en las Mayores con marca final de 82-116 y 3.81. Pero esos dos pitchers fueron los de la hombrada de durar en un duelo de 26 innings en un empate a una carrera y sin necesidad de relevos.
Pero a nadie le pueden quitar lo bailado.  


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