Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

jueves, 18 de junio de 2015

Catedrales del Beisbol

EL "BRIGGS STADIUM" DE DETROIT








El “Briggs Stadium” de Detroit fue el último parque de la Liga Americana en instalar luces para juegos nocturnos y eso fue el 15 de junio de 1948 cuando en el primer juego bajo las candilejas  los Tigres le ganaron al Atléticos  de Filadelfia 4-1.
El llamado “Briggs Stadium” fue rebautizado a Estadio de los Tigres en enero de 1961 al ser obtenido el equipo por John Fetzer, magnate de radio y la televisión. Cambiarle el nombre costó 20,000 dólares.
El estadio se llamaba Briggs en honor al que fue dueño de los Tigres de Detroit en la década de los treinta, cuarenta y parte de los cincuenta.
Antes del Briggs Stadium con capacidad para 58,000 espectadores, los Tigres tuvieron como casa el llamado Navin Field ya que su propietario se llamaba Frank Navin. Había hecho mucho dinero trabajando en un hipódromo y al comprar la franquicia de los felinos construyó el parque al que le puso su apellido. Primero fue con capacidad para 23,000 espectadores, luego para 29,000 y tras ganar dos Series Mundiales seguidas en 1936 le pusieron un segundo piso y la capacidad subió a 35,000.
Por ese tiempo el dueño Frank Navin falleció al caerse de un caballo y el nuevo dueño, Walter O´Briggs, decidió hacer otra expansión del graderío, pero esta vez lo hizo en grande. Logró que la ciudad quitara dos calles adyacentes para poner doble piso a todo lo largo del parque con los “bleachers” muy espaciosos en el jardín central, Así el estadio fue nombrado en honor al señor Briggs y luego le siguó su hijo Spike, con una gran capacidad de 58,000  espectadores. La pizarra grande fue colocada arriba de las tribunas del jardín central con marcadores más pequeños de cada lado del estadio.
En este estadio de los Tigres fue donde el pitcher mexicano Aurelio López ganó el quinto y último juego de la Serie Mundial de 1984 contra los Padres de San Diego al realizar un relevo perfecto.
Ya estaba el estadio Briggs cuando el equipo jugó  las Series Mudiales  de 1940 que perdieron con Rojos de Cincinnati, la 1945 para ganarle al Cachorros de Chicago. Y ya se llamaba Tigres Stadium cuando ganaron  la de 1968 al Cardenales de San Luis y al gran pitcher Bob Gibson.
Los aficionados de las gradas de sol del jardín central eran considerados los más groseros de todas las Ligas Mayores y sus gritos insultantes era tan duros y constantes que hubo un tiempo en que la directiva cerró los bleachers y manifestó que slo los abriría en caso que se portaran más decentemente.
Cuando me tocó ir a la Serie Mundial de 1984 el palco de prensa en el estadio del Tigres estaba hasta lo más alto. Recuerdo que hasta daba vértigo asomarse por la ventana. Me extrañó que cuando anunciaron en el sonido local los órdenes al ba, al nombrar a cada jugador de los Padres de San Diego, los fanáticos de los “bleachers” gritaban a coro “¿A quién le importa?.” Sumamente groseros.
Al pasar  por don estaba el palco de transmisión de Televisa y era una cabina  muy pequeña en donde el famoso “Mago” Septién estaba sentado cerca de la puerta del pasillo.
En este estadio de los Tigres jugó por nueve años el mexicano Aurelio Rodríguez, llegando a la serie por la corona en 1972 que perdieron en cinco juegos ante los Atléticos de Oakland. Aurelio. Que había dado 15 jonrones ese año, se fue de 16-0 en ese play off, aunque con los Yanquis en la Serie Mundial de 1981, bateó oara .417, de 12-5. Fue Aurelio un jugador favorito de los aficionados de Detroit y de Aurelio López ni se diga, quien tuvo una campaña de 10-1 y 14 juegos salvados en el campeonato ganado de 1984. Lo llamaron el Sr. Humo (Mr. Smoke).

Fue en año 2000 cuando quedó listo el nuevo estadio de Detroit, el Comerica Park, con capacidad para casi 42,000 espectadores y todas los comodidades imaginables. 

EL NAVIN  FIELD

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