Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

jueves, 18 de junio de 2015


LUMINOSO FIN DE SEMANA BEISBOLERO

Juan Antonio García Villa






Para quienes gustamos del beisbol y somos más, muchos más mexicanos de lo que comúnmente se cree, el pasado fin de semana fue de  días luminosos. Nunca, ni remotamente, nos imaginamos ver la plaza de la Constitución de la Ciudad de México, el Zócalo capitalino, sitio histórico por antonomasia y en más de un sentido el corazón mismo, el centro nervioso del país, convertido en un diamante –es decir, en campo- de beisbol, donde se pudo practicar este bello deporte y se llevó a cabo el domingo una emocionante competencia (derby) de jonrones entre ocho reconocidos toleteros profesionales,  cuatro mexicanos y otros tantos extranjeros.




LIC. GARCIA VILLA
Este singular acontecimiento forma parte de los festejos conmemorativos del XC aniversario de la Liga Mexicana de Beisbol, LMB. Cumplir 90 años de existencia, que como reza el lugar común “se dice fácil”, ha sido sin embargo muy cuesta arriba para este circuito beisbolero, el de más larga tradición y data en nuestro país. Claro-oscuros, alti-bajos, de todo ha tenido. A veces parece que predominan los oscuros y los bajos, pero la LMB ahí está. Cumple con dignidad su papel, en espera de mejores tiempos. Que ojalá corresponda ver a la actual generación.

Hace diez años, en 2005, quien fuera presidente de la Liga durante diecisiete años, de 1983 a 1999, el licenciado Pedro Treto Cisneros, ya fallecido, escribió: “Venciendo todos los obstáculos que se puedan imaginar, la Liga  Mexicana ya cumplió noventa temporadas brindando emociones a los seguidores del deporte rey. Dando tumbos, cayendo y levantando, el viejo circuito siempre emerge de sus escombros para mantenerse en pie, y en el nuevo siglo, muestra orgulloso una estabilidad que le permite contemplar un brillante futuro”. (Enciclopedia del Beisbol Mexicano, 2005).

En otro pasaje de esa misma edición de la Enciclopedia beisbolera, Treto recordó que “En 1980 se apagaron las candilejas. Jugadores de 14 equipos se declararon en huelga provocando el problema más grave de todos los que ha afrontado el circuito. Parecía el final de la Liga Mexicana. La estocada fue hasta la empuñadura. Sin embargo, por enésima vez salió ilesa…”

Por cierto, en el año en que estamos se cumplen ya 35 de ese malhadado episodio del paro de peloteros. Y aunque parezca increíble, seguimos sin saber exactamente qué sucedió y cuáles fueron las verdaderas  causas que lo provocaron. Estoy trabajando  en este tema desde hace casi un par de años y a pesar de los esfuerzos realizados no he podido tener acceso a información clave. Pero puedo adelantar que  habrá algunas sorpresas. La idea era publicar el mes próximo un libro sobre esa huelga. Infortunadamente no será posible. Ojalá lo sea el año entrante.

Con los datos que hasta ahora he logrado reunir y más, muchos más que faltan, para ése y otro estudio más amplio –siempre siguiendo un hilo conductor, más allá de puras anécdotas y estadísticas- sobre la historia en general del beisbol mexicano, considero sin embargo que hay información suficiente para demostrar que hasta hace medio siglo el beisbol era en el país el deporte que prefería, seguía y practicaba la mayoría de los mexicanos. ¿Qué fue entonces lo que pasó?

Hay al menos dos teorías. Una es la conspirativa, básicamente por parte de los barones del soccer ligados a la televisión, quienes diseñaron un plan preciso a largo plazo, mismo que han seguido con  disciplina y rigor. Suena en principio inverosímil, pero como hipótesis de trabajo debe ser bien explorada.

La otra teoría, cuyo principal exponente es el amigo sonorense residente en San Diego, Francisco González Iñigo, quien hace décadas durante un tiempo vivió en Torreón, editor del popular y conocido blog denominado “Las Lupas”, propone que como el beisbol es más un deporte de inteligencia que de habilidades físicas, explica que “en México poca gente acude (hoy) a los estadios, y por ello este deporte tiene escasa cobertura de la TV-basura (Televisa y TV-Azteca) ya que a la mayoría de la población le da flojera pensar y entender el juego. El beisbol es para gente pensante; el futbol, en cambio, es en México  --dice-- una terapia semanal de la clase jodida, a base de gritos y patadas, para olvidar sus problemas”.

En fin, este tema ya lo abordaré con calma al concluir el estudio. Por lo pronto, qué magnífica, inolvidable vista la del Zócalo convertido en diamante beisbolero

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