Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

viernes, 7 de agosto de 2015

COMENTARIO DE LOS LECTORES
Humberto Concha <concha.humberto@yahoo.com.mx>
5 ago. (hace 2 días)
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para mí
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Apreciable Tommy Morales
Soy su lector desde hace cincuenta años, sus crónicas están llenas de la emoción deportiva que solamente genera nuestro amado beisbol  y en su crónica sobre Wilfredo Calviño y los Diablos Rojos campeones de 1973 nos hizo recordar grandes batallas.


WILFREDO CALVIÑO

Efectivamente la serie Poza Rica- México fue una demostración de gran pitcheo y una filigrana de dirección en ambos equipos. Recuerdo como el segundo juego de esa serie Diablos empató la pizarra cuando ya había dos outs en la última entrada por un hit dentro del cuadro de José Herrera Después la serie Veracruz-México fue pelota de alto voltaje, con la pasión desbordada, Usted describe como terminó el quinto juego.


AURELIO LOPEZ
La serie final Saltillo-México no se quedo atrás sobre todo en los juegos seis y siete, sin embargo el séptimo juego, antes de empezar ya tenía la genialidad de Calviño al escoger a Aurelio López como abridor, me hubiera gustado  escuchar al manager rojo el porqué de su decisión, tal vez fue la fortaleza de su pitcher. Fue un juego de nueve entradas pero interrumpido por la lluvia que terminó en la madrugada del día siguiente, todo el juego fue lanzado por Aurelio López y en cada lanzamiento se cabalgaba con la victoria o derrota, la pizarra no lo dice todo, hubo grandes jugadas y en especial Adolfo Phillips en el jardín central completo la gran acuarela. Todo el equipo rojo fue notable con Alfredo Ortiz, el jugador más valioso, calentando el brazo en momentos críticos.

Recuerdo como al caer el último out los aficionados del México se lanzaron al terreno para cargar en hombros a sus héroes, Wilfredo Calviño(qepd) trató de evitarlos pero su trabajo era plenamente reconocido, pienso que al ser paseado en hombros en el Parque del Seguro Social por su formidable dirección fue lo más cerca que estuvo del cielo beisbolero

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