Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

sábado, 26 de septiembre de 2015

MAURO RAMIREZ

AQUEL GRAN INVIERNO DE

“LA BAILARINA” CON DIABLOS


MAURO RAMIREZ  "la bailarina".














NOS remontaremos al invierno de 1956-57 en que los dos equipos de la capital de la Liga Inverrnal Veracruzana jugaron en el Parque de la Colonia Petrolera al tener un pleito grande con Lucio Lagos que estaba al frente del patronato que tenía funcionando el Parque del Seguro Social. Por más que platicaron no llegaron a ningún acuerdo y cada junta había más enojo entre las dos partes.
Finalmente Alejo Peralta, que era el dueño de los dos equipos invernales, Aztecas y Diablos Rojos, anunció  que iban a jugar esa campaña invernal en el Parque de la Colonia Petrolera en Azcapotzalco. Llevaron a cabo algunas obres de remodelación como el poner tribunas de madera en la lateral del lado izquierdo en que se  aumentó ligeramente el aforo. Debe haber sido un parque para unas cuatro mil personas aunque a decir verdad el Sindicato Petrolero había hecho muy buen trabajo en la construcción  de ese lugar y para el Beisbol Amateur era el mejor parque que había.


ROY PARKER TRATANDO DE FILDEAR CONTRA LA BARDA CENTRAL DEL PARQUE DE LA COLONIA PETROLERA

Detrás de la barda del jardín  izquierdo, que estaba cerca del home, estaban los frontones del Deportivo Salvador Benavides. Por el jardín central había un gran anuncio de Petróleos Mexicanos  por la banda derecha estaba una calle que ahora es una gran avenida Sin embargo en aquel entonces era muy complicado llegar a ese lugar de Azcapotzalco donde estaba la nueva casa del Aztecas y Diablos Rojos y yendo en coche había que recorrer calles muy estrechas antes de finalmente llegar. Todavía no estaban los formidables puentes que se construyeron para agilizar el tránsito para conectar con la avenida Marina Nacional donde está precisamente la torre de petróleos.

LAS ZAMBULLIDAS ESPECTACULARES DE MAURO RAMIREZ

Aunque en sábados y domingos las entradas se animaban bastante, entre semanas se jugaba ante muy poca gente. Allí estaban los apostadores en su grupito y unos cuantos aficionados. Eran juegos de día y el Ingeniero Alejo Peralta comenzó a poner las torres del alumbrado que un día se utilizaron, pero no en esa liga.


ALEJO PERALTA

Además los equipos no tenían jugadores tan famosos como un año antes cuando estuvieron Beto Avila, Jim Rivera y varios jugadores más  de las Ligas Mayores. Habían mandado prospectos los Indios de Cleveland al Diablos Rojos como el pitcher Gary Belll, el cátcher Frank Biskup, el jardinero central John Waters  que era el mejor del grupo. El manager lo fue Molinero Montes de Oca otra vez y había sido campeón con los Rojos un año antes. Aztecas tenía jugadores de los Bravos de Milwaukee comandados por John Riddle, y estaba por ejemplo el cátcher Don Leppert y el jardinero Christian, ocupando Vinicio García la segunda base, el pitcher Maty Kutina.


GARY BELL

Fue el principio del fin de aquella  Liga Veracruzana en cuanto a equipos de la capital se refiere y el circuito acabaría en el DF un año después ya de regreso al Parque del Seguro Social.
Pero aquel invierno de 1956-57 en que Petroleros de Poza Rica fue el campeón, lo recuerdo sobre todo por la formidable temporada que tuvo un infielder mexicano llamado Mauro Ramírez que desde temprano en los profesionales lo llamaron “la bailarina” ya que nunca estaba quieto en el terreno de juego. No bailaba exactamente pero sus movimientos le ganaron el apodo.
Ese invierno jugó Mauro Ramírez con los Diablos Rojos y estuvo en la tercera base para convertirse en la principal atracción por las jugadas increíbles que hizo. De una manera fue el precursor de lo que veríamos después con Craig Nettles que se tiraban zambulllidas por la pelota en la antesala de los Yanquis.

MAURY WILLS
Simplemente Mauro Ramírez tuvo un invierno  fabuloso haciendo atrapadas en que se tiraba a su derecha, hacia la izquierda, quedándose con la pelota en jugadas aplaudidas por los aficionados. Y también bateando fue su mejor año, bateando arriba de los .300 y dando un buen número de jonrones.
En ese invierno el luego super famoso Maury Wills jugó las paradas cortas del Cafeteros de Córdoba que manejó Preston Gómez. Wills fue el primer jugador en la historia de Grandes Ligas en robarse 100 bases en un año.

FRANK OCEAK MANAGER DE POZA RICA
Poza Rica fue campeón con siete juegos de ventaja sobre Córdoba, el Aztecas en tercero a 11 y medio, Jalapa con Martin Dihigo de manager en cuarto a 14 juegos y medio, Diablos en quinto a 21 juegos y medio y Puebla en el sótano  a 24 juegos y medio.
Tony Tornay, cátcher del Chileros, fue el campeón bateador con .377, Joe Christian de Aztecas el mejor en hits con 123, el cátcher Sam Hairston de Puebla el primero en dobles con 27, Roy Parker con nueve triples, Howie Goss de Poza Rica el monarca en jonrones con 27, Len Tucker de Jalapa el primero en carreras empujadas con 93 y el pitcheo lo dominó Poza Rica con Art Swanson el mejor en ganados y perdidos con 16-5 y George O´Donnell el mejor en carreras limpias con 2.54. Eddie Locke de Córdoba el campeón de ponches con 116, quien fue elegido el jugador Más Valioso. Francisco Hernández  de Puebla el Novato del Año.
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Decíamos  que la barda del jardín  izquierdo quedaba cerca en el parque de la Colonia Petrolera y en un juego en que nos visitó el Petroleros de Poza Rica hubo un total de 18 jonrones. Era cuando petroleros tuvo una batería encabezada por Howie Goss que tenía  gran poder y parecía que iba a ser en el futuro un gran jugador de Ligas Mayores. Pero no fue así. En 1962 llegó al Piratas y dio dos jonrones con promedio de .243 en 122 veces al bat. Y con los Astros de Houston dio nueve cuadrangulares pero con solo .209 de average en 448 turnos.  En Ligas Menores tuvo 20 jonrones o más en seis años, siendo su cifra más alta la de 29 con el Vancouver de la Liga de la Costa en 1960.
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MAURO RAMIREZ DIO UN INVIERNO INOLVIDABLE

Pero en ese invierno fue Mauro Ramírez  el jugador eléctrico en la capital con las formidables  zambullidas en la tercera base, lances que hubiera rubricado un jugador de Ligas Mayores. Lucía que había nacido un nuevo estrella en la pelota mexicana.
Nacido en la bonita ciudad de León, Guanujuato, Mauro batalló varios veranos e inviernos por ser  un buen pelotero y de una manera lo logró, pero no fue el gran estrella que lució en aquel invierno al que nos referimos.
Era alegre, simpático, vacilador. Recuerdo que una vez le hice una entrevista en su apartamento para la revista que trabajaba y en el armario guardaba todos los uniformes de los equipos donde había jugado y eran muchos uniformes. De aquí para allá y de allá para acá como canta Julio Iglesias en una de sus melodías.
En seis años de Liga Mexicana dos veces fue parte de los Diablos Rojos pero su mejor temporada fue en 1961 con los Pericos de Puebla, que un año antes habían regresado a la Liga Mexicana. 



RONNIE Y MOI CAMACHO CON EL BORICUA JOSE GARCIA

Bateó para .300 con un par de jonrones. En 1958 fue parte de los Tecolotes de Nuevo Laredo que conquistaron el campeonato y tuvo como compañeros a los Camacho de la destrucción, Moi y Ronnie, al panameño Pablo Bernard que fue el shortstop y campeón de bateo, al Jiquí Moreno, a Tony Dicochea, a Arturo Cacheux y Miguel Sotelo. Bateó .261 en 253 veces al bat y el manager cubano Cheo Ramos lo podía poner en cualquier posición del infield, y con él no había un momento aburrido, siempre estaba alegre.








En seis años de Liga Mexicana bateó .256 con nueve jonrones y 115 carreras empujadas, jugando con diferentes circuitos. Pero no desarrolló en el pelotero formidable que fue en aquel invierno de 1956-57 al jugarse en el Parque de la Colonia Petrolera.
Primero jugó con los Diablos en 1954, un año antes del Parque del Seguro Social cuando era un jovencito. En 1960 lo tuvo un tiempo con los Rojos el manager Chile Gómez pero solo bateó  .230 en 152 veces al bat.
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EL TERRIBLE TERREMOTO DE 1985 EN EL DF

Al jugar dos años en Puebla se enamoró  de la Angelópolis y al retirarse del Beisbol puso un restaurante modesto en esa bonita ciudad. Fuímos buenos amigos pero al perderle la pista por algunos años pregunté por él y supe que había sido víctima de la diabetes y que incluso había  perdido casi la vista. Unos años después llegó la noticia de su fallecimiento.
No hay duda que dejó huella entre los aficionados que íbamos a los juegos de la Liga Invernal Veracruzana hasta el que lucía tan lejano Azcapotzalco y con tantas dificultades para llegar al parque de pelota. Todavía existe el Parque de la Colonia Petrolera que fue después de la Cuchilla de Nonoalco  el más famoso parque de los amateurs. En aquel entonces era un mejor parque que los que había  en la Liga de la Costa del Pacífico.
Cuando ya se pudo jugar pelota nocturna con las torres que había instalado Alejo Peralta fueron para juegos de la pelota amateur. Recuerdo mucho una noche, unos días antes del tremendo terremoto que acabó con tantas vidas y casas en 1985, que se jugó allí un partido entre una Selección Amateur Mexicana y una cubana, siendo  ganada por el tim azteca ante el entusiasmo de los fanáticos que llenaron el lugar. Fue gran pitcheo de uno de los hermanos de la Garza, Héctor, dos pilotos de Mexicana de Aviación en aquel entonces. Héctor y Ocar era muy buenos serpentineros amateurs.





HOTEL PRINCIPADO SE DERRUMBO CON EL TERREMOTO
Fue cuando esa la Selección Cubana salvó la vida de milagro ya que para pasar la noche del 18 de septiembre los habían acomodado originalmente en el Hotel Principado en la calle José María Iglesias, en la colonia Tabacalera y a un lado del Monumento de la Revolución. Pero cuando ya estaban apartadas las habitaciones el brazo derecho de Antonio Murrieta, presidente de los deportes en el PRI y  quien patrocinó la visita de los antillanos, canceló la estancia en  ese lugar ya que otro hotel  cercano, el Hotel Prim, les ofreció un mejor precio, cuatro pesos menos por persona. Y al cambiarse de hotel a última hora salvaron la vida ya que el Hotel Principado se derrumbó totalmente con el terremoto del 19 de septiembre de 1985. El Hotel Prim no sufrió ningún daño, aunque el Hotel Versalles, que queda frente a él, también se colapsó  y hubo muchos muertos, entre ellos la hermosa actriz Angélica Rios y su pequeña hija.
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Muchos años después de aquel invierno en que se jugó pelota profesional pasaba una vez a la semana por ese parque de a Colonia Petrolera para ir a una empresa donde se editaban muchas revistas, entre ellas Deporte Ilustrado y donde escribí artículos  por un tiempo. Ya era fácil llegar a ese parque, con avenidas amplias y los puentes de vía  rápida que comunican Azcapotzalco con Marina Nacional.
Y cada vez que pasaba por el Parque Salvador Benavides seguía muy bien cuidado y recordaba aquel invierno en que Mauro Ramírez fue el gran estrella al tener su temporada de oro en la terera base de los Diablos  Rojos invernales.

Un gran tipo Mauro Ramírez, “la bailarina”. El precursor de Graig Nettles con sus grandes atrapadas en zambullidas espectaculares. Un amigo de los que uno nunca se olvida. 

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