Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

domingo, 5 de junio de 2016


EL GRAN DUELO QUE DANIEL RIOS

LE GANO A MAX LANIER EN 1947





SALA<AR Y DANIEL RIOS


LA noche del 10 de julio de 1947 resultó una de esas para nunca olvidar si usted era aficionado al Beisbol y la verdad es que desde antes de la batalla se podía pensar en algo formidable ya que el manager Lázaro Salazar del Monterrey anunció que su estrella Daniel Ríos iba a enfrentarse al poderoso zurdo Max Lanier, el gran pitcher que Jorge Pasquel había  traído para sus Azules del Veracruz. Se lo quitó a los Cardenales de San Luis cuando llevaba record de 6-0 en el inicio de esa temporada. Más adelante Lanier llegó a comentar que Pasquel le dio 50,000 dólares por adelantado para dos temporadas y el americano cumplió cabalmente el pacto al estar dos años en la Liga Mexicana.
Daniel Ríos era considerado por aquellos días  el mejor pitcher mexicano de nuestro Beisbol, aunque en realidad ya después de terminada su carrera, confesó que nació en Nordheim, estado de Texas, pero que desde pequeño sus padres mexicanos vinieron a vivir a México.
Daniel fue un super pitcher de la Liga Mexicana, con dos temporadas de 21 y 20 victorias para hacerse un ídolo en la Sultana del Norte. Y Lanier era un pitcher tan buen que en un invierno cubano llevó al campeonato al Almendares y lo bautizaron como “el monstruo”.



MAX LANIER


Era una noche con relámpagos en la lontananza, con amenaza de lluvia, pero hubo una muy buena entrada y tal como se pensó, los dos pitchers comenzaron a poner cero tras cero en la pizarra del Parque Delta. Al terminar los primeros seis innings no había carrera, aunque en el caso de Danel Ríos, no había permitido hit tampoco. Pasó el séptimo, el octavo. Todavía  cero por  cero y Río sin que le dieran de hit. Llegó la novena y se terminó en las mismas ciscunstancias. Ya Dabiel tenía su juego sin hit ni carrera en nueve entradas pero no contaba todavía porque el juego continuaba.
En la décima surgió  un caso insólito en la historia de nuestro Beisol: el segunda base regio, George “Ardilla” Hausmann, también traído de Ligas Mayores, no pudo quedarse con un fuerte batazo que pasó  a su lado y entonces el anotador oficial, “Fray Kempis”, uno de los pioneros en la crónica de Beisbol y muy admirado, marcó hit la jugada ante el abatimiento de la mayoría de los aficionados que estaban a favor del pitcher mexicano, sobre todo los fanáticos de los Rojos del México.
Sin embargo Jorge Pasquel, que estaba en el palco al lado de la caseta de sus Azules manejaos por “Chile” Gómez, le dijo a un empleado que fuera a ver a “Fray Kempis” y que cambiara el hit  por error. Era una orden. ¿Qué hubiera podido hacer “Fray Kempis?. Aceptar la orden de Pasquel o renunciar. Decidió lo primero y la jugada fue marcada error al segunda base Haussman. Cuando se informó por el sonido local del cambio en la decisión, los fanáticos aplaudieron. Por cortesía de la casa un hit era marcado error.





BUSS CLARKSON
Afortunadamente el destino beisbol, el gran Dios, es muy justo y para la entrada 11, Buster Clarkson, un temible bateador de color americano que no había  estad en el juego al sentirse mal, fue llamado por “Chile” Gómez de emergente y dio un “texas” al jardín izquierdo en un batazo que ni si quiera Pasquel podía cambiar.
Pero en la entrada 12 el Monterrey anotó dos carreras para terminar ganando 2-0 el gran duelo entre dos pitchers formidables. David le ganó a Goliat, aunque ese David era alto, fuerte y con anchas espaldas. Se le escapó el juego sin hit pero ganó la inolvidable batalla. Afortunadamente no llovió y vimos uno de los grandes partidos jugados en las dos temporadas de oro.
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Daniel Ríos debutó en la Liga Mexicana de 1939 con los Tigres de Comintra que estaban en la liga llamada cismática, pero ya en 1941 estaba con el Monterrey donde duraría hasta 1952, jugando luego ya de veterano con Tigres en 1956 y con Poza Rica los dos años siguientes, pero con pocas decisiones. Además de una temporada de 21 victorias en 1949 y otra de 20 en 1943, las dos veces siendo campeones los “Fantasmas Grises”, tuvo una temporada de 18 victorias y tres con 17. Tanto en 1943 como en 1949 fue campeón de más juegos ganados. No hay duda que fue un pitcher notable y terminó en Liga Mexicana con números de 180-139 y 3.52 de efectividad, con 21 blanqueadas



JORGE Y BERNARDO PASQUEL
Desde temprano un compañero comenzó a llamarlo “Coyota” y el apodo quedó para siempre, la “Coyota”  Ríos, como el sabroso dulce de Sonora. Además de pitcher era buen bateador y jonronero. En el juego por la corona invernal de todo México entre Venados de Mazatlán de la Liga de la Costa donde fue gran estrella y Petroleros, Daniel Ríos le ganó otro gran duelo al americano Mitchell Garber que llevaba un juego sin hit ni carrera en el Parque Merino de Poza Rica hasta que un jonrón  del propio Daniel Ríos  decidió la batalla 1-0.




DANIEL RIOS

En 1953 y 54 lanzó con el equipo de Yakima en las Ligas Menores americanas y tuvo 35 victorias en dos años, pero ningún buscador de Ligas Mayores hizo contacto con él. En 1955 trabajó  exitosamente con el equipo de Cananea que manejado por Memo Garibay ganó la corona de la Liga Arizona-México, terminando con 18-5 en la que fue su última super temporada. Por muchos inviernos fue el lanzador número uno de la Costa del Pacífico y el primero en llegar a 100 victorias. Lo llamaron el “venado mayor”.

Memo Garibay me llegó a contar que entre los pitcheos de Daniel Ríos estaba uno de nudillos   que era veneno para los bateadores. Daniel Ríos entro al recinto de inmortales en 1973.

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