Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

viernes, 7 de abril de 2017


EL DEBUT DE CANANEA
REYES COMO MANAGER

EL debut en 1968 de Cananea Reyes como manager en Fresnillo que era sucursal del Charros de Jalisco no fue exitoso y con un grupo de jóvenes terminó en sexto lugar de una liga con ocho tims, finalizando con 55 ganados y 79 perdidos, a 26 juegos del campeón Saraperos de Saltillo que manejó  Héctor Rodríguez. Curiosamente, Héctor Rodríguez, al que bautizaron en México como “Coca Cola”, fue el primer timonel que tuvo Cananea al comenzar su carrera como pelotero profesional con los Piratas de Campeche.

CANANEA

En aquella temporada 1968 de la Liga Central  el campeón bateador lo fue Guillermo Murillo del Torreón con promedio  de .347 y otros managers en ese circuito donde hizo Benjamín Reyes sus pininos de timonel lo fueron Leonel Aldama, el dominicano Pedro González que había sido muy buen jugador y hasta parte de aquellos Yanquis de Nueva York en los tiempos de Mickey Mantle, Miguel Sotelo que había sido un gran pitcher, el cubano Tony “Haitiano”  González, el guapachoso cubano Abril McDillon y Arturo Cacheux. Curiosamente Sotelo y Cacheux habían sido compañeros como pitchers estrellas en los Tecolotes de Nuevo Laredo en el campeonato ganado en la Liga Mexicana del año de 1958.
Saltillo fue el campeón con cinco juegos de ventaja sobre Ciudad Madero que manejó Leonel Aldama.
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Cuando los años pasaron, en 1991 tuve la suerte de estar un buen rato con Cananea Reyes al ser invitados a la convención de la Federación de Beisbol Amateur.


HECTOR RODRIGUEZ

La convención se celebró en la ciudad de Zacatecas y conocí el cerro de la Bufa del que tanto había oído hablar, pero uno de los eventos se celebró en la ciudad de Fresnillo en donde tuve la segunda oportunidad en mi vida de estar en el Santuario del Niño de Atocha.
En la primera ocasión que estuve en Fresnillo fue para un juego de exhibición  entre  Diablos Rojos y Tigres en esa ciudad y recuerdo que la primera vez que entré al parque de Beisbol de esa ciudad recordé los cuatro jonrones que dio en un juego “Diablo” Núñez.
En 1991 el evento en Fresnillo era en el auditorio en la misma plaza central de la ciudad.


Cuando estábamos yendo hacia la entrada vi  a Cananea afuera del lugar y me dijo que no pensaba ir porque iban a ser discursos y más discursos sin importancia. Deseaba emplear ese tiempo en darle un recorrido para  recordar 1968 cuando manejó al equipo de los Mineros de Fresnillo y me dijo que si lo quería acompañar.
Ya en enero de ese 1991 estaba Cananea tratando de vencer el cáncer que le habían  detectado por la garganta y la nariz en una operación a la que fue sometido en el invierno de 1990. Padecía de una fuerte sinusitis y Raúl González, al frente de la Codeme, lo llevo al famoso hospital Angeles para la operación  en que se descubrió  el tumor canceroso.
En enero de 1991 estaba Cananea bastante delgado y mostraba los efectos de la quimioterapia pero conservaba su gran entusiasmo, sus deseos de vivir y vencer a la terrible enfermedad. Junto a Cananea recorrimos varios puntos de la ciudad, como el lugar donde se servían unos muy sabrosos  tacos según me dijo, también la casa donde vivió al lado de su esposa y de su primer hijo que ya había nacido
Me comentó durante el recorrido que en una ocasión y para un evento religioso, su pequeño hijo que tenía poco tiempo de haber nacido fue pedido por el párroco para que sirviera de “niño Dios”.
Durante todas esas pláticas y aunque no se lo demostraba en el exterior a Cananea, me sentí muy abatido por dentro al pensar que un gran amigo y un gran hombre de Beisbol estaba recordando aquellos años felices de completa salud ahora que estaba en esa    difícil posición contra el cáncer.

CIUDAD DE FRESNILLO

En el recorrido saludó a algunos amigos que quedaban, preguntando por otros que ya se habían ido de Fresnillo y regresamos a las puertas del Auditorio cuando la ceremonia estaba ya por terminar. En la plaza central, por cierto, me entusiasmó un gran reloj sin manecillas y donde el sol, con la manera de su colocación durante el día, indicaba  sobre una piedra grande, la hora que era.

Fueron momentos inolvidables esos que pasé en Fresnillo con Cananea, pero muy triste por dentro debido a la situación que vivía al hombre que bauticé como Super Manager.

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